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miércoles, 7 de agosto de 2024

B 19º Marcos 6 · 41-51 El Padre atrae a la fe en el Pan vivo bajado del cielo

 El domingo pasado empezó Jesús el llamado "discurso del pan de vida", tras multiplicar el pan el domingo anterior. Hoy continúa su diálogo con los judíos -saltándonos los versículos 36-40-, que se prolongará los dos próximos domingos.

En sus palabras previas, Jesús se identifica con el pan bajado del cielo. Los judíos arguyen que conocen a su padre y a su madre, lo llaman "hijo de José", y que, por tanto, no es verdad que haya bajado del cielo. Ellos no pueden creer lo anunciado por el evangelista en el prólogo: "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Juan 1, 14).

El domingo pasado, ya Jesús incitó a la fe en Él: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (v. 29). En la perícopa de hoy, ante las resistencias a la fe, vuelve a llamar a ella: "el que cree tiene vida eterna".

La fe es presentada como un don del Padre: "Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado". Escuchar a Dios -el Padre- conlleva creer en Jesucristo: "Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí".

Más aún, solo creyendo en Jesús se puede conocer a Dios: "No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ése ha visto al Padre", y ése que "está junto a Dios" es Jesús, "el Verbo que se hizo carne": "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios" (Juan 1,1) . Solo Jesús, ha visto a Dios Padre y solo Él nos lo puede conocer, como ya enseñó el evangelista en el prólogo: "A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer" (Juan 1, 18)

El fruto de la fe en Jesús es la vida eterna: "el que cree tiene vida eterna", "yo lo resucitaré en el último día".

En esta perspectiva de la vida eterna, Jesús aquí se presenta como "el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre", a diferencia del maná que los padres de los judíos "comieron en el desierto y murieron". El pan vivo es el mismo Jesús, su persona, "el Verbo se hizo carne".

Es lo último que declara Jesús en esta perícopa y que escandalizará a los judíos: "el pan que yo daré es mi carne". Con este mismo versículo comienza el evangelio del próximo domingo.

 


lunes, 1 de julio de 2024

B 14º Marcos 6 ·1-6a Jesús no es aceptado en su pueblo

 Jesús visita su pueblo: Nazaret. El Sábado acude a la sinagoga, donde se pone a enseñar.

Sus vecinos se "maravillan" de su enseñanza, pero a la vez están desconcertados: se preguntan dónde ha aprendido Jesús toda esa sabiduría que muestra, pues hasta hace poco convivía con ella y no la mostró.

Sus paisanos también han oído hablar de los milagros que ha hecho en otras ciudades, y, asimismo, se preguntan de dónde le viene ese poder, que antes no manifestó entre ellos. En sus preguntas, no le nombran, sino le llama "éste", que da las frases cierto tono despectivo.

Corroboran que es el carpintero, el hijo de María (no mencionan a su padre, lo cual puede ser también un modo de insultarlo), y listan los nombres de sus hermanos, afirmando que también tiene hermanas. Como la Iglesia católico-romana afirma que Jesús fue el único hijo que tuvo María, que siempre permaneció virgen, la referencia aquí a unos hermanos y hermanas de Jesús resulta problemática (ver el Catecismo de la Iglesia Católica nº 499-500. A dicha cuestión se le ha dado diferentes soluciones, siendo la más extendida la que explica que en el idioma hebreo se describe un parentesco no específico, y que el término griego que figura en el evangelio (adelfos) se refiere a una relación más amplia (pueden ser primos) que la que supone el término español "hermano-a".

A los de su pueblo, ver a una persona que se ha criado con ellos con esa sabiduría y con ese poder para hacer milagros, que desconocían que tuviera, les escandaliza.

Jesús, por su parte, se extraña de la falta de fe en Él de sus vecinos (es la única vez en este evangelio que Jesús se asombre de la incredulidad de la gente). Y el evangelista parece suponer que por eso no podía hacer en Nazaret ningún milagro.

Es entonces cuando Jesús pronuncia la frase que luego se ha hecho famosa: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

Se muestra así lo difícil que resulta creer que alguien, que se ha conocido desde pequeño, sea el Mesías esperado, el Hijo de Dios. Es el escándalo de la encarnación, de que el Hijo de Dios se haya encarnado en un hombre llamado Jesús.

