Comienza una nueva en Lucas, de nueve capítulos.
El evangelista presenta un camino de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, donde acontecerá su pasión, ya anunciada en el domingo anterior. Es una composición exclusiva de Lucas.
Entre los judíos y los samaritanos -dos ramas de un mismo pueblo- existía una profunda enemistad, y sus montes santos (el de Sión, donde Jerusalén, y el de Garizim) competían entre sí. No era de extrañar que no recibieran a quien peregrina a Jerusalén. Es la única vez que Lucas da mala imagen de los samaritanos.
La segunda perícopa ocurre mientras van de camino. Es una colección de dichos de Jesús sobre su seguimiento. Jesús emplea exageraciones para llamar la atención y grabar su enseñanza. Son tres. La primera es una comparación que usan otros autores de la época. Jesús no se refiere ahora a la pobreza (en realidad sí tiene donde vivir, en Cafanaúm); enseña que para seguirle hay que estar disponible, como lo están los mensajeros itinerantes (como él y los que envió por delante en la perícopa anterior). Si ésta aclara la relación con el hogar y las propiedades, las dos siguientes enseñan que el seguimiento tiene prioridad sobre la familia.
En la tercera Jesús se presenta como más importante que el gran profeta Elías, porque éste -en una escena similar- permitió a su discípulo Eliseo que se despidiera de su familia (1 Reyes 19, 20 ss).
Jesús vuelve a referirse a sí mismo como el "Hijo del hombre" [ver su significado], como el domingo anterior.
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 23 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
C Domingo 12º Lucas 9, 16-24 ¿Quién decís que soy yo?
Continúa el Evangelio de hace un par de domingos, de la multiplicación de los panes.
Consta de dos escenas; la segunda está cortada (debiera seguir hasta el 27). Sigue a Marcos 8.
La pregunta sobre la identidad de Jesús ya la había hecho Herodes en este mismo capítulo. Sus informadores le ofrecieron la misma respuesta: identifcan a Jesús como la personificación de uno de los profetas. Ni a Herodes ni a Jesús le satisfacen tal contestación. Ahora se plantea a los discípulos, y con ello al lector: para ti ¿quién es Jesús?
Los Doce, por boca de Pedro, reconocen en Él al "Ungido" de Dios (eso significa el griego "cristo", lo mismo que el hebreo "mesías"). Jesús les manda mantenerlo en secreto [¿por qué?].
Jesús prefiere identificarse como "el Hijo del hombre" [ver su significado], pero asociado al sufrimiento, como el "Siervo de Dios" dibujado por Isaías (50, 4-9; 52,13-53,12). Es el primer anuncio de su pasión.
En la segunda parte, Jesús invita a ir en pos del que acaba de ser identificado. El que lo desee ha de cumplir dos condiciones:
Consta de dos escenas; la segunda está cortada (debiera seguir hasta el 27). Sigue a Marcos 8.
La pregunta sobre la identidad de Jesús ya la había hecho Herodes en este mismo capítulo. Sus informadores le ofrecieron la misma respuesta: identifcan a Jesús como la personificación de uno de los profetas. Ni a Herodes ni a Jesús le satisfacen tal contestación. Ahora se plantea a los discípulos, y con ello al lector: para ti ¿quién es Jesús?
Los Doce, por boca de Pedro, reconocen en Él al "Ungido" de Dios (eso significa el griego "cristo", lo mismo que el hebreo "mesías"). Jesús les manda mantenerlo en secreto [¿por qué?].
Jesús prefiere identificarse como "el Hijo del hombre" [ver su significado], pero asociado al sufrimiento, como el "Siervo de Dios" dibujado por Isaías (50, 4-9; 52,13-53,12). Es el primer anuncio de su pasión.
En la segunda parte, Jesús invita a ir en pos del que acaba de ser identificado. El que lo desee ha de cumplir dos condiciones:
- negarse a sí mismo: renegar de uno mismo, de su propia vida ("perder la vida" lo llama después) es "dejar" el contexto de mi vida cuyas implicaciones, ataduras, me impedirían seguir a Jesús. Así lo hicieron sus discípulos al dejar sus familias y sus trabajos.
- cargar con su cruz de cada día: la apostilla "de cada día" es exclusiva de Lucas, lo que evita interpretarlo como sufrir el martirio. Los condenados eran expuestos al escarnio público al ser obligados a caminar con la cruz. Jesús advierte que seguirlo también tiene sus consecuencias sociales en la vida diaria.
miércoles, 2 de junio de 2010
C Corpus Lucas 9, 11b-17 Milagro con panes y peces
Éste es el único milagro de Jesús narrado por los cuatro evangelistas.
Para la festividad del Corpus, interesa su relación con la Eucaristía: las acciones de Jesús con los cinco panes y los dos peces son las mismas de su última cena pascual (22, 19) y las que hoy día se repiten en la Misa. Además, las primeras comunidades celebraban la Eucaristía sobre esa hora ("caía la tarde"). Con los discípulos de Emaús, el Resucitado repite con el pan los mismos gestos, también al declinar el día (24, 29-30).
