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jueves, 25 de octubre de 2012

B Domingo 30 º Marcos 10 · 46-52: Deja el manto y da un brinco

Con este pasaje termina la sección del camino, que empezó justamente después de la curación de otro ciego.
Marcos nos transmite un mensaje claro en este año de la fe: la fe en Jesús salva. Jesús valora la fe de Bartimeo, presentado como modelo. 
En principio toma a "Jesús Nazareno" -de quien ha oído hablar- como descendiente del rey David. Eso puede significar que cree que es el esperado Mesías político. Culmina reconociéndolo como Maestro con una expresión de la mayor consideración (rabboní en vez de rabbí).
Para ello ha tenido que superar la oposición de "muchos", que le mandan callar como a los espíritus malignos.
Jesús detiene su caminar y sin moverse manda a los "muchos" que le llamen, luego le pregunta lo mismo que a los hijos de Zebedeo el domingo anterior. Bartimeo, en vez de pedir un puesto destacado en su reino, pide recobrar la vista. Todo el proceso lo hace en base a lo que oye, de donde se puede inferir la importancia de la escucha para la fe.
Bartimeo que es un excluido que vive postrado, al margen del camino, fuera de la ciudad, mendigando, no duda en dejar con prontitud todo lo que tiene, como hicieran los hijos de Zebedeo cuando recibieron la llamada de Jesús, en contraste con el rico de hace dos domingos.
Termina siguiendo a Jesús por el camino, como discípulo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Marcos 10·17-30 Peligros de la riqueza Domingo XXVIII B

Jesús contrapone el modo de "los hombres" (para quienes "es imposible" salvarse) al de "Dios" ("para Dios todo es posible").
Jesús repite tres veces (por tanto, algo bien atestiguado) que la dificultad de "los hombres" reside en la riqueza (en "la confianza" en la riqueza, según la traducción litúrgica).
El texto parece relacionar riqueza y la estafa (obtenida de manera injusta), pues Jesús, añade al rico un mandamiento que no viene en el Decálogo: "no cometerás fraude"
La alternativa es amontonar "un tesoro en el cielo". Como los Doce, que sí han "dejado todo" y han "seguido a Jesús", como le había pedido al rico (Marcos no dice que sea joven).
Tal petición ("vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y luego sígueme") es paralela con la que había proclamado a sus discípulos anteriormente ("que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga"), también en un contexto donde se enfrentan las dos mentalidades.

Al que hace así las cosas, Jesús le asegura ya desde ahora una nueva familia ("casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras"), pero sin la figura de dominación -el padre- (como enseñó el domingo pasado), y después -en el futuro- la vida eterna, por la que había preguntado el rico.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Marcos 10 · 2-16 Nueva red de relaciones Domingo XXVII B

Jesús redefine las relaciones familiares. En las nuevas relaciones desaparece el papel dominante del hombre de la casa.
En primer lugar restaura la relación conyugal al plan original de Dios, citando el libro del Génesis, combinando los versículos 1,27 con 2, 24. Deroga así una ley del Deuteronomio (24,1) que Jesús interpreta que procede de los hombres (de Moisés) y no de Dios; esa norma permitía -según la interpretación del texto evangélico- despedir a la esposa con tal que se le diera un acta (en realidad, el texto del Deuteronomio no dice eso, aunque reconoce que existe esa práctica). Quien haga eso, es un/a adúltero/a (El texto evangélico considera tanto que lo haga el hombre como la mujer, pero esto último debe haberse escrito teniendo en cuenta su lectores de origen griego, pues entre los judíos sólo cabía que lo hiciese el hombre).
Posteriormente incluye a los niños en la casa donde él instaura una nueva red de relaciones centradas en Él. No sólo regaña a a quienes tratan de excluirlos, sino que los pone como referencia de la vida en esta nueva casa (en esta parte, él se encuentra en la casa con sus discípulos), en lugar de ser el padre de familia como antes Probablemente Marcos se refiera a las relaciones que ha de haber en la comunidad a la que escribe.



