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jueves, 9 de julio de 2026

A 15 Mateo 13, 1 -23 ¿Cómo reaccionas ante la Palabra de Dios?

Hoy Jesús empieza a contar siete parábolas: hoy una, el domingo que viene tres, y al siguiente otras tres. Todas en el capítulo 13 de san Mateo.

Los apóstoles preguntan a Jesús porqué habla en parábolas (v. 10). Su respuesta es enigmática. Aunque admite varias interpretaciones, parece decir que pretende logran que la gente capte el mensaje, aunque si no se esfuerzan o no quieren, no se van a enterar de nada (vv. 11-17). Termina diciendo una bienaventuranza: "bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen" (v. 16).

Antes, Mateo presenta a Jesús como Maestro: sentando, como hacen los maestros, en una barca, ante una multitud a la que enseña (vv. 1-2).

La parábola de hoy trata sobre los distintos terrenos a los que se parecen los corazones de los que oyen la Palabra de Dios. El sembrador es el mismo, la semilla es la misma, pero la reacción de quien recibe la Palabra es distinta. Sólo uno de los terrenos es apto para que lo sembrado llegue a dar su fruto (vv. 3-9).

El mismo Jesús explica a continuación los distintos tipos de terreno, las diversas actitudes de los corazones (vv. 18-23). La interpretación es clara y sencilla, y sirve para que la comunidad cristiana se pregunte sobre su actitud ante la Palabra de Dios. El corazón que da fruto es "el que escucha la palabra y la entiende" (v. 24), que en Mateo no se refiere a un entender intelectual, sino a una obediencia a la Palabra escuchada, llevando a la vida aquello que le ha dicho.

 

miércoles, 12 de febrero de 2025

C 8º Lc 6, 39-45 Lo que rebosa el corazón

 Jesús continúa su "sermón del llano" empezado hace dos domingos. Hoy continúa el asunto de cómo tratar al prójimo, particularmente con aquel que se equivoca o peca, iniciado al final del evangelio del domingo pasado.

 En esta pasaje juega con cuatro símbolos: los ciegos, la mota y la viga,  el árbol que da fruto bueno o malo, el corazón con bondad o con maldad. Este último símbolo es una explicación de los anteriores: "lo que rebosa el corazón habla la boca", para que nos demos cuenta que nuestro comportamiento con los demás surge de lo que habita en nuestro corazón.

Son, pues, tres ejemplos de comportamientos que nacen de la maldad que hay en el corazón:

- el que se hace el maestro sin serlo, pues sigue aún en las tinieblas, siendo así como "el ciego que guía a otro ciego"

- el que ve los defectos en los demás pero no en sí mismo, como ve "la mota en el ojo ajeno", pero no "la viga en el suyo"

- y el que quiere aparentar que hace buenas obras, cuando "cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos".

 

miércoles, 1 de mayo de 2024

B Pascua 6º - Juan 15 · 9-17 El amor de Jesús y el amor mutuo

Es un trozo de un largo discurso de Jesús que termina para dirigirse al huerto de los Olivos (capítulo 18)
El contexto es la última cena, donde ha hecho el gesto de lavar los pies a sus discípulos (capítulo 13).
Está usan la comparación de la vid y los sarmiento. Esta perícopa es la continuación de la leída el domingo pasado: B Pascua 5º - Juan 15 ·1-8 Vid y sarmientos. Sigue hablando, como entonces, de "permanecer" como el sarmiento en la vida, para dar "fruto".

Además, introduce el tema del amor, en específico, por el amor de amistad. Jesús ama a sus discípulos como el Padre le ama a él. Es un amor que da la vida por sus amigos, siendo sus amigo sus discípulos, pues así los ha hecho al compartirles la revelación. Esa revelación colma de alegría a los discípulos, con la alegría de Jesús.

Jesús espera que sus discípulos quieran permanecer en él, que sean sus amigos, lo que se muestra en el cumplimiento de lo mandado por Él. Lo que Jesús manda a sus discípulos es que vivan su amor entre ellos. Vivir el amor mutuo parece ser el fruto propio del sarmiento unido a la vid.

 




lunes, 22 de abril de 2024

B Pascua 5º - Juan 15 ·1-8 Vid y sarmientos

Es un trozo de un largo discurso de Jesús que termina para dirigirse al huerto de los Olivos (capítulo 18)
El contexto es la última cena, donde ha hecho el gesto de lavar los pies a sus discípulos (capítulo 13).
En esta parte usa la comparación de la vid, de cuyo tronco -la cepa- nacen las tiernas y largas ramas llamadas sarmientos, que dan las hojas y los racimos de uvas. Estas ramas se usaban también para encender hogueras, una vez cortadas y secas. En el país de Jesús abundan las viñas.
Jesús se identifica con la vid y a sus discípulos con los sarmientos. La comparación expresa la unidad entre Jesucristo y sus discípulos; como lo muestra el hecho de que desde el versículo 4 al diez de este capítulo 15 aparece 9 veces la palabra "permanecer".
Los efectos de la permanencia de los discípulos con Jesús son los mismos que la de los sarmientos con la vid: mientras permanecen unidos, dan fruto; cuando son cortados, se usan para el fuego. La palabra "fruto" sale seis veces desde el versículo 2 al 8, señal de su importancia; Juan enlaza el hecho de dar fruto al de ser discípulos (v. 8)

viernes, 15 de marzo de 2024

B Cuaresma 5º - Juan 12 ·20-33 Si el grano de trigo muere

Nos encontramos en Jerusalén, donde Jesús acaba de entrar montado en un pollino. Se va a celebrar la fiesta de la Pascua.
Hasta ahora, Jesús anuncia su mensaje a Israel, el pueblo escogido. Aquí se presentan unos "griegos" (o sea, unos "no-judíos") que quieren ver Jesús, y dos apóstoles, ambos con nombres griegos, y procedentes de una aldea fuera de los límites de Palestina, interceden por ellos.
Jesús responde que ha llegado "la hora", refiriéndose con esa expresión a su muerte, y que al morir como el grano que cae en tierra, "da mucho fruto" -eso incluiría a los "griegos"-. Más adelante vuelve hacer referencia a su muerte, hablando de la cruz como si fuese una exaltación -"cuando yo sea elevado"-, y repite la universalidad del fruto de su entrega: "atraeré a todos hacia mí" (el "todos" incluye a los "griegos").
Al hablar de su inminente muerte, Jesús dice "ahora mi alma está agitada" [también se siente así en capítulo anterior ante la tumba de su amigo Lázaro, y en le siguiente al anunciar la traición de Judas], angustia que los otros evangelistas sitúan en el huerto de Getesemaní, pero se trata de la misma situación vital de Jesús narrada de distinta forma. La reacción de Jesús es también la de aceptar la voluntad del Padre: "Por esto he venido, para esta hora, ¡Padre, glorifica tu nombre!".

miércoles, 3 de marzo de 2010

C Domingo Cuaresma 3º - Lc 13, 1-9

Jesús recibe malas noticias: Pilatos ha matado a unos galileos mientras ofrecían sacrificios en el Templo de Jerusalén. Ello recuerda la tragedia de los 18 muertos al derrumbarse la torre de Siloé, al sureste de Jerusalén.
La gente creía que era un castigo por sus pecados; Jesús niega que Dios provocase eso.
Pero aprovecha para llamar a la conversión (de ahí que se lea en Cuaresma), y a hacerlo con prontitud; urge de dos maneras:
  • Jesús dice a la gente que si no se convierte su final no va a ser mejor que los desafortunados anteriores.
  • Cuenta una párabola donde Dios concede un nuevo plazo para que la gente "de fruto", a pesar que ha transcurrido el tiempo en que debería haberlo hecho. No era raro que en los bordes de la viña (el cuidador es un viñador) hubiese higueras. Ya Juan lo había advertido: "ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado" (3,9)
Sólo Lucas tiene este pasaje.