Jesús decide marcharse y seguir su anuncio del Reino por otros pueblos de la zona.


jueves, 29 de diciembre de 2022

Solemnidad de la Madre de Dios: Lucas 2,16-21

 La liturgia une dos párrafos distintos: el final del episodio de los pastores de Belén el mismo día de Navidad y otro acontecimiento que sucede ocho días después.

Los pastores que habían recibido el anuncio del ángel se presentan en Belén y se encuentran con la Sagrada Familia. Cuentan a todos los presentes lo que había dicho el ángel del niño. Ante el relato de los pastores se producen dos reacciones: por un lado, la admiración de todos; por otro lado, la meditación de María en su corazón.

Los pastores se vuelven "alabando a Dios", uniéndose así al coro de los ángeles del v. 13.

A los ochos días de su nacimiento -que coinciden con este día uno de enero- se realizan dos ritos distintos:

- la circuncisión, que ciertamente se realizaba al octavo día, y por el cual se significa la alianza del Señor con Israel

- la imposición del nombre, que podía hacerse en este día o el día del nacimiento. José le habría puesto el nombre de Jesús, como el ángel dijo a María (1,31), que significa "Dios salva".

jueves, 15 de diciembre de 2022

A - Adviento 4º Mateo 11, 2-11: La figura de José



Mateo se centra en la figura de José -mientras Lucas en la de María-.

José es el que asegura la linaje y puede hacer que Jesús sea "hijo de David", como llama el ángel a José.
Pero dado que el niño no es suyo, como señala el texto de diversas maneras por tres veces, es necesario que lo adopte, de ahí el interés del ángel en que le ponga nombre al niño, que es el modo de reconocerlo. El nombre "Jesús" significa salvador, como el mismo ángel explica.

Mateo dice que así se cumple la profecía de Isaías. En realidad, el texto hebreo habla de una joven, no necesariamente virgen; es la traducción conocida como la de "los setenta" -usada por el evangelista- la que tradujo el término por "virgen".

Originariamente la profecía se refería a un hijo del entonces rey, Acaz, que aseguraría la dinastía.


La Ley preveía el repudio de la desposada que hubiese roto su fidelidad, como parecía el caso de María. José que no quería ponerla en entredicho, decidió continuar con la boda y practicar el repudio mandado en lo secreto del hogar.

Pero tras la intervención de Dios en su sueño a través del ángel, palabra que significa "mensajero", José decidió acoger a su esposa y adoptar al niño, asegurándole la genealogía que Mateo consignó en el párrafo precedente.

miércoles, 29 de enero de 2014

Fiesta de la Presentación del Señor: Lucas 2, 22-40

Sólo el Evangelio de Lucas contiene este relato, donde se narran dos ritos judíos, que José y María han preferido hacerlo en el Templo de Jerusalén:
- María ha de ser purificada de la impureza contraída al perder sangre al dar a luz. Al ser un varón, ha de hacerlo a los cuarenta días, de ahí que la Iglesia celebre esta fiesta el dos de febrero. La ofrenda que presentan en el rito es la prevista para las familais pobres.
- Jesús ha de ser "rescatado" porque todo primogénito pertenece al Señor, pues sus vidas fueron perdonadas en Egipto por el ángel exterminador. (Con este motivo, la Iglesia celebra hoy el día de la Vida Consagrada)
Con esto, Lucas nos presenta a Jesús y a su madre en las tradiciones de su pueblo.
Pero lo central de esta catequesis se encuentra en las declaraciones de Simeón y de Ana, que Lucas presenta como profetas (bastante inusual en el caso de las mujeres). Ambos relacionan al niños con la salvación esperada.
Lucas nos da a conocer las palabras pronunciadas por Simeón. Las primeras son una oración a Dios, donde declara que la salvación alcanza también a los no judíos, al presentar a Jesús como luz de las naciones. Esta oración -llamada "Nunc Dimitis"- se reza en la Iglesia todos los días por la noche, en el rezo conocido por "Completas".
Por otro lado, dice unas palabras a María, donde presenta a Jesús como piedra de tropiezo. Esta presentación y la anterior de Jesús está llena de referencias a las profecías del libro de Isaías.
Concluye sus palabras anunciando a María que una espada le traspasará el alma, de donde surge la representación del corazón de María atravesado por un puñal (o siete si se quiere hacer referencia a los "siete dolores" de la Virgen). Es discutido el significado de esa espada, que en el Antiguo Testamento representa el juicio de Dios (La explicación que la refiere a su dolor al pie de la cruz no se basa en este evangelio, sino en el de Juan)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A Adviento 2º / Solemnidad de la Inmaculada - Lucas 1, 26- 38 La Anunciación

Este año 2013, en España, en vez del II Domingo de Adviento, se celebra la Inmaculada Concepción.

