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martes, 19 de marzo de 2024

B Ramos - Mc 14,1-15,47

 La liturgia del Domingo de Ramos tiene dos evangelios:

- uno opcional, el evangelio de la procesión con ramos;

- uno necesario, el evangelio de la misa del Domingo. 

Aquí nos referimos a éste último, que es el relato de la pasión del Señor: dos capítulos.

La pasión se vuelve a leer el Viernes Santo, pero siempre en la versión de San Juan.

En cambio, en el Domingo de Ramos se lee según el evangelista que corresponda al ciclo litúrgico: en el ciclo B es el evangelio de Marcos.

Como es habitual en este evangelio, Marcos resalta la humanidad de Jesús durante su pasión. Es el único que anota sentimientos tan dramáticos como que "empezó a sentir espanto y angustia" (14,33).

El momento álgido de la narración es la confesión del centurión romano -un pagano- que "al ver cómo había expirado, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»" (15,39). Es lo que declaró Marcos al inicio de su evangelio: "Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios". A partir de ahí, no volverá a ser declarado como Hijo de Dios, excepto cuando los demonios lo reconocen y lo dicen, pero en esos casos, el mismo Jesús los manda callar [como se dice en 1,34: "Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar"]: quiere el evangelista que el Hijo de Dios sea reconocido en el hombre que muere "dando un fuerte grito" (14,37) y después de haber rezado las palabras del comienzo del salmo 22 (21) «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (14,34), en vez de ser reconocido en el hombre que hace milagros.

jueves, 14 de abril de 2011

El Hijo de Dios y Rey de los Judíos. Domingo de Ramos. Mateo 26,14-27,66. Ciclo A

En la liturgis del Domingo de Ramos se proclaman dos evangelios: uno en la procesión, el de la entrada de Jesús en Jerusalén, y otro en la liturgia de la Palabra, el relato de la pasión según San Mateo, dos largos capítulos (existe una versión abrievada que empiza con el encuentro con Pilatos).
El relato culmina con la confesión de los soldados romanos tras la muerte de Jesús: "Realmente éste era Hijo de Dios". Esa fue la cuestión por la que el Sumo Sacerdote y el sanedrín condenaron a Jesús por blasfemo: "Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Y ese título fue el tema de las burlas de la gente y de las autoridades ante la cruz: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz".
En el proceso romano el acento de la condena se pone, en cambio, en el título de "Rey de los Judíos", sobre el que Pilatos le pregunta: "¿Eres tú el rey de de los judíos?". Sobre el mismo se hace una parodia: los soldados le disfrazan de rey con una capa, una corona de espinas y una caña por centro, a la vez que se arrodillan ante él y le dicen: "Salve, rey de los judíos". Pilatos continúa el escarmiento poniendo en la cruz "Este es Jesús, el rey de los judíos". Y también a ello se refieren algunas burlas ante la cruz: "¿No es el rey de Israel?".

miércoles, 24 de marzo de 2010

C Domingo Ramos - Lucas 22, 14—23, 56 La Pasión

La narración de la Pasión es una unidad literaria con características propias, muy larga. Lucas la elabora con fuentes comunes a otros evangelios y, lo que es más interesante, con fuentes propias. Algunos trozos sólo se encuentran en Lucas.
Tiene un modo peculiar de enfocar la narración. Presenta a Jesús como una persona buena y justa, acusada y condenada injustamente. Todos los que lo juzgan lo creen inocente, Pilatos se ve "forzado" por el pueblo a condenarlo. La declaración del centurión romano culmina esta perspectiva: “Verdaderamente este hombre era justo”.
Lucas tiende a suavizar el relato, suprimiendo ciertos episodios y evitando determinadas expresiones.