Sección paralela a la de Lucas, de hace dos domingos.
El evangelista del ciclo litúrgico A que empezamos es Mateo. El capítulo 24 habla sobre el fin de los tiempos.
En el pasaje de hoy, Jesús insiste en que hemos de vivir atentos a lo que acontece y fiel a él. Ilustra su petición con cuatro ejemplos:
- la gente en tiempos de Noé vivía ocupada en sus cosas (el texto no dice aquí que estuviesen pecando, sino que estaban en las tareas propias de la vida); al no estar atentas les sorprendió el diluvio, y no se salvaron.
- dos mujeres están en su tareas, una pendiente de los acontecimientos y otra no. Se salva la primera.
- dos hombres en su trabajo diario, uno en actitud de vela y el otro no. Se salva el primero.
- un hombre cauto para que no le sorprenda el ladrón.
El Hijo del Hombre volverá sorpresivamente como el diluvio o el ladrón en la noche.
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 27 de noviembre de 2013
domingo, 20 de noviembre de 2011
Mc 13 ·33-37: Velad B Domingo I de Adviento B
Comenzamos la lectura del evangelio de Marcos, propia del ciclo B de la liturgia.
Empezamos por uno de sus últimos capítulos, donde Jesús da uno de sus dos grandes discursos.
Les habla a sus apóstoles más íntimos, pero termina diciendo que este mensaje es para todos.
Su mensaje es claro, lo repite cuatro veces en cinco versículos: "Velad" (o vigilad). Es la actitud contraria a estar "durmiendo". Esta vigilancia se ha de mantener toda la noche (el evangelista señala las cuatro vigilias en que se dividía entonces la noche).
Jesús ilustra su enseñanza con una breve parábola de alguien que marcha y deja sus tareas en manos de otros. A su vuelta, cuyo momento se desconoce, espera ver a su gente trabajando en lo encomendado. Marcos se refiere así a la venida de Jesucristo al final de los tiempos.
No se conoce el momento de su venida. Marcos habla del "momento", traducción del griego "kairós" que se refiere al tiempo oportuno para algo, distinto del "cronos", el tiempo que controlamos con el reloj.
Empezamos por uno de sus últimos capítulos, donde Jesús da uno de sus dos grandes discursos.
Les habla a sus apóstoles más íntimos, pero termina diciendo que este mensaje es para todos.
Su mensaje es claro, lo repite cuatro veces en cinco versículos: "Velad" (o vigilad). Es la actitud contraria a estar "durmiendo". Esta vigilancia se ha de mantener toda la noche (el evangelista señala las cuatro vigilias en que se dividía entonces la noche).
Jesús ilustra su enseñanza con una breve parábola de alguien que marcha y deja sus tareas en manos de otros. A su vuelta, cuyo momento se desconoce, espera ver a su gente trabajando en lo encomendado. Marcos se refiere así a la venida de Jesucristo al final de los tiempos.
No se conoce el momento de su venida. Marcos habla del "momento", traducción del griego "kairós" que se refiere al tiempo oportuno para algo, distinto del "cronos", el tiempo que controlamos con el reloj.
miércoles, 31 de marzo de 2010
C Pascua 1º - Juan 20, 1-9 Sepulcro vacío
Sección final del evangelio de Juan.
Describe la visita de tres discípulos al sepulcro de Jesús, donde esperan encontrar su cadáver. Magadalena lo ve desde fuera, el discípulo amado desde la entrada y Pedro dentro. Progresivamente se van encontrando con signos que interpretan como un robo del cadáver ("se han llevado del sepulcro al Señor"): Magadalena ve la piedra corrida, Juan además el lienzo -la sábana santa- sobre la tumba, Pedro aún el sudario doblado aparte. Sólo cuando el discípulo amado entra y contempla todo cree en la resurrección de Jesús. En la escena siguiente Magdalena muestra que sigue sin dar crédito a ello. El lector es invitado a seguir el camino de fe del amigo de Jesús.
Describe la visita de tres discípulos al sepulcro de Jesús, donde esperan encontrar su cadáver. Magadalena lo ve desde fuera, el discípulo amado desde la entrada y Pedro dentro. Progresivamente se van encontrando con signos que interpretan como un robo del cadáver ("se han llevado del sepulcro al Señor"): Magadalena ve la piedra corrida, Juan además el lienzo -la sábana santa- sobre la tumba, Pedro aún el sudario doblado aparte. Sólo cuando el discípulo amado entra y contempla todo cree en la resurrección de Jesús. En la escena siguiente Magdalena muestra que sigue sin dar crédito a ello. El lector es invitado a seguir el camino de fe del amigo de Jesús.
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