Tercera parábola del capítulo 25 sobre el final de los tiempos, que hemos meditado en los tres últimos domingos. Con este domingo concluye el año litúrgico.
Nos encontramos unidas dos narraciones paralelas:
- la primera habla del "Hijo del Hombre", las naciones, el pastor, las ovejas y los cabritos. (vv 31-33)
- la segunda habla del "Rey", de su Padre, la eternidad, los justos, los malditos, los más pequeños, castigo, vida.
Son paralelas en que ambas hablan de los situados a la derecha y a la izquierda y de un juicio. (vv 34-46).
Los juzgados son "las naciones", es decir, todos los hombres. Es un juicio universal.
La sentencia favorable o contraria es dada de acuerdo con unos comportamientos de atención con los "hermanos más pequeños" del Rey (v 40 y 45). En este evangelio Jesús llama hermanos suyos a sus discípulos: "Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano" (12,50). En el mismo sentido, Mateo en su evangelio designa con la palabra "hermano" a los miembros de la comunidad cristiana (como en 7, 3-5).
La sentencia del juicio se establece, pues, en relación al "servicio" (palabra que la liturgia traduce por "asistencia" v 44) dado a los cristianos "más pequeños", esto es, a los cristianos en situación de fragilidad (hambre, sed, emigración, desnudez, enfermedad, prisión: v 35-36 y 42-43). Ya en 18, 6 advierte contra el comportamiento del que "escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí". Los que le prestan servicio son llamados "justos", es decir, personas que practican la "justicia", o sea, personas que cumplen la voluntad de Dios.
Jesús se identifica con estos cristianos vulnerables (v. 40 y 45), como ya lo hiciera anteriormente en 18, 5, como también se ha identificado con los enviados a misionar que pasan dificultad (10,40).
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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sábado, 12 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Hacer fructificar los talentos :Mateo 25 ·14-30 Domingo XXXIII A
Los capítulos 24 y 25 de Mateo nos hablan del final de nuestro tiempo. En esa línea se sitúa esta parábola, así como la del domingo pasado, de las diez doncellas.
El "talento" del que habla la parábola era una moneda mediterránea de plata de muchísimo valor. La romana en tiempos de Jesús pesaba más de 32 kilos. Equivalía a unos seis mil "denarios", seis mil jornales según este evangelista. (El significado que le damos a la palabra "talento" como aptitud o inteligencia deriva de la interpretación de esta parábola).
La parábola nos remite a lo que ocurre cuando el propietario de esa riqueza vuelve "después de mucho tiempo" y "llamó a cuentas a sus servidores"; es decir, la parábola nos habla de cuando vuelva el Señor y realice el juicio final.
El dueño felicita a los servidores que han negociado con la riqueza que se les confió y que han ganado una cantidad similar. Es lo que se espera de nosotros: que seamos "buenos y fieles". La fidelidad y la bondad está en haber realizado la tarea encomendada. Frente a este comportamiento, condena al "malo y perezoso". La maldad está en no haber cumplido la voluntad del dueño y la pereza en la negligencia en el uso de la riqueza confiada.
Lógicamente, el propietario confiará más monedas al que es productivo y se la quitará al improductivo, como sentencia el final de la parábola.
El "talento" del que habla la parábola era una moneda mediterránea de plata de muchísimo valor. La romana en tiempos de Jesús pesaba más de 32 kilos. Equivalía a unos seis mil "denarios", seis mil jornales según este evangelista. (El significado que le damos a la palabra "talento" como aptitud o inteligencia deriva de la interpretación de esta parábola).
La parábola nos remite a lo que ocurre cuando el propietario de esa riqueza vuelve "después de mucho tiempo" y "llamó a cuentas a sus servidores"; es decir, la parábola nos habla de cuando vuelva el Señor y realice el juicio final.
El dueño felicita a los servidores que han negociado con la riqueza que se les confió y que han ganado una cantidad similar. Es lo que se espera de nosotros: que seamos "buenos y fieles". La fidelidad y la bondad está en haber realizado la tarea encomendada. Frente a este comportamiento, condena al "malo y perezoso". La maldad está en no haber cumplido la voluntad del dueño y la pereza en la negligencia en el uso de la riqueza confiada.
