Dos episodio, separados por una semana (el segundo correspondería temporalmente a este domingo), donde Jesús se presenta en medio de la comunidad de discípulos de Jerusalén comunicándole su paz, reunida en el día que pasaría a llamarse domingo ("día del Señor"), cerradas las puertas por el entorno hostil (que en la primera ocación les producía miedo, no así tras la primera presentación del Resucitado en medio de ellos).
La primera vez incluye el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (en el mismo día en que resucitó, no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios.
La segunda ocasión proclama una nueva bienaventuranza, dirigida a los lectores del Evangelio: "Dichosos los que crean sin haber visto", los que crean por el testimonio de la comunidad, y no como hace Tomás. Para eso fue escrito el evangelio, como dice el versículo final: "se han escrito para que creáis".
El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), como se indica al mostras sus manos y el costado, lo que provoca alegría en quienes le reconocen.
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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lunes, 22 de abril de 2024
miércoles, 31 de agosto de 2011
Ganar al hermano - Lectio de Mateo 18, 15-20 Domingo 23 Ciclo A
El capítulo 18 de Mateo habla varias veces del pecado y de la acogida al pecador: el escándolizar a los pequeños, párabola de la oveja perdida, perdonar setenta veces siete, parábola del siervo infiel, y el texto de este domingo.
Los primeros versos detallan cómo se ha de proceder con un cristiano pecador (se sobreentiende que su pecado es conocido, público). El objetivo es "ganar" (traducción literal de lo que la liturgia traduce por "salvar") al hermano, no condendarlo.
La liturgia ha tomado de los originales que dicen: "si tu hermano peca", que es la mejor opción. Pero otros manuscritos traen un añadido y dicen: "si tu hermano peca contra ti", con lo que cambia el sentido.
Llamar a unos testigos es exigencia de Deuteronomio 19,15 donde la denuncia individual no era válida ante la comunidad.
El último paso, si fracasan los anteriores es decírselo "a la comunidad". El original griego dice textualmente: "a la iglesia", que puede ser traducido por comunidad. Sólo dos veces en el evangelio se usa la palabra "iglesia" (también en 16,18).
Si se empecina en no escuchar, entonces es considerado como uno que no pertenece a la comunidad, es decir, es expulsado.
Esta excomunión hecha por la iglesia es refrendada por el mismo Jesucristo: lo atado/desatado por la iglesia en la tierra (el admitir o expulsar de la comunidad) es sancionado en el cielo.
Cotinúa Jesús afirmando que lo pedido de común acuerdo, el Padre lo atenderá. Siguiendo el tema anterior, la petición sería la conversión del hermano pecador, aunque no se dice explícitamente.
Por último Jesús garantiza su presencia en la comunidad cristiana, en los congregados en su nombre.
Los primeros versos detallan cómo se ha de proceder con un cristiano pecador (se sobreentiende que su pecado es conocido, público). El objetivo es "ganar" (traducción literal de lo que la liturgia traduce por "salvar") al hermano, no condendarlo.
La liturgia ha tomado de los originales que dicen: "si tu hermano peca", que es la mejor opción. Pero otros manuscritos traen un añadido y dicen: "si tu hermano peca contra ti", con lo que cambia el sentido.
Llamar a unos testigos es exigencia de Deuteronomio 19,15 donde la denuncia individual no era válida ante la comunidad.
El último paso, si fracasan los anteriores es decírselo "a la comunidad". El original griego dice textualmente: "a la iglesia", que puede ser traducido por comunidad. Sólo dos veces en el evangelio se usa la palabra "iglesia" (también en 16,18).
Si se empecina en no escuchar, entonces es considerado como uno que no pertenece a la comunidad, es decir, es expulsado.
Esta excomunión hecha por la iglesia es refrendada por el mismo Jesucristo: lo atado/desatado por la iglesia en la tierra (el admitir o expulsar de la comunidad) es sancionado en el cielo.
Cotinúa Jesús afirmando que lo pedido de común acuerdo, el Padre lo atenderá. Siguiendo el tema anterior, la petición sería la conversión del hermano pecador, aunque no se dice explícitamente.
Por último Jesús garantiza su presencia en la comunidad cristiana, en los congregados en su nombre.
jueves, 5 de mayo de 2011
Nos ardía el corazón cuando explicaba las Escrituras.Lucas 24, 13-35. Domingo Pascua 3º - Ciclo A
Este pasaje es exclusivo de San Lucas.
No hay certeza sobre la identidad de la aldea Emaús que refiere (a "dos leguas", o sea, unos once kms) , y no se tienen otras noticias sobre el tal discípulo Cleofás.
Los dos discípulos abandona tristes (mejor que el "preocupados" de la traducción litúrgica) la ciudad de Jerusalén, donde se encuentran "los once apóstoles y todos los demás" (vv. 9 y 33)), el mismo día de la resurrección, de la que han oído hablar a las mujeres pero no dan crédito.
El Resucitado no es reconocido por sus dos discípulos; más tarde la comunidad de Jerusalén lo tomará por un fantasma. Según el texto "sus ojos eran incapaces de reconocerlo".
El Resucitado les da una catequesis con la Palabra, nuestro Antiguo Testamento, que produce en ellos un arder en el corazón (32).
La escena de pedirle al desconocido que se quede con ello y compartir con él la comida, recuerda la escena de Abraham y Sara en Manbré con los tres desconocidos a los que ofrece de comer, en el Génesis.
Las acciones de Jesús con el pan se corresponde con las de la última cena, así como las de la multiplicación de los panes (capítulo 9).
Luego se nos informa, aunque no se narra, que también se apareció a Pedro, al que llaman por su nombre de Simón (4, 38).
