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jueves, 16 de julio de 2026

A 16 Mateo 13, 24 - 43 Saber esperar el tiempo oportuno

 Continúa la lectura del capítulo 13 de san Mateo, iniciada el domingo pasado, que contiene siete parábolas de Jesús. Hoy se narran las parábolas segunda, tercera y cuarta, introducidas cada una por la expresión "les propuso otra parábola":

  • vv. 24 al 30: parábola del tiempo de la separación del trigo y de la cizaña
  • vv. 25 al 32: parábola del gran crecimiento de la pequeña semilla de mostaza
  • vv. 33: parábola: parábola de la fermentación de la harina con un poco de levadura

Hay un inciso (vv. 34-35) donde el evangelista confiesa que Jesús enseñaba a la gente solo con palabras, cumpliendo así la profecía que viene en el versículo 2 del salmo 78.

A continuación se cambia de escenario: Jesús deja la gente y se va a la casa con sus discípulos (v. 36). El lugar tiene su significado: la casa representa el lugar de la iglesia, donde Jesús está con sus discípulos.

El texto de hoy termina con la explicación que hace Jesús de la parábola de la cizaña, a petición de sus discípulos.

Las dos últimas parábolas, la de la mostaza y la de la levadura, expresan la pequeñez inicial del Reino de Dios, que por su propia fuerza va creciendo hasta hacerse muy grande. Particularmente, la parábola de la mostaza enfrenta la semilla, de la que dice que "es la más pequeña de las semillas", al árbol que crece de ella, grande "hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas". Esta parábola del árbol grande que ha crecido de la semilla de mostaza hace referencia a una parábola narrada en el libro del profeta Ezequiel (17, 22.23) donde el Señor planta un esqueje del noble árbol de cedro, que "echará ramas, se pondrá frondoso y llegará a ser un cedro magnífico y anidarán en él todos los pájaros". Jesús dice lo mismo del árbol crecido, no de un noble esqueje de cedro, sino de una humilde semilla de mostaza, resaltando la sencillez del Reino.

La parábola que explica Jesús sobre la cizaña, que solo viene en este evangelio, partiendo de la realidad constatable de la presencia del mal aún cuando el Señor solo se ha sembrado el bien, obra por tanto del Enemigo, enseña a evitar la impaciencia que haría daño a inocentes, y a esperar, en cambio, el día del juicio, donde el mal será definitivamente erradicado.

viernes, 26 de junio de 2026

A 13 Mateo 10, 37 - 42 Ser dignos de Jesús

 Hoy Jesús "acaba de dar instrucciones a sus doce discípulos" (11,1) a "los que envió" (10, 5) y que se ha proclamado a lo largo de los tres últimos domingos.

Hay dos partes, una que presenta las exigencias de Jesús para poder ser discípulo suyo, y otra que alude a las ventajas que tiene.

En la parte de las exigencias: 

1 . Primero afirma que la relación con Él tiene prioridad sobre la relación con la familia. Usa un semitismo que puede ser traducido por "odiar", pero más acertadamente por "querer más".
2.  El "querer más" a Jesús también incluye el quererlo más que a uno mismo, que es lo que implica la expresión "cargar con su cruz": Los condenados por los romanos eran expuestos al escarnio público al ser obligados a caminar con la cruz; Jesús advierte que seguirlo a Él puede tener consecuencias ante los demás.
3. En tercer lugar hace un juego de palabras sobre ganar/perder la vida: Seguir el camino de Jesús es "perder la propia vida por Él", que es el camino para encontrar la auténtica vida.
4. Por último, insiste en la necesaria renuncia a los bienes cara al seguimiento, un aspecto resaltado por Lucas en numerosas ocasiones. 

 En la parte consoladora, Jesús promete recompensa incluso al que simplemente de un vaso de agua fresca a alguien por reconocer en él a un discípulo suyo: hasta lo más nimio es tenido en cuenta cuando se beneficia a un solo discípulo suyo. Los discípulos son llamados "estos pequeños" por Jesús; la grandeza está en uno mismo, sino en ser seguidor de Jesús.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Marcos 10 · 2-16 Nueva red de relaciones Domingo XXVII B