Lógicamente, el propietario confiará más monedas al que es productivo y se la quitará al improductivo, como sentencia el final de la parábola.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
¡Que llega el esposo! Mateo 25 ·1-13 Domingo XXXII A
Los capítulos 24 y 25 de Mateo nos hablan del final de nuestro tiempo. En esa línea se sitúa esta parábola: "no sabéis el día ni la hora".
La incertidumbre sobre la hora de llegada de Jesucristo, el Esposo, debe conducir al discípulo a una actitud adecuada: "velad".
La parábola pone el caso de que Jesucristo tarde en venir. Cuando llegue se va a mostrar qué discípulo ha tenido la actitud adecuada y cuál no.
Los que no ha previsto que el Esposo puedan tardar, no están preparados para esa eventualidad. Son necios (calificativo usado anteriormente por Mateo en su evangelio). Estos discípulos se quedaran sin participar del banquete de bodas y Jesucristo renegará de ellos: "no os conozco"
Los que han previsto la posible tardanza, están provistos para la espera, son discípulos sensatos. Éstos comparten con el Esposo la mesa.
Para profundizar en qué significa ser sensato o necio ver la entrada "Hay que ser listo para entrar en el Cielo"
La incertidumbre sobre la hora de llegada de Jesucristo, el Esposo, debe conducir al discípulo a una actitud adecuada: "velad".
La parábola pone el caso de que Jesucristo tarde en venir. Cuando llegue se va a mostrar qué discípulo ha tenido la actitud adecuada y cuál no.
Los que no ha previsto que el Esposo puedan tardar, no están preparados para esa eventualidad. Son necios (calificativo usado anteriormente por Mateo en su evangelio). Estos discípulos se quedaran sin participar del banquete de bodas y Jesucristo renegará de ellos: "no os conozco"
Los que han previsto la posible tardanza, están provistos para la espera, son discípulos sensatos. Éstos comparten con el Esposo la mesa.
Para profundizar en qué significa ser sensato o necio ver la entrada "Hay que ser listo para entrar en el Cielo"
domingo, 1 de junio de 2008
HAY QUE SER LISTO PARA ENTRAR EN EL CIELO
Así acaba Jesús sus palabras en el monte -y así acaba el capítulo 7 de Mateo- :
"Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre frónimo que edificó su casa sobre roca" (en 7, 24).
La palabra griega puesta en rojo la traducen como "prudente", "sensato".
Ese tipo sale varias veces en este evangelio:
En 10, 16 Jesús nos dice que seamos "frónimoi como las serpientes" (astutos, prudentes)
También en 24,45: "¿Quién es, pues, el siervo fiel y frónimos , a quien el señor puso al frente de su servidumbre...?"
Tales son también las jóvenes del capítulo 25: "Cinco de ellas eran morai , y cinco frónimoi " (25,2)
Esta otra palabra griega -morai- la suelen traducir por "necia", "insensata".
Es el mismo término que continúa la historia de Mateo 7:
"todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre moró que edificó su casa sobre arena".
Tenemos pues un tipo de persona, la morós , antítesis de otro tipo, la frónimos.
El administrador de Lucas 16 es alabado "porque había obrado astutamente"; y Jesús estima que "los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz" (16,8).
"Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre frónimo que edificó su casa sobre roca" (en 7, 24).
La palabra griega puesta en rojo la traducen como "prudente", "sensato".
Ese tipo sale varias veces en este evangelio:
En 10, 16 Jesús nos dice que seamos "frónimoi como las serpientes" (astutos, prudentes)
También en 24,45: "¿Quién es, pues, el siervo fiel y frónimos , a quien el señor puso al frente de su servidumbre...?"
Tales son también las jóvenes del capítulo 25: "Cinco de ellas eran morai , y cinco frónimoi " (25,2)
Esta otra palabra griega -morai- la suelen traducir por "necia", "insensata".
Es el mismo término que continúa la historia de Mateo 7:
"todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre moró que edificó su casa sobre arena".
Tenemos pues un tipo de persona, la morós , antítesis de otro tipo, la frónimos.
El administrador de Lucas 16 es alabado "porque había obrado astutamente"; y Jesús estima que "los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz" (16,8).
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