Esta es la segunda narración del evangelio de Lucas. Es un texto complejo. Nos centramos en su relación con el Adviento: el anuncio del nacimiento del Mesías.
El ángel Gabriel, conocido por el libro de Daniel, anunció a Zacarías, en el relato anterior, el nacimiento de Juan Bautista. Ahora se dirige a María, una mujer prometida, a quien afirma dos veces que goza de la gracia/favor de Dios, a la que anuncia la concepción y nacimiento de un niño que llamará Jesús. Ella se muestra disponible a la acción de Dios.
En medio del anuncio y de la respuesta, se encuentra una larga intervención de Gabriel, interrumpida por una pregunta de María. En la primera parte, Gabriel explica quién es el que va a nacer (vv 32-33), en la segunda parte explica cómo va a ser concebido (v. 35).
La presentación de quién es Jesús -primera parte- se basa en la profecía de Natán (2 Samuel 7, 12-16) como cumplimiento de la misma.
La presentación de la concepción -segunda parte- refiere una acción del Espíritu explicada con palabras del Éxodo (cf. 13, 22).

martes, 22 de octubre de 2013

C Domingo 30º Lucas 18, 9-14 Orar con humildad

Mismo capítulo que el domingo pasado. Jesús continúa su enseñanza sobre la oración: antes insitió en la constancia, ahora en la humildad. Lo ilustra contrastando la oración de un fariseo y la de un publicano.
Los primeros lectores de este evangelio tenían una buena imagen de los fariseos, personas muy comprometidas con su fe, y una mala de los publicanos, al menos entre los pudientes, que se veían afectados por su actividad de recaudadores de aduanas; al contrario que los lectores actuales de Lucas. que tenemos una visión negativa de los fariseos y no así de los publicanos, lo que afecta a nuestro modo de entender el evangelio: con este cambio de perspectiva, la parábola de Jesús pierde fuerza.

Ellos se mantienen a distancia entre sí, de modo que el fariseo no pierdese la pureza ritual que el publicano podría haber perdido en su contacto con los enseres de su trabajo. La liturgia ha escogido una traducción (el publicano se quedó atrás) que puede dar lugar a una mala interpretación.
Ambos se encuentran en el templo en una de las dos oración públicas del día.
Sus oraciones se diferencian por la postura corporal (erguido el fariseo, con la vista baja el publicano); por los gestos (el publicano se golpea el pecho, algo inusual en la plegaria del varón judío) y por las palabras, excepto en una coincidencia: El fariseo incluye al publicano en un listado de pecadores (junto a ladrones, injustos y adúlteros), y el publicano reconoce que lo es. Mientras el fariseo da gracias por ser cómo es, el publicano pide compasión.
El fariseo se justifica a sí mismo ("se tenía por justo", dice Lucas) con su currículum: ayuna y da el diez por ciento de sus bienes, superando en ambas cosas lo exigido por el Antiguo Testamento. El publicano no puede justificarse ante Dios, pero -según Jesús- Dios le justifica, mientras que no lo hace con el fariseo.
La lección se resume en la frase final, que repite lo dicho por María en el Magnificat (Lucas 1, 52)

jueves, 15 de diciembre de 2011

Lc 1 ·26-38: Anunciación - Domingo IV Adviento B

Esta segunda narración del evangelio de Lucas es un texto complejo. Nos centramos en su relación con el final del Adviento: el anuncio del nacimiento del Mesías.
El ángel Gabriel, conocido por el libro de Daniel, anunció a Zacarías, en el relato anterior, el nacimiento de Juan Bautista. Ahora se dirige a María, una mujer prometida, a quien afirma dos veces que goza de la gracia/favor de Dios, a la que anuncia la concepción y nacimiento de un niño que llamará Jesús. Ella se muestra disponible a la acción de Dios.
En medio del anuncio y de la respuesta, se encuentra una larga intervención de Gabriel, interrumpida por una pregunta de María. En la primera parte, Gabriel explica quién es el que va a nacer (vv 32-33), en la segunda parte explica cómo va a ser concebido (v. 35). La presentación de quién es Jesús se basa en la profecía de Natán (2 Samuel 7, 12-16) como cumplimiento de la misma. La presentación de la concepción refiere una acción del Espíritu explicada con palabras del Éxodo (cf. 13, 22).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Domingo de la Sagrada Familia. Mateo 2, 13-15. 19-23

