En la liturgis del Domingo de Ramos se proclaman dos evangelios: uno en la procesión, el de la entrada de Jesús en Jerusalén, y otro en la liturgia de la Palabra, el relato de la pasión según San Mateo, dos largos capítulos (existe una versión abrievada que empiza con el encuentro con Pilatos).
El relato culmina con la confesión de los soldados romanos tras la muerte de Jesús: "Realmente éste era Hijo de Dios". Esa fue la cuestión por la que el Sumo Sacerdote y el sanedrín condenaron a Jesús por blasfemo: "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Y ese título fue el tema de las burlas de la gente y de las autoridades ante la cruz: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".
En el proceso romano el acento de la condena se pone, en cambio, en el título de "Rey de los Judíos", sobre el que Pilatos le pregunta: "¿Eres tú el rey de de los judíos?". Sobre el mismo se hace una parodia: los soldados le disfrazan de rey con una capa, una corona de espinas y una caña por centro, a la vez que se arrodillan ante él y le dicen: "Salve, rey de los judíos". Pilatos continúa el escarmiento poniendo en la cruz "Este es Jesús, el rey de los judíos". Y también a ello se refieren algunas burlas ante la cruz: "¿No es el rey de Israel?".
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roma. Mostrar todas las entradas
jueves, 14 de abril de 2011
miércoles, 19 de enero de 2011
Jesús comienza su misión: Mateo 4, 12-23. Domingo 3º del ciclo A
Este texto se compone de dos partes:
- La primera relata el comienzo de la actividad de Jesús.
- La segunda narra las primeras llamadas a discípulos. Este trozo puede ser omitido en la lectura de la misa.
El primer relato parte de la detención de Juan Bautista, que más tarde matará el rey de Galilea, Herodes Antipas.
El evangelista hace un juego con los lugares geográficos: Jesús deja el desierto de Judea, donde fue arrestado Juan, y se traslada a Galilea, donde Juan ha sido llevado a prisión; además deja su pueblo Nazaret en la montaña y se traslada a residir a Cafarnaúm, pueblo de unos mil habitantes a orillas del lago. Luego le da una interpretación desde una profecía de Isaías, jugando con las imágenes de luz y tinieblas: la oscuridad del dominio de los gentiles o paganos (Asiria en tiempos del profeta, Roma en tiempos de Jesús) sobre las tierras de las tribus de Zabulón y Neftalí -donde está Cafarnaúm-, va a terminar con la llegada de una luz, que es Jesús.
Es significativo que las primeras palabras de Jesús repitan exactamente las de Juan Bautista: Jesús brilla sobre la sombra de muerte que se ha cernido sobre el profeta Juan.
En la segunda parte, Jesús llama a dos pares de hermanos, que trabajan para Roma -dueña del lago de Galilea-, para convertirlos en "pescadores de hombres", imagen usada por los profetas para referirse a la acción de Dios con los que obran en contra de sus designios.
El evangelista repite por tres veces que los Zebedeos dejaron la figura patriarcal. Más tarde Jesús va a redefinir las relaciones familiares, justamente desbancando la figura del padre.
Sin embargo hay que evitar las interpretaciones absolutas: en capítulos posteriores veremos a Pedro en casa de su suegra o a los Zebedeos con su madre, lo que relativiza esa separación de sus familias.
- La primera relata el comienzo de la actividad de Jesús.
- La segunda narra las primeras llamadas a discípulos. Este trozo puede ser omitido en la lectura de la misa.
El primer relato parte de la detención de Juan Bautista, que más tarde matará el rey de Galilea, Herodes Antipas.
El evangelista hace un juego con los lugares geográficos: Jesús deja el desierto de Judea, donde fue arrestado Juan, y se traslada a Galilea, donde Juan ha sido llevado a prisión; además deja su pueblo Nazaret en la montaña y se traslada a residir a Cafarnaúm, pueblo de unos mil habitantes a orillas del lago. Luego le da una interpretación desde una profecía de Isaías, jugando con las imágenes de luz y tinieblas: la oscuridad del dominio de los gentiles o paganos (Asiria en tiempos del profeta, Roma en tiempos de Jesús) sobre las tierras de las tribus de Zabulón y Neftalí -donde está Cafarnaúm-, va a terminar con la llegada de una luz, que es Jesús.
Es significativo que las primeras palabras de Jesús repitan exactamente las de Juan Bautista: Jesús brilla sobre la sombra de muerte que se ha cernido sobre el profeta Juan.
En la segunda parte, Jesús llama a dos pares de hermanos, que trabajan para Roma -dueña del lago de Galilea-, para convertirlos en "pescadores de hombres", imagen usada por los profetas para referirse a la acción de Dios con los que obran en contra de sus designios.
El evangelista repite por tres veces que los Zebedeos dejaron la figura patriarcal. Más tarde Jesús va a redefinir las relaciones familiares, justamente desbancando la figura del padre.
Sin embargo hay que evitar las interpretaciones absolutas: en capítulos posteriores veremos a Pedro en casa de su suegra o a los Zebedeos con su madre, lo que relativiza esa separación de sus familias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)