La escena se sitúa en el camino de Jesús hacia Jerusalén, iniciado en 9,51. El texto litúrgico ha suprimido tal significativa indicación del primer versículo, el 38: "mientras iba de camino". Es una perícopa exclusiva de Lucas.
No menciona el nombre de la aldea, sí reseñada por Juan, seguramente porque Betania está ya cerca de Jerusalén (a unos tres kilómentros, Juan 11,18), cuando en Lucas el camino de Jesús se va a prolongar aún durante nueve capítulos. Al final del camino, en 19,29, "cuando se acercaban a Betfagé y Betania", prepara su entrada en Jerusalén. Por allí también acaecerá la ascención.
El evangelista Juan también conoce a las hermanas Marta y María, como a su hermano Lázaro (11,1; 12,1), del que Lucas no hace referencia ninguna.
Marta acoge a Jesús, haciendo el papel de anfitriona, propio del varón (como lo hace Abraham en la primera lectura de hoy). Después asume el rol previsto de encargarse de las provisiones.
También sorprende que María asuma el papel de discípula (al ponerse a escuchar a Jesús a sus pies), lo que era habitual entre los hombres. Ella no realiza las funciones que se esperan de una mujer en la casa, como está haciendo su hermana, sino que se ha quedado hablando con el huésped, algo que se espera de un varón, como en la comida que tuvo Jesús con el fariseo Simón, que fue interrumpida por la abrupta entrada de una mujer.
Este texto continúa el capítulo por donde se dejó el domingo anterior, donde Jesús invitó a practicar la misericordia para heredar la vida eterna, poniendo de ejemplo las acciones con la que un samaritano atendió a un asaltado. Por tanto, las palabras de Jesús a Marta no pueden interpretarse como una minusvaloración del hacer cosas (y menos de la hospitalidad, central en la espiritualidad bíblica), que justamente acaba de ser exaltado.
Por otro lado, ya Lucas ha aclarado que la escucha implica obendiencia -es decir, su puesta por obra-, como lo explica con la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos (8, 5ss).
Tampoco puede verse en María la vida activa y en Marta la vida contemplativa. En los tiempos de Lucas aún no se había iniciado la clausura contemplativa en la Iglesia.
Lo que sí había sucedido es el enfrentamiento de la parte helena de la comunidad de Jersualén con la parte judía, sobre la inadecuada atención a sus viudas, actividad llamada "servir a las mesas" (Act 6, 1ss). Ese servicio o diaconía es el mismo del que habla Marta: me haya dejado sola con el servicio. En la narración de los Hechos de los Apóstoles, escrita también por Lucas, los Once contestan a los griegos en la misma línea de Jesús, resaltando la centralidad de la Palabra: No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa (Act 6, 2.4)
Ya Lucas había calificado de tentación del demonio querer vivir sólo de pan. (4,4)
El próximo domingo, esta actitud de escucha es desarrollada con una enseñanza sobre la oración.
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 14 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
C Domingo 15º Lucas 10, 25-37 Qué hacer para tener la vida
Continuamos el mismo capítulo del domingo anterior. Es un diálogo sobre la vida eterna entre una "maestro de la Ley" -que actúa como un alumno- y Jesús -que actúa como un maestro-.
Tiene dos partes. El conjunto empieza con la pregunta sobre qué hacer (que el letrado hace para comprobar la sabiduría de Jesús), y cada parte termina con el imperativo de Jesús "haz": "haz esto y vivirás" (28) y "haz tú lo mismo". El mensaje del Evangelio se centra en el comportamiento, en ello se centra la última pregunta de Jesús:
"¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo?". En esa misma línea, llama la atención la minuciosidad con que se narra el comportamiento del samaritano con el herido: cada cosa que hace.
Ambas partes sigue el mismo esquema didáctico: intenciones del letrado - pregunta del letrado - contrapregunta de Jesús - respuesta del letrado -confirmación de Jesús. En la segunda parte se narra una parábola -única de Lucas- que introduce la contrapregunta.
En la primera cuestión el mismo "maestro de la Ley" se responde combinando dos citas de la Biblia (Deut. 6,5 y Lev. 19,18) sobre el amor a Dios y al prójimo, camino para tener la vida. Jesús con su respuesta muestra que en la Biblia se encuentra la fuente de la vida eterna.
Con la segunda cuestión, sobre quién es el prójimo, el doctor en la Ley quiere hacer ver que su primera pregunta es compleja y no queda resuelta con las citas anteriores sobre el amor.
En la parábola de Jesús se da una buena imagen del samaritano, al contrario que la que tienen sus paisanos y la demostrada hace un par de domingos cuando no quisieron recibir a Jesús. Al escoger a alguien mal visto, frente a la buena fama del sacerdote y levita, Jesús hace caer en la cuenta que para tener vida eterna no vale la buena imagen, la opinión de la gente, sino lo que se hace con las obras. Lo que anda es juego no son las teorías (quién es mi prójimo) sino la práctica (quién se hizo prójimo).
