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martes, 28 de mayo de 2024

B Corpus Mc 14 ·12-16.22-26 "Esto es mi cuerpo"

Estamos ante el relato de la última cena según san Marcos.

La lectura tiene dos partes, separadas por el trozo que no se lee (donde Jesús anuncia la traición de Judas). En la primera parte, el evangelista narra los preparativos de la cena pascual. En la segunda parte, narra la institución de la Eucaristía en el marco de la celebración de dicha cena.

El detalle de seguir a "un hombre que lleva un cántaro de agua" se ha interpretado desde antiguo como una referencia al Bautismo, puerta necesaria para poder acceder a la Eucaristía.

Jesús utiliza dos momentos de la cena pascual judía para instituir la Eucaristía. El primer momento es antes de empezar la cena, con panes ácimos, que él identifica con su cuerpo; y el segundo momento, una vez cenado el cordero pascual, con la tercera copa ritual, la de acción de gracias ("dando gracias"), que Jesús identifica con su sangre. La palabra "soma" que traducimos por "cuerpo" se refiere a toda la persona, por lo que equivale a decir: "este soy Yo" ("este es mi Cuerpo"). El gesto de "partir" el pan haría referencia a su muerte: Jesús se parte y se da a sí mismo. La sangre simboliza su vida, que se derrama por "muchos", un término que incluye a todos. Es la sangre de la nueva alianza, que sustituye a la alianza que Moisés selló con la sangre de un animal en el monte Sinaí (Ex 24,8). De ahí que esta cena de Jesús sea anuncio de su sacrificio en la cruz, donde muere por nosotros, derramando su sangre.

 

martes, 19 de marzo de 2024

B Ramos - Mc 14,1-15,47

 La liturgia del Domingo de Ramos tiene dos evangelios:

- uno opcional, el evangelio de la procesión con ramos;

- uno necesario, el evangelio de la misa del Domingo. 

Aquí nos referimos a éste último, que es el relato de la pasión del Señor: dos capítulos.

La pasión se vuelve a leer el Viernes Santo, pero siempre en la versión de San Juan.

En cambio, en el Domingo de Ramos se lee según el evangelista que corresponda al ciclo litúrgico: en el ciclo B es el evangelio de Marcos.

Como es habitual en este evangelio, Marcos resalta la humanidad de Jesús durante su pasión. Es el único que anota sentimientos tan dramáticos como que "empezó a sentir espanto y angustia" (14,33).

El momento álgido de la narración es la confesión del centurión romano -un pagano- que "al ver cómo había expirado, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»" (15,39). Es lo que declaró Marcos al inicio de su evangelio: "Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios". A partir de ahí, no volverá a ser declarado como Hijo de Dios, excepto cuando los demonios lo reconocen y lo dicen, pero en esos casos, el mismo Jesús los manda callar [como se dice en 1,34: "Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar"]: quiere el evangelista que el Hijo de Dios sea reconocido en el hombre que muere "dando un fuerte grito" (14,37) y después de haber rezado las palabras del comienzo del salmo 22 (21) «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (14,34), en vez de ser reconocido en el hombre que hace milagros.