No hay certeza sobre la identidad de la aldea Emaús que refiere (a "dos leguas", o sea, unos once kms) , y no se tienen otras noticias sobre el tal discípulo Cleofás.
Los dos discípulos abandona tristes (mejor que el "preocupados" de la traducción litúrgica) la ciudad de Jerusalén, donde se encuentran "los once apóstoles y todos los demás" (vv. 9 y 33)), el mismo día de la resurrección, de la que han oído hablar a las mujeres pero no dan crédito.
El Resucitado no es reconocido por sus dos discípulos; más tarde la comunidad de Jerusalén lo tomará por un fantasma. Según el texto "sus ojos eran incapaces de reconocerlo".
El Resucitado les da una catequesis con la Palabra, nuestro Antiguo Testamento, que produce en ellos un arder en el corazón (32).
La escena de pedirle al desconocido que se quede con ello y compartir con él la comida, recuerda la escena de Abraham y Sara en Manbré con los tres desconocidos a los que ofrece de comer, en el Génesis.
Las acciones de Jesús con el pan se corresponde con las de la última cena, así como las de la multiplicación de los panes (capítulo 9).
Luego se nos informa, aunque no se narra, que también se apareció a Pedro, al que llaman por su nombre de Simón (4, 38).
jueves, 28 de abril de 2011
El Resucitado funda la Iglesia Domingo Pascua 2º - Juan 20, 19-31 Ciclo A
Dos episodio, separados por una semana (el segundo correspondería temporalmente a este domingo), donde Jesús se presenta en medio de la comunidad de discípulos de Jerusalén comunicándole su paz, reunida en el día que pasaría a llamarse domingo ("día del Señor"), cerradas las puertas por el entorno hostil (que en la primera ocación les producía miedo, no así tras la primera presentación del Resucitado en medio de ellos).
La primera vez incluye el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (en el mismo día en que resucitó, no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios.
La segunda ocasión proclama una nueva bienaventuranza, dirigida a los lectores del Evangelio: "Dichosos los que crean sin haber visto", los que crean por el testimonio de la comunidad, y no como hace Tomás. Para eso fue escrito el evangelio, como dice el versículo final: "se han escrito para que creáis".
El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), como se indica al mostras sus manos y el costado, lo que provoca alegría en quienes le reconocen.
La primera vez incluye el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (en el mismo día en que resucitó, no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios.
La segunda ocasión proclama una nueva bienaventuranza, dirigida a los lectores del Evangelio: "Dichosos los que crean sin haber visto", los que crean por el testimonio de la comunidad, y no como hace Tomás. Para eso fue escrito el evangelio, como dice el versículo final: "se han escrito para que creáis".
El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), como se indica al mostras sus manos y el costado, lo que provoca alegría en quienes le reconocen.
miércoles, 14 de abril de 2010
C Pascua 3º - Juan 21, 1-19 La red llena. "Tú sabes que te quiero"
En la vida cotidiana (Galilea en vez de Jerusalén), un grupo de siete discípulos (comunidad universal, en vez de significar las Doce tribus de Israel), van a pescar (la misión) infructuosamente porque Jesús no está con ellos, pero al hacerse presente se llena la red (signo por el que es reconocido). A la vuelta de la misión, Jesús prepara una comida con panes y peces (la Eucaristía) que celebra con la comunidad.
Tras la Eucaristía, Jesús ayuda a Pedro a superar el trauma de su traición, con una triple afirmación de su amistad con Jesús en vez de las tres negaciones. Jesús le encomienda ser como Él el buen pastor que da la vida por sus ovejas, y le predice la muerte en cruz ("extenderás las manos..."). Termina invitándole -por primera vez- a su seguimiento, como hace el discípulo amado.
Tras la Eucaristía, Jesús ayuda a Pedro a superar el trauma de su traición, con una triple afirmación de su amistad con Jesús en vez de las tres negaciones. Jesús le encomienda ser como Él el buen pastor que da la vida por sus ovejas, y le predice la muerte en cruz ("extenderás las manos..."). Termina invitándole -por primera vez- a su seguimiento, como hace el discípulo amado.
miércoles, 7 de abril de 2010
C Pascua 2º - Juan 20, 19-31 El resucitado en medio de la comunidad
Dos episodio, separados por una semana (el segundo correspondería temporalmente a este domingo), donde Jesús se presenta en medio de la comunidad de discípulos de Jerusalén comunicándole su paz, reunida en el día que pasaría a llamarse domingo ("día del Señor"), cerradas las puertas por el entorno hostil (que en la primera ocación les producía miedo, no así tras la primera presentación del Resucitado en medio de ellos).
La primera vez incluye el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (en el mismo día en que resucitó, no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios.
La segunda ocasión proclama una nueva bienaventuranza, dirigida a los lectores del Evangelio: "Dichosos los que crean sin haber visto", los que crean por el testimonio de la comunidad, y no como hace Tomás. Para eso fue escrito el evangelio, como dice el versículo final: "se han escrito para que creáis".
El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), como se indica al mostras sus manos y el costado, lo que provoca alegría en quienes le reconocen.
La primera vez incluye el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (en el mismo día en que resucitó, no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios.
La segunda ocasión proclama una nueva bienaventuranza, dirigida a los lectores del Evangelio: "Dichosos los que crean sin haber visto", los que crean por el testimonio de la comunidad, y no como hace Tomás. Para eso fue escrito el evangelio, como dice el versículo final: "se han escrito para que creáis".
El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), como se indica al mostras sus manos y el costado, lo que provoca alegría en quienes le reconocen.
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Ubicación:
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