La perícopa está enmarcada entre la pregunta que se hace el rey Herodes sobre la identidad de Jesús (¿Quién es éste...? 9, 9) y la que repite el mismo Jesús (¿Quién dice la gente que soy yo? 9,18). Esta acción ayuda a iluminar una respuesta.
Por un lado, varios elementos hacen recordar cómo Dios alimentaba con maná a su pueblo en el desierto. Así Jesús se vislumbra como un nuevo Moisés.
Por otro lado, este milagro y el diálogo previo entre Jesús y los Doce reproducen el milagro del profeta Eliseo y el diálogo con su criado : - ¿Cómo voy a dar de comer con esto [le habían traído veinte panes] a cien personas?. Replicó Eliseo: - Dáselo, porque el Señor dice 'Comerán y sobrará´ (2 Reyes 4, 43). Así Jesús es visto como un nuevo Eliseo; justo lo que dicen de él la gente, que es un profeta (9, 8.19)
Pero aquí se muestra Jesús como más que Eliseo en dos detalles: Uno, en que no se refiere a la palabra del Señor como hace el profeta, sino a su misma autoridad, con lo que ocupa el puesto de Dios; y dos, si el gesto de Eliseo en aquellos tiempos de hambre muestra la abundancia de Dios; con Jesús, el gesto es de sobreabundancia (se saciaron y cogieron las sobras), realizando así una de las bienaventuranzas que había proclamado (bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados 6,21), lo cual es propio del Mesías o Cristo, como reconocerá Pedro (9,20).
La llegad del tiempo mesiánico podría advertirse en otro detalle. En tiempos de Eliseo, los profetas vivían en comunidades de 50 (2 Reyes 2, 7), como Jesús manda que sea organizada la gente. Para ser profeta era necesario recibir el Espíritu; en el segundo libro de Lucas, la efusión ocurre el día de Pentecostés -el dia 50º- (Hechos 2,1ss)
Por su parte, los discípulos asumen la actitud de servicio a la gente, como enviados de Jesús (se los dio a los discípulos para que lo sirvieran a la gente). "Servir las mesas", como aquí servir los grupos, es una de las misiones en la primera comunidad cristiana (cf. Hechos 6, 2 ss). Es posible que a esa misión que continuará el nuevo pueblo de Dios haga referencia el hecho que sobren tantas canastos como apóstoles.
Para la festividad del Corpus, interesa su relación con la Eucaristía: las acciones de Jesús con los cinco panes y los dos peces son las mismas de su última cena pascual (22, 19) y las que hoy día se repiten en la Misa. Además, las primeras comunidades celebraban la Eucaristía sobre esa hora ("caía la tarde"). Con los discípulos de Emaús, el Resucitado repite con el pan los mismos gestos, también al declinar el día (24, 29-30).
La perícopa está enmarcada entre la pregunta que se hace el rey Herodes sobre la identidad de Jesús (¿Quién es éste...? 9, 9) y la que repite el mismo Jesús (¿Quién dice la gente que soy yo? 9,18). Esta acción ayuda a iluminar una respuesta.
Por un lado, varios elementos hacen recordar cómo Dios alimentaba con maná a su pueblo en el desierto. Así Jesús se vislumbra como un nuevo Moisés.
Por otro lado, este milagro y el diálogo previo entre Jesús y los Doce reproducen el milagro del profeta Eliseo y el diálogo con su criado : - ¿Cómo voy a dar de comer con esto [le habían traído veinte panes] a cien personas?. Replicó Eliseo: - Dáselo, porque el Señor dice 'Comerán y sobrará´ (2 Reyes 4, 43). Así Jesús es visto como un nuevo Eliseo; justo lo que dicen de él la gente, que es un profeta (9, 8.19)
Pero aquí se muestra Jesús como más que Eliseo en dos detalles: Uno, en que no se refiere a la palabra del Señor como hace el profeta, sino a su misma autoridad, con lo que ocupa el puesto de Dios; y dos, si el gesto de Eliseo en aquellos tiempos de hambre muestra la abundancia de Dios; con Jesús, el gesto es de sobreabundancia (se saciaron y cogieron las sobras), realizando así una de las bienaventuranzas que había proclamado (bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados 6,21), lo cual es propio del Mesías o Cristo, como reconocerá Pedro (9,20).
La llegad del tiempo mesiánico podría advertirse en otro detalle. En tiempos de Eliseo, los profetas vivían en comunidades de 50 (2 Reyes 2, 7), como Jesús manda que sea organizada la gente. Para ser profeta era necesario recibir el Espíritu; en el segundo libro de Lucas, la efusión ocurre el día de Pentecostés -el dia 50º- (Hechos 2,1ss)
Por su parte, los discípulos asumen la actitud de servicio a la gente, como enviados de Jesús (se los dio a los discípulos para que lo sirvieran a la gente). "Servir las mesas", como aquí servir los grupos, es una de las misiones en la primera comunidad cristiana (cf. Hechos 6, 2 ss). Es posible que a esa misión que continuará el nuevo pueblo de Dios haga referencia el hecho que sobren tantas canastos como apóstoles.
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