Esta segunda narración del evangelio de Lucas es un texto complejo. Nos centramos en su relación con el final del Adviento: el anuncio del nacimiento del Mesías.
El ángel Gabriel, conocido por el libro de Daniel, anunció a Zacarías, en el relato anterior, el nacimiento de Juan Bautista. Ahora se dirige a María, una mujer prometida, a quien afirma dos veces que goza de la gracia/favor de Dios, a la que anuncia la concepción y nacimiento de un niño que llamará Jesús. Ella se muestra disponible a la acción de Dios.
En medio del anuncio y de la respuesta, se encuentra una larga intervención de Gabriel, interrumpida por una pregunta de María. En la primera parte, Gabriel explica quién es el que va a nacer (vv 32-33), en la segunda parte explica cómo va a ser concebido (v. 35). La presentación de quién es Jesús se basa en la profecía de Natán (2 Samuel 7, 12-16) como cumplimiento de la misma. La presentación de la concepción refiere una acción del Espