Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
miércoles, 27 de noviembre de 2013
A Adviento 1º Mateo 24, 37-44 Estar atentos
El evangelista del ciclo litúrgico A que empezamos es Mateo. El capítulo 24 habla sobre el fin de los tiempos.
En el pasaje de hoy, Jesús insiste en que hemos de vivir atentos a lo que acontece y fiel a él. Ilustra su petición con cuatro ejemplos:
- la gente en tiempos de Noé vivía ocupada en sus cosas (el texto no dice aquí que estuviesen pecando, sino que estaban en las tareas propias de la vida); al no estar atentas les sorprendió el diluvio, y no se salvaron.
- dos mujeres están en su tareas, una pendiente de los acontecimientos y otra no. Se salva la primera.
- dos hombres en su trabajo diario, uno en actitud de vela y el otro no. Se salva el primero.
- un hombre cauto para que no le sorprenda el ladrón.
El Hijo del Hombre volverá sorpresivamente como el diluvio o el ladrón en la noche.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Mc 13 ·33-37: Velad B Domingo I de Adviento B
Empezamos por uno de sus últimos capítulos, donde Jesús da uno de sus dos grandes discursos.
Les habla a sus apóstoles más íntimos, pero termina diciendo que este mensaje es para todos.
Su mensaje es claro, lo repite cuatro veces en cinco versículos: "Velad" (o vigilad). Es la actitud contraria a estar "durmiendo". Esta vigilancia se ha de mantener toda la noche (el evangelista señala las cuatro vigilias en que se dividía entonces la noche).
Jesús ilustra su enseñanza con una breve parábola de alguien que marcha y deja sus tareas en manos de otros. A su vuelta, cuyo momento se desconoce, espera ver a su gente trabajando en lo encomendado. Marcos se refiere así a la venida de Jesucristo al final de los tiempos.
No se conoce el momento de su venida. Marcos habla del "momento", traducción del griego "kairós" que se refiere al tiempo oportuno para algo, distinto del "cronos", el tiempo que controlamos con el reloj.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
C Domingo de Adviento 1º - Lucas 21,25-28.34-36
Las signos en el cielo señalan que se va a producir un cambio muy importante. El movimiento de las aguas es el que había antes que Dios pusiera armonía, según el Antiguo Testamento. El "Hijo del hombre" (o sea, "el Humano") es una imagen del profeta Daniel; viene sobre una nube, como lo hacía Dios, indicando así también su condición divina, Jesús ya se identificado antes en este Evangelio como ese "Hijo de lo humano".
Todo esto causa dos reacciones distintas:
- Para "las gentes" será causa de angustia y locura, "como un lazo".
- Para los discípulos es anuncio de que la liberación está cerca, Entonces podrá alzar la cabeza. (En este mismo capítulo, poco antes, hace constar las dificultades que padecen los creyentes en el tiempo del evangelista, los poderes queles hacen de agachar la cabeza).
La liberación no sólo será de las persecuciones, sino de toda clase de mal, dado el contexto en que anuncia.
Para poder mantenerse "de pie ante el Hijo del hombre", Jesús propone la oración y estar atentos.
Y para ese estar "siempre despiertos", Jesús anima a llevar un estilo de vida distinto al de "las gentes", cuyo corazón está adormecido por el ritmo de vida que llevan y por la búsqueda de lo placentero.