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lunes, 12 de febrero de 2024

B Cuaresma 1º Marcos 1, 12-15 Jesús es tentado

 El evangelio del Domingo 1º de Cuaresma siempre narra las tentaciones sufridas por Jesús. Cada ciclo litúrgico narra un evangelista diferente: en el ciclo A narra Mateo, en el presente ciclo -el B- narra Marcos y en el último -el C- narra Lucas; que son justamente los tres evangelistas que narran las tentaciones de Jesús (el evangelio de San Juan no lo hace).

Mientras Mateo y Lucas se extiende y cuentan tres tentaciones hechas a Jesús, Marcos es muy breve y no especifica ninguna tentación, ni siquiera nos dice si Jesús venció la tentación o no, pero la indicación de que los ángeles le sirven indican que Jesús está del lado de Dios y, por tanto, vence la tentación a la que le induce Satanás. Dice en los versículos 12 y 13:

"(12) Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, (13) y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían".

Esta escena ocurre inmediatamente después que su bautismo, igual que en los otros evangelios. Está en el desierto durante cuarenta días, como lo estuvo Israel durante cuarenta años: es un número simbólico. El desierto es el lugar donde se experimenta la propia fragilidad, porque no hay asideros, y donde la fe puede purificarse, porque aprende a asirse solo en Dios.

Estaba con las fieras, sin que éstas le hagan daño, como ocurría en el paraíso antes del primer pecado.

Es el Espíritu, que se hizo presente en la anterior escena del bautismo, el que le conduce al desierto para vivir la experiencia que tuvo el pueblo de Dios antes de llegar a la tierra prometida, pero al contrario que Israel, que sucumbió a las tentaciones, Jesús se mantiene fiel.

 Los versículos 14 y 15 cambian de tema y nos presenta a Jesús anunciando la cercanía del Reino de Dios e instando a la conversión y a al fe en su anuncio.

miércoles, 9 de marzo de 2011

A Cuaresma 1ª - Jesús supera la prueba. Mateo 4, 1-11

Toda la escena sabe al "éxodo": el desierto, el número "cuarenta", las pruebas o tentaciones, sentir hambre... todo eso son cosas que el pueblo de Israel experimentó tras salir de Egipto. Jesús pasa por lo mismo, con la diferencia que el pueblo fracasó en la prueba y en cambio Jesús se mantiene fiel a Dios.
El diablo (al que Jesús al final llama "Satanás") pone a prueba la obediencia de Jesús a Dios, que acaba de declararle "hijo" tras su bautismo: Si eres Hijo de Dios... El diablo trata de que Jesús le obedezca, de que haga lo que él le sugiere, poniéndole como justificiación que tiene que demostrar que es Hijo de Dios. Los mismos desafíos vuelven a tentarle en la cruz: "¡si eres Hijo de Dios sálvate a ti mismo bájate de la cruz!", le dice uno de los crucificados (Mateo 27, 38).
El diablo revela que controla los reinos de este mundo. Con la misma palabra (reino) Jesús anunciará el comienzo del de Dios.

miércoles, 17 de febrero de 2010

C Domingo Cuaresma 1º - Lc 4,1-13

Lucas nos ofrece una rica catequesis sobre la persona y la misión de Jesús, llena de evocaciones del Antiguo Testamento: el desierto, el número cuarenta, el ayuno... sobre todo nos remite a los 40 años de Israel caminando por el desierto, donde también tuvo tentaciones.
Jesús es guiado en el desierto por el Espíritu que acaba de recibir en su bautismo (como Israel era conducido por Dios en el desierto), y ahí tiene un encuentro con el Acusador, significado del griego Diablo, que se autopresenta como dueño de todos los reinos del mundo.
Éste pide a Jesús que le demuestre su filiación divina ("si eres Hijo de Dios...") en la manera que él le indica: a través de acciones prodigiosas (piedras en pan, sostenido por los ángeles) y arrodillándose ante él. Jesús decide hacer las cosas como le indique Dios, refutando cada tentación con la Palabra de Dios (usa textos del Deuteronomio 6 y 8). El mismo diablo usará la Biblia (dos citas del salmo 91) para confundir a Jesús.
Lucas termina advirtiendo que las tentaciones continuarán a lo largo de la vida de Jesús ("el demonio se marchó hasta otra ocasión")