El texto refiere tres sueños de José, que se añaden al del domingo pasado. En cada uno de ellos, recibe un mensaje de Dios que le cambia la vida: el anterior supuso una nueva vida conyugal, en estos tres le cambia el lugar de residencia. Cada intervención del ángel es una reacción a algo que ha acontecido: Herodes el Grande quiere matar a Jesús, Herodes muere, en Judea le sucede su hijo Arquelao -conocido por su crueldad-.
Para afrontar las circunstancias, José con "el niño y su madre" (por cuatro veces usa esta expresión, no lo llama hijo de José) se trasladan a Egipto. El viaje y el regreso de Egipto está lleno de evocaciones a la historia de Israel que los lectores originarios de Mateo reconocían enseguida: Jesús es presentado como el nuevo pueblo. De hecho, la profecía de Oseas "de Egippto llamé a mi hijo" se refería a Israel, pero aquí se aplica a Jesús (de una manera extraña, porque Jesús en realidad entra y no sale de Egipto).
Los dos primeros sueños son contados de forma paralela, casi con las mismas palabras, pero el tercero sólo es referido, y obliga a José a residir en Nazaret, según Mateo. Aunque el evangelista dice que así se cumple lo dicho por los profetas, en ninguna parte de la Biblia se encuentra la cita que él da: "se llamará nazareo". Pero de hecho así le llamaban ("Jesús el Nazareno") y así llamaron a sus discípulos ("los nazarenos") hasta que en Antioquía le empezacen a llamar "cristianos".
El texto litúrgico se salta los versículos 16 al 18, que se proclaman el 28 de diciembre, día de los santos inocentes.

miércoles, 13 de enero de 2010

C Domingo ordinario 2º - Juan 2, 1-11

Jesús realiza siete "signos" (número de plenitud) en el evangelio de Juan para "hacer crecer la fe de sus discípulos". El de Caná es el primero.
La relación de Dios con su pueblo es simbolizada en los profetas del Antiguo Testamento con la imagen de unas bodas. Aquí la de Jesús (en el capítulo siguiente Juan Bautista se refiere a él como el esposo) con el pueblo.
Este signo es relacionado por Jesús con su "hora", que es su pasión salvadora. En ambos momentos está presente María, y en ambas ocasiones Jesús la llama "mujer" en vez de madre. Ella es figura de todo judío, de todo creyente, que espera en Dios la salvación y la reconoce en Jesús.
El pueblo judío de las purificaciones (para el que están las seis tinajas -número de algo incompleto-) no tiene vino (ni siquiera agua: están vacías). Jesús colma al pueblo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

C Domingo de Navidad 1º - Lucas 2,41-52

La Iglesia celebra hoy el día de la familia. Aquí se muestra a la familia de Jesús peregrinando en caravana a Jerusalén, a 3 o 4 días de Nazaret, para la fiesta de la Pascua o de los Ázimos, como está mandado en Éxodo.

Lucas presenta a Jesús como un adolescente de gran inteligencia, como se cuenta de otros personajes bíblicos y griegos.

En sus primeras palabras en el evangelio, Jesús marca distancia entre su padre-José (que le ha buscado angustiado) y su Padre-Dios (a quien se ha dedicado en su “casa” o sus “cosas” -ambas traducciones son posibles-).

En contraste con el inteligente diálogo con los escribas, su familia no comprende nada. María decide meditar todo esto más despacio.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

C Domingo de Adviento 4º - Lucas 1,39-45

Se encuentran dos mujeres embarazadas, y el hijo de una reconoce en el otro a Dios.
Isabel movida por el Espíritu Santo, como una profetisa (algo también infrecuente), interpreta el movimiento de su hijo en su seno como señal de alegría ante su Dios y llama a María (una adolescente de Nazaret, poblado sin dignidad alguna) "Madre de mi Señor". Isabel se siente indigna de tal visita.
Lucas escribe la primera bienaventuranza de su evangelio: Isabel problama bienaventurada a María por su fe y le asegura que se cumplirá la Palabra del Señor.