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jueves, 13 de junio de 2024

B 11º Marcos 4·26-34 Jesús anuncia la Palabra con parábolas

 El domingo pasado terminamos el capítulo 3 de san Marcos. En este domingo pasamos al capítulo 4 donde Jesús cuenta tres parábolas que enseñan a qué se parece el Reino de Dios. La primera parábola, la del sembrador, se la ha saltado la liturgia. En este domingo, se nos proclama la segunda y la tercera; y ambas hablan de lo que pasa con unas semillas que se siembran.

En la primera parábola, exclusiva de este evangelista, nos enseña que la semilla crece por sí sola, sin que intervenga quien la ha sembrado; y se entretiene en explicar las etapas de su crecimiento. Así, Jesús enseña cómo el Reino de Dios tiene un dinamismo que hace que se desarrolle por sí mismo, sin que dependa del trabajo del evangelizador; si bien es un crecimiento lento que va pasando por sus etapas. Eso ayuda a comprender la dinámica del Reino y a discernir en qué etapa de su crecimiento se encuentra.

En la segunda parábola nos enseña que la semilla sembrada, por muy pequeña que sea, como la mostaza, llega a ser un gran árbol en el que puede anidar. Así, Jesús enseña a no medir el Reino por la pequeñez actual, sino a confiar en la grandeza que tendrá en su momento; a la vez que nos muestra cómo es un espacio donde se puede habitar.

San Marcos termina la exposición de las parábolas explicando por qué habla Jesús así: para "acomodarse al entender" de la gente. Y a la vez anota, en el último versículo, que "a sus discípulos se lo explicaba todo en privado", lo que nos invita a entrar en diálogo con el Señor para acoger su explicación "en privado".

lunes, 12 de febrero de 2024

B Cuaresma 1º Marcos 1, 12-15 Jesús es tentado

 El evangelio del Domingo 1º de Cuaresma siempre narra las tentaciones sufridas por Jesús. Cada ciclo litúrgico narra un evangelista diferente: en el ciclo A narra Mateo, en el presente ciclo -el B- narra Marcos y en el último -el C- narra Lucas; que son justamente los tres evangelistas que narran las tentaciones de Jesús (el evangelio de San Juan no lo hace).

Mientras Mateo y Lucas se extiende y cuentan tres tentaciones hechas a Jesús, Marcos es muy breve y no especifica ninguna tentación, ni siquiera nos dice si Jesús venció la tentación o no, pero la indicación de que los ángeles le sirven indican que Jesús está del lado de Dios y, por tanto, vence la tentación a la que le induce Satanás. Dice en los versículos 12 y 13:

"(12) Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, (13) y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían".

Esta escena ocurre inmediatamente después que su bautismo, igual que en los otros evangelios. Está en el desierto durante cuarenta días, como lo estuvo Israel durante cuarenta años: es un número simbólico. El desierto es el lugar donde se experimenta la propia fragilidad, porque no hay asideros, y donde la fe puede purificarse, porque aprende a asirse solo en Dios.

Estaba con las fieras, sin que éstas le hagan daño, como ocurría en el paraíso antes del primer pecado.

Es el Espíritu, que se hizo presente en la anterior escena del bautismo, el que le conduce al desierto para vivir la experiencia que tuvo el pueblo de Dios antes de llegar a la tierra prometida, pero al contrario que Israel, que sucumbió a las tentaciones, Jesús se mantiene fiel.

 Los versículos 14 y 15 cambian de tema y nos presenta a Jesús anunciando la cercanía del Reino de Dios e instando a la conversión y a al fe en su anuncio.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Marcos 10 · 2-16 Nueva red de relaciones Domingo XXVII B

Jesús redefine las relaciones familiares. En las nuevas relaciones desaparece el papel dominante del hombre de la casa.
En primer lugar restaura la relación conyugal al plan original de Dios, citando el libro del Génesis, combinando los versículos 1,27 con 2, 24. Deroga así una ley del Deuteronomio (24,1) que Jesús interpreta que procede de los hombres (de Moisés) y no de Dios; esa norma permitía -según la interpretación del texto evangélico- despedir a la esposa con tal que se le diera un acta (en realidad, el texto del Deuteronomio no dice eso, aunque reconoce que existe esa práctica). Quien haga eso, es un/a adúltero/a (El texto evangélico considera tanto que lo haga el hombre como la mujer, pero esto último debe haberse escrito teniendo en cuenta su lectores de origen griego, pues entre los judíos sólo cabía que lo hiciese el hombre).
Posteriormente incluye a los niños en la casa donde él instaura una nueva red de relaciones centradas en Él. No sólo regaña a a quienes tratan de excluirlos, sino que los pone como referencia de la vida en esta nueva casa (en esta parte, él se encuentra en la casa con sus discípulos), en lugar de ser el padre de familia como antes Probablemente Marcos se refiera a las relaciones que ha de haber en la comunidad a la que escribe.