Tiene dos partes. El conjunto empieza con la pregunta sobre qué hacer (que el letrado hace para comprobar la sabiduría de Jesús), y cada parte termina con el imperativo de Jesús "haz": "haz esto y vivirás" (28) y "haz tú lo mismo". El mensaje del Evangelio se centra en el comportamiento, en ello se centra la última pregunta de Jesús:
"¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo?". En esa misma línea, llama la atención la minuciosidad con que se narra el comportamiento del samaritano con el herido: cada cosa que hace.
Ambas partes sigue el mismo esquema didáctico: intenciones del letrado - pregunta del letrado - contrapregunta de Jesús - respuesta del letrado -confirmación de Jesús. En la segunda parte se narra una parábola -única de Lucas- que introduce la contrapregunta.
En la primera cuestión el mismo "maestro de la Ley" se responde combinando dos citas de la Biblia (Deut. 6,5 y Lev. 19,18) sobre el amor a Dios y al prójimo, camino para tener la vida. Jesús con su respuesta muestra que en la Biblia se encuentra la fuente de la vida eterna.
Con la segunda cuestión, sobre quién es el prójimo, el doctor en la Ley quiere hacer ver que su primera pregunta es compleja y no queda resuelta con las citas anteriores sobre el amor.
En la parábola de Jesús se da una buena imagen del samaritano, al contrario que la que tienen sus paisanos y la demostrada hace un par de domingos cuando no quisieron recibir a Jesús. Al escoger a alguien mal visto, frente a la buena fama del sacerdote y levita, Jesús hace caer en la cuenta que para tener vida eterna no vale la buena imagen, la opinión de la gente, sino lo que se hace con las obras. Lo que anda es juego no son las teorías (quién es mi prójimo) sino la práctica (quién se hizo prójimo).
miércoles, 30 de junio de 2010
C Domingo 14º Lucas 10, 1-12.17-20 Envío de discípulos
Es el relato del envío de 72 discípulos y su vuelta. La liturgia ha suprimido los versículos 13 al 16.
En algunos códices los enviados son 70 (tal era el nº de dirigentes del pueblo en tiempos de Moisés Ex 24).
En la versión griega de nuestro Antiguo Testamento (Gen 10), los pueblos de la tierra son 72 (en el original hebreo son 70). Lucas indicaría con el número de enviados que el evangelio es para todos los pueblos.
Ni se dice dónde ocurre el envío, ni nombra los lugares donde van, ni se identifica a nadie de los enviados. Lucas deja que el lector se identifique con ellos.
Según Jesús, la semilla sembrada (ver capítulo 8) ha dado tal cosecha que los obreros resultan insuficientes. Hay que pedir a Dios -el dueño del campo- más trabajadores.
Jesús da instrucciones concretas a los enviados, cuya finalidad es que éstos se centren en el anuncio del Reino de Dios. También les advierte de las dificultades (van como corderos en medio de lobos) y cómo han de reaccionar ante ellas.
Han de hacer tres cosas con quienes los reciba: comunicar la Paz (Shalom), realizar curaciones, y hacer caer en la cuenta de la presencia del Reino de Dios.
La alegría es la nota característica del resultado de la misión y Jesús lleva hasta su fuente auténtica: los enviados serán recibidos en el cielo (sus nombres inscritos en el cielo: en las grandes ciudades orientales había un libro donde eran consignados los visitantes ilustres).
En cambio, del cielo cae el ángel Acusador (en hebreo, Satanás), según Jesús. Esta misión supone una derrota para los espíritus del mal (los demonios y Satanás).
En algunos códices los enviados son 70 (tal era el nº de dirigentes del pueblo en tiempos de Moisés Ex 24).
En la versión griega de nuestro Antiguo Testamento (Gen 10), los pueblos de la tierra son 72 (en el original hebreo son 70). Lucas indicaría con el número de enviados que el evangelio es para todos los pueblos.
Ni se dice dónde ocurre el envío, ni nombra los lugares donde van, ni se identifica a nadie de los enviados. Lucas deja que el lector se identifique con ellos.
Según Jesús, la semilla sembrada (ver capítulo 8) ha dado tal cosecha que los obreros resultan insuficientes. Hay que pedir a Dios -el dueño del campo- más trabajadores.
Jesús da instrucciones concretas a los enviados, cuya finalidad es que éstos se centren en el anuncio del Reino de Dios. También les advierte de las dificultades (van como corderos en medio de lobos) y cómo han de reaccionar ante ellas.
Han de hacer tres cosas con quienes los reciba: comunicar la Paz (Shalom), realizar curaciones, y hacer caer en la cuenta de la presencia del Reino de Dios.
La alegría es la nota característica del resultado de la misión y Jesús lleva hasta su fuente auténtica: los enviados serán recibidos en el cielo (sus nombres inscritos en el cielo: en las grandes ciudades orientales había un libro donde eran consignados los visitantes ilustres).
En cambio, del cielo cae el ángel Acusador (en hebreo, Satanás), según Jesús. Esta misión supone una derrota para los espíritus del mal (los demonios y Satanás).
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