jueves, 22 de octubre de 2009

B Domingo 30º Marcos 10, 46-52 La fe en Jesús salva

Marcos nos transmite un mensaje claro: la fe en Jesús salva. Con él termina la sección del camino, que empezó justamente después de la curación de otro ciego.
Jesús valora la fe de Bartimeo, presentado como modelo. En principio toma a "Jesús Nazareno" -de quien ha oído hablar- como descendiente del rey David. Eso puede significar que cree que es el esperado Mesías político. Culmina reconociéndolo como Maestro con una expresión de la mayor consideración (rabboní en vez de rabbí).
Para ello ha tenido que superar la oposición de "muchos", que le mandan callar como a los espíritus malignos.
Jesús detiene su caminar y sin moverse manda a los "muchos" que le llamen, luego le pregunta lo mismo que a los hijos de Zebedeo el domingo anterior. Bartimeo, en vez de pedir un puesto destacado en su reino, pide recobrar la vista. Todo el proceso lo hace en base a lo que oye, de donde se puede inferir la importancia de la escucha para la fe.
Bartimeo que es un excluido que vive postrado, al margen del camino, fuera de la ciudad, mendigando, no duda en dejar con prontitud todo lo que tiene, como hicieran los hijos de Zebedeo cuando recibieron la llamada de Jesús, en contraste con el rico de hace dos domingos.
Termina siguiendo a Jesús por el camino, como discípulo.

viernes, 16 de octubre de 2009

B Domingo 29º Marcos 10, 35-45 Quién es el más importante

Marcos vuelve a presentar los dos mundos paralelos en los que se mueven Jesús y los Doce.

- Los Doce siguen entendiendo el Reinado de Dios (la "gloria" de Jesús, le llaman) a modo de los demás reinos, donde "los reconocidos como jefes tiranizan a los pueblos y los grandes los oprimen". De ahí que los "hijos de Zebedeo" quieran asegurarse los puestos claves a ambos lados de Jesús; y que los demás se indignen, seguramente porque desean lo mismo y ven que esos hermanos se les han adelantado.

- Jesús vuelve a enseñarles lo que ya les había dicho cuando discutían entre ellos quién era el más importante (también justo después de que anunciara su pasión, como aquí): su "gloria" es "servir y dar su vida", y sus discípulos han de hacer los mismo: ser "servidor" y "esclavo de todos" (hay que notar que no sólo a nivel interno, sino "de todos" los seres humanos, igual que Jesús da su vida "por todos").

Jesús dará su vida efectivamente en su pasión y muerte. Irónicamente, en la Crucifixión (el momento álgido de su "gloria") se utilizan los mismos términos que aquí para designar su derecha y su izquierda: donde están los otros crucificados: los puestos "reservados" son para quienes ya había dicho: para que el "toma su cruz" y le siguen.

viernes, 9 de octubre de 2009

28º domingo de tiempo ordinario Marcos 10, 17 - 30

Jesús contrapone el modo de "los hombres" (para quienes "es imposible" salvarse) al de "Dios" ("para Dios todo es posible").
Jesús repite tres veces (por tanto, algo bien atestiguado) que la dificultad de "los hombres" reside en la riqueza (en "la confianza" en la riqueza, según la traducción litúrgica).
El texto parece relacionar riqueza y la estafa (obtenida de manera injusta), pues Jesús, añade al rico un madamiento que no viene en los diez: "no cometerás fraude"

La alternativa es amontonar "un tesoro en el cielo". Como los Doce, que sí han "dejado todo" y han "seguido a Jesús", como le había pedido al rico (Marcos no dice que sea joven).
Tal petición ("vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y luego sígueme") es paralela con la que había proclamado a sus discípulos anteriormente ("que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga"), también en un contexto donde se enfrentan las dos mentalidades.

Al que hace así las cosas, Jesús le asegura ya desde ahora una nueva familia ("casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras", pero sin la figura de dominación -el padre-,como enseñó el domingo pasado), y después -en el futuro- la vida eterna, por la que había preguntado el rico.