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lunes, 10 de febrero de 2025

C 6º - Lc 6,17.20-26 Bienaventuranzas y malaventuranzas

El texto proclama cuatro bienaventuranzas en paralelo con cuatro malaventuranzas, de notables diferencias con las de Mateo y quizá más antiguas.
Todas implican al auditorio con el pronombre "vosotros". Entre los destinatarios de Lucas parece haber grandes diferencias sociales.
Anuncian un cambio entre la situación de "ahora" y la del futuro, lo que para unos es una buena noticia y para otros una maldición. Es Dios el que va a invertir la situación, actuando así como el rey justo dibujado en el Antiguo Testamento; por tanto, Jesús está comunicando el dinamismo del Reinado de Dios, misión para la que ha venido, y cuyo comienzo proclamó en la sinagoga de su pueblo.
Sin embargo, la primera bienaventuranza, dirigida a los pobres (no "de espíritu" como en Mateo), anuncia un don para ese momento (no para el futuro): "vuestro es [en presente] el Reino de Dios". Lo mismo pasa con la primera maldición, dirigida a los ricos.
La liturgia ha añadido a la perícopa un versículo del texto precedente, que detalla cómo Jesús habla desde un llano, tras bajar del monte donde había instituido los Doce.

sábado, 9 de noviembre de 2024

B 32º Marcos 12 · 38-44 Devoradores de los bienes de las viudas

En el capítulo anterior, Jesús calificó el Templo como "cueva de bandidos" cuando debiera ser "casa de oración"; ahora acusa a los escribas -entendidos en Biblia- de "devoradores de los bienes de las viudas" mientras aparentan con "largos rezos".

Ahora Jesús observa desde fuera lo que pasa en esa "cueva de bandidos", y no se fija en los "rezos" que sería lo propio de una "casa de oración", sino en los "bienes" que se depositan de acuerdo a lo mandado, y "observa" cómo "los bandidos" "devoran todos los bienes" de una "viuda pobre", que consistía en las dos monedas más insignificantes, equivalente a un cuarto de jornal.

Jesús no dice que se deba dar los "bienes" a esos "devoradores" en esa "cueva de bandidos"; no pone de ejemplo a esta víctima del Templo donde Él acaba de volcar las mesas a los cambistas de "monedas "y donde los "escribas" junto a los sacerdotes del Templo están buscando cómo matarle.

Jesús, como la viuda, será otra víctima, también "echando toda su vida" en su pasión y muerte.

miércoles, 26 de enero de 2011

Las bienaventuranzas. Mateo 5, 1- 12a. Domingo 4º del ciclo A

Jesús enseña sentado a sus discípulos en un monte. El lugar evoca el Sinaí, donde Moisés recibió la Ley; Jesús da la nueva Ley.
Por primera vez se usa el término "discípulo", después de las llamadas a los cuatro primeros.
Las fórmulas de bienaventuranzas declaran quién es una persona honorable, lo cual en la sociedad de antes era algo fundamental.
En las primeras cuatro bienaventuzanzas, Dios se porte de parte de aquellos que sufren marginación por parte de la sociedad; y en ese sentido son felicitados. No se dice que sean felices en esa situación, sino que Dios quiere cambiar su situación.
En las siguientes cuatro bienaventuranzas, Dios también felicita a aquellos cuyo comportamiento les alejan de los injustos y trabajan por cambiar el estado de las cosas.
Así propiamente terminan las bienaventuranzas, que empiezan y acaban con la mismas fórmula: porque de ellos es el Reino de los cielos. Las promesas de las demás bienaventuranzas expresan dimensiones de lo que implica poseer el Reino: heredar la tierra, ver a Dios, etc.

La novena bienaventuranza es una repetición de la octava dirigida directamente (está en segunda persona del plural, no como las demás) a los lectores originarios de Mateo, que en aquellos tiempos pasaban por períodos de persecución.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

C Domingo 26º Lucas 16, 19-31 La riqueza y la vida eterna

Mismo capítulo y mismo tema que el domingo anterior: la gestión de la riqueza.
La historia del pobre Lázaro y del anónimo rico (que no dice que se llame Epulón) es más compleja de lo que aparenta. Trata diversos asuntos:
1. Las consecuencias eternas que tiene la relación con la riqueza. La historia da una justificación compensatoria: "recuerda que recibiste tus bienes en vida".
2. Lo decisivo que resulta escuchar la Palabra de Dios (la ley y los profetas) para la salvación. Ninguna señal cambiará el corazón de la persona que no quiere escuchar.
3. Al final se alude a la resurrección de los muertos, una cuestión controvertida en aquellos tiempos. Seguramente se refiera a la de Jesucristo y cómo ésta no va a provocar la fe en quien no quiere aceptar la revelación de Dios.