Mostrando entradas con la etiqueta conversión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conversión. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de mayo de 2025

C Pascua 7º - Lucas 24, 46-53 La ascensión del Señor

Es el final del Evangelio de Lucas. Este texto tiene dos partes. La segunda es la ascensión del Señor al cielo.
La primera empieza intempestivamente, en medio del último discurso de Jesús. El contexto es el encuentro del Resucitado con los Once y los demás discípulos, al final del día de la resurrección.
Jesús les comunica su legado: lo predicho en la Biblia se ha realizado en Él, el grupo es testigo de ello, han de anunciar el perdón en nombre de Él, este anuncio será universal aunque empezando por la ciudad santa, donde han de esperar el Espíritu prometido.
La ascensión es una separación de sus ellos y una subida al Padre. Acaece fuera de la ciudad, cerca de Betania, donde planeó su entrada en Jerusalén, cerrando así el ciclo. Sus discípulos vuelven allí como les indicó Jesús, "con gran alegría" -aquella que al principio los ángeles anunciaron a los pastores de Belén-. Se dirigen al templo, donde acaba el evangelio, el mismo lugar donde empezó con Zacarías, el padre de Juan Bautista. Allí bendicen a Dios, como Jesús los bendijo al ascender al cielo.

lunes, 12 de febrero de 2024

B Cuaresma 1º Marcos 1, 12-15 Jesús es tentado

 El evangelio del Domingo 1º de Cuaresma siempre narra las tentaciones sufridas por Jesús. Cada ciclo litúrgico narra un evangelista diferente: en el ciclo A narra Mateo, en el presente ciclo -el B- narra Marcos y en el último -el C- narra Lucas; que son justamente los tres evangelistas que narran las tentaciones de Jesús (el evangelio de San Juan no lo hace).

Mientras Mateo y Lucas se extiende y cuentan tres tentaciones hechas a Jesús, Marcos es muy breve y no especifica ninguna tentación, ni siquiera nos dice si Jesús venció la tentación o no, pero la indicación de que los ángeles le sirven indican que Jesús está del lado de Dios y, por tanto, vence la tentación a la que le induce Satanás. Dice en los versículos 12 y 13:

"(12) Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, (13) y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían".

Esta escena ocurre inmediatamente después que su bautismo, igual que en los otros evangelios. Está en el desierto durante cuarenta días, como lo estuvo Israel durante cuarenta años: es un número simbólico. El desierto es el lugar donde se experimenta la propia fragilidad, porque no hay asideros, y donde la fe puede purificarse, porque aprende a asirse solo en Dios.

Estaba con las fieras, sin que éstas le hagan daño, como ocurría en el paraíso antes del primer pecado.

Es el Espíritu, que se hizo presente en la anterior escena del bautismo, el que le conduce al desierto para vivir la experiencia que tuvo el pueblo de Dios antes de llegar a la tierra prometida, pero al contrario que Israel, que sucumbió a las tentaciones, Jesús se mantiene fiel.

 Los versículos 14 y 15 cambian de tema y nos presenta a Jesús anunciando la cercanía del Reino de Dios e instando a la conversión y a al fe en su anuncio.

jueves, 19 de enero de 2012

Marcos 1 ·14-20 Conversión y seguimiento - Domingo III B

La liturgia nos presenta un texto compuesto por dos trozos diferentes:
- Los dos primeros versículos concluyen la introducción del Evangelio dando salida de escena a Juan Bautista con el fin de su actividad y entrada a Jesús, que comienza la suya. Marcos condensa la predicación de Jesús en una frase sintética compuesta de dos partes, cada una de ellas con dos afirmaciones concadenadas: "tiempo oportuno" - llegada del "Reinado", por un lado, y "cambio de mentalidad" - aceptación de la "Buena Noticia", por otro. Cada uno de los cuatro conceptos encierra un gran significado, que Marcos irá desplegando en su evangelio. Nos quedamos con que el comienzo de la actividad de Jesús implica el comienzo del Reinado de Dios, lo cual es la Buena Noticia (o "Ev-Angelio") que se realiza en el momento adecuado. Al encontrarnos con este tiempo oportuno, el lector ha de dar una respuesta con una mentalidad nueva, aceptando ese Ev-Angelio.
- Los demás versículos inician la primera parte del evangelio de Marcos. Jesús suma a su actividad a otros agentes (a otros "pescadores de hombres", una metáfora poco habitual pero conocida en el Antiguo Testamento). Marcos narra de forma paralela dos llamadas a dos parejas de hermanos para que le sigan. El seguimiento les supone dejar la empresa paterna.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Marcos 1 ·1-8: Preparad Domingo II de Adviento B

