Jesús propone una historia enmarcada en dos sentencias iguales: "muchos primeros serán últimos, y últimos, primeros" (19,30 y 20,16). Esa es pues la enseñanza.
La historia compara el reino de Dios a unos jornaleros contratados a distintas horas del día para trabajar en una viña.
El dueño, que reflejaría algo del proceder de Dios, ajusta con los primeros un salario de un denario -la moneda romana básica-, con los segundos "lo que sea justo", mientras que con los posteriores no concreta.
El lector, y los trabajadores, pensarán que "lo justo" para los segundo -que es lo acordado-, sería lo proporcional según el tiempo trabajado al denario ajustado con los que trabajan todo el día. Para los demás trabajadores debemos pensar la misma "justicia".
Pero el dueño de la viña no procede con esa justicia, sino con una "igualitaria", que provoca las quejas de los primeros contratados. El dueño les responder que ellos han recibido lo estipulado, con lo cual no se les hace ningún daño, y a los demás les ha entregado "lo justo" según el entender de quien se considera "bueno".
En la historia precedente, la que conocemos por la del "joven rico", Jesús declara que el "bueno" es Dios: "¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios" (19,17).
La justicia del que es el Bueno es diferente de la nuestra.
El dueños de la viña a su vez hace ver la actitud que se esconde tras la reacción de los primeros: su envida (literalmente "tu ojo malo", 20,15 b)
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 14 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de julio de 2010
25 de Julio: Santiago Apóstol Mt 20, 20-28
En España se interrumpe la lectura dominical por la fiesta de su patrón, Santiago Apóstol, con un evangelio que no está previsto para los domingos.
El relato de Mateo está ya avanzado. En el siguiente capítulo Jesús hace su entrada en Jerusalén (domingo de Ramos).
En la perícopa anterior, ha anunciado a los Doce por tercera y última vez su pasión, muerte y resurrección en esa ciudad. En este contexto, la madre de este Santiago Apóstol y de su hermano Juan el evangelista, intenta "colocar" a sus hijos en los puestos claves en el reino de Jesús (se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda). Los diez discípulos restantes se enojaron con estos hermanos por los manejos de su madre, que les hubiese relegado a puestos inferiores. (ver paralelo en Marcos)
La situación es dramática: mientras Jesús les previene que va a ser matado, ellos luchan por tener un buen puesto de gobierno en su reino.
Jesús concibe su vida como servicio a los demás, lo que implicar dar su vida (beber el cáliz) para rescatar a todos ("por muchos" equivale a todos) de la muerte. Ser rey (jefe/primero/grande) en el Reino del Padre es vivir así, como servidor (último/esclavo).
Los Doce, en otro planteamiento de vida completamente distinto, buscan ser grandes y ser servidos (oprimir/tiranizar) como personas influyentes (la tentación que Jesús rechazó al principio del evangelio: Sólo a Dios servirás - 4, 8-10), y para conseguir ese fin están dispuesto a lo que sea (a beber del caliz). Como en los reinos que no son del Padre.
En su intento de que no le identifiquen otro de los tantos reyes terrenal, se refiere a sí mismo como "Hijo del Hombre" (ver significado).
El relato de Mateo está ya avanzado. En el siguiente capítulo Jesús hace su entrada en Jerusalén (domingo de Ramos).
En la perícopa anterior, ha anunciado a los Doce por tercera y última vez su pasión, muerte y resurrección en esa ciudad. En este contexto, la madre de este Santiago Apóstol y de su hermano Juan el evangelista, intenta "colocar" a sus hijos en los puestos claves en el reino de Jesús (se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda). Los diez discípulos restantes se enojaron con estos hermanos por los manejos de su madre, que les hubiese relegado a puestos inferiores. (ver paralelo en Marcos)
La situación es dramática: mientras Jesús les previene que va a ser matado, ellos luchan por tener un buen puesto de gobierno en su reino.
Jesús concibe su vida como servicio a los demás, lo que implicar dar su vida (beber el cáliz) para rescatar a todos ("por muchos" equivale a todos) de la muerte. Ser rey (jefe/primero/grande) en el Reino del Padre es vivir así, como servidor (último/esclavo).
Los Doce, en otro planteamiento de vida completamente distinto, buscan ser grandes y ser servidos (oprimir/tiranizar) como personas influyentes (la tentación que Jesús rechazó al principio del evangelio: Sólo a Dios servirás - 4, 8-10), y para conseguir ese fin están dispuesto a lo que sea (a beber del caliz). Como en los reinos que no son del Padre.
[En ciertos códices, tras la expresión "beber del caliz" se añade "y ser bautizados con el bautimo con que yo soy bautizado", de significado semejante]
En su intento de que no le identifiquen otro de los tantos reyes terrenal, se refiere a sí mismo como "Hijo del Hombre" (ver significado).
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