Jesús redefine las relaciones familiares. En las nuevas relaciones desaparece el papel dominante del hombre de la casa.
En primer lugar restaura la relación conyugal al plan original de Dios, citando el libro del Génesis, combinando los versículos 1,27 con 2, 24. Deroga así una ley del Deuteronomio (24,1) que Jesús interpreta que procede de los hombres (de Moisés) y no de Dios; esa norma permitía -según la interpretación del texto evangélico- despedir a la esposa con tal que se le diera un acta (en realidad, el texto del Deuteronomio no dice eso, aunque reconoce que existe esa práctica). Quien haga eso, es un/a adúltero/a (El texto evangélico considera tanto que lo haga el hombre como la mujer, pero esto último debe haberse escrito teniendo en cuenta su lectores de origen griego, pues entre los judíos sólo cabía que lo hiciese el hombre).
Posteriormente incluye a los niños en la casa donde él instaura una nueva red de relaciones centradas en Él. No sólo regaña a a quienes tratan de excluirlos, sino que los pone como referencia de la vida en esta nueva casa (en esta parte, él se encuentra en la casa con sus discípulos), en lugar de ser el padre de familia como antes Probablemente Marcos se refiera a las relaciones que ha de haber en la comunidad a la que escribe.



jueves, 27 de septiembre de 2012

B Domingo 26° Marcos 9 · 38-43. 45. 47-48 Cuidar la fe de los otros

Sorprende que sea Juan quien tome la palabra en nombre del grupo; la primera vez, pero no la única.
Presenta a uno que expulsa demonios en nombre de Jesús. Ellos habían fracasado al intentar hacerlo en este mismo capítulo (14-29) con un endemoniado, y Jesús le recriminó su falta de fe. Ahora quieren prohibir a éste -que tiene éxito- que lo haga. La razón que aduce es "no es de los nuestros" (literalmente: que no sigue a los discípulos).
Jesús pone las cosas en su sitio: no seguirá a sus discípulos pero actúa en su nombre.
(La primera lectura de la misa hace referencia a otro intento de prohibición de actuar según el espíritu de Dios en tiempos de Moisés: Números 11, 25-29)

A continuación, Jesús parece cambiar de tema: habla del "escándalo" a la fe de los "pequeñuelos" (literalmente en griego: los "micro"), es decir, de aquellos que ponen en crisis la frágil fe de algunos de sus seguidores, probablemente miembros de la comunidad cristiana a la que Marcos se dirige. Jesús les advierte con palabras duras que es un asunto muy serio en el que se juega la condenación eterna
Los versículos 44 y 46 repiten el 48 y hoy día se consideran un añadido posterior por lo que suele omitirse

sábado, 12 de noviembre de 2011

Mateo 25 ·31-46: Juicio Final Domingo XXXIV A Jesucristo Rey del Universo

Tercera parábola del capítulo 25 sobre el final de los tiempos, que hemos meditado en los tres últimos domingos. Con este domingo concluye el año litúrgico.
Nos encontramos unidas dos narraciones paralelas:
- la primera habla del "Hijo del Hombre", las naciones, el pastor, las ovejas y los cabritos. (vv 31-33)
- la segunda habla del "Rey", de su Padre, la eternidad, los justos, los malditos, los más pequeños, castigo, vida.
Son paralelas en que ambas hablan de los situados a la derecha y a la izquierda y de un juicio. (vv 34-46).
Los juzgados son "las naciones", es decir, todos los hombres. Es un juicio universal.
La sentencia favorable o contraria es dada de acuerdo con unos comportamientos de atención con los "hermanos más pequeños" del Rey (v 40 y 45). En este evangelio Jesús llama hermanos suyos a sus discípulos: "Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano" (12,50). En el mismo sentido, Mateo en su evangelio designa con la palabra "hermano" a los miembros de la comunidad cristiana (como en 7, 3-5).
La sentencia del juicio se establece, pues, en relación al "servicio" (palabra que la liturgia traduce por "asistencia" v 44) dado a los cristianos "más pequeños", esto es, a los cristianos en situación de fragilidad (hambre, sed, emigración, desnudez, enfermedad, prisión: v 35-36 y 42-43). Ya en 18, 6 advierte contra el comportamiento del que "escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí". Los que le prestan servicio son llamados "justos", es decir, personas que practican la "justicia", o sea, personas que cumplen la voluntad de Dios.
Jesús se identifica con estos cristianos vulnerables (v. 40 y 45), como ya lo hiciera anteriormente en 18, 5, como también se ha identificado con los enviados a misionar que pasan dificultad (10,40).