Marcos presenta la figura de Juan, al que llama el Bautista, como un profeta, de ahí que describa su vestimenta, como la que usaba el gran profeta Elías -como el que el mismo Jesús identificará más tarde a Juan Bautista-, y su tipo de comida, que se ajusta a los alimentos puros permitidos y que se podían adquirir en los mercados (a pesar que a nosotros nos resulte extraña).
Como otros tantos de su tiempo, Juan es un líder que invita a una renovación espiritual. El incita a la enmienda en las actitudes de vida y acoger así el perdón de Dios, y lo ritualiza con una inmersión en el río Jordán, el que cruzó el pueblo para apropiarse de la tierra prometida por Dios.
Esta renovación en la fe judía la realiza en el desierto, lugar asociado por la tradición a la purificación y al encuentro con Dios, a pesar de que en este tiempo se consideraba al grandioso y bello Templo de Jerusalén como el lugar de la presencia del Señor.
Juan centra su mensaje en el anuncio de otro bautismo que se hará no en agua, sino con Espíritu Santo, y será realizado por alguien grandioso (al que no se es digno de servirle ni como esclavo que descalza a su amo) que ha de venir inmediatamente tras Juan.
Así Juan se presenta como la realización de la profecía de Isaías que se cita, aunque en realidad el texto citado es una combinación de versículos del Éxodo, de Malaquías e Isaías, una práctica normal en aquel tiempo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Los dos hijos: Mateo 21·28-32 - Domingo XXVI - A

 La parábola de este domingo usa la misma imagen que la del domingo pasado: el dueño de una viña que manda trabajadores a su viña.
Sin embargo, hemos dado un salto cualitativo dentro del desarrollo del evangelio de Mateo, pasando del capítulo 20 al 21.
En medio de las dos parábolas han sucedido acontecimientos tan importantes como la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino y la expulsión de los vendedores del Templo.
Ante esta última acción de Jesús, los dirigentes judíos le reclaman: "¿Con qué autoridad haces esto?". En vez de responder, Jesús les lanza una pregunta relativa al bautismo de Juan, si era de carácter divino o humano.
Justo a continuación viene esta parábola, que en su contexto continúa la denuncia que Jesús hace de los dirigentes judíos y su defensa de Juan Bautista. La clave de la interpretación que el evangelista da a la parábola está en el último versículo que se lee: "Vino Juan a vosotros enseñándoo el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeyron".
Los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo son pues como el hijo que dice al padre que va a trabajar a su viña pero luego no va, pues no han recapacitado ante el mensaje de Juan y de Jesús; en cambio los publicanos y las prostitutas, que son como el hijo que ha contestado negativamente al mandato del padre por la vida que llevan, pero luego sí han ido a trabajar a la viña, pues sí han aceptado el anuncio de Juan y de Jesús, y por tanto han cambiado de vida.

miércoles, 3 de marzo de 2010

C Domingo Cuaresma 3º - Lc 13, 1-9

Jesús recibe malas noticias: Pilatos ha matado a unos galileos mientras ofrecían sacrificios en el Templo de Jerusalén. Ello recuerda la tragedia de los 18 muertos al derrumbarse la torre de Siloé, al sureste de Jerusalén.
La gente creía que era un castigo por sus pecados; Jesús niega que Dios provocase eso.
Pero aprovecha para llamar a la conversión (de ahí que se lea en Cuaresma), y a hacerlo con prontitud; urge de dos maneras:
  • Jesús dice a la gente que si no se convierte su final no va a ser mejor que los desafortunados anteriores.
  • Cuenta una párabola donde Dios concede un nuevo plazo para que la gente "de fruto", a pesar que ha transcurrido el tiempo en que debería haberlo hecho. No era raro que en los bordes de la viña (el cuidador es un viñador) hubiese higueras. Ya Juan lo había advertido: "ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado" (3,9)
Sólo Lucas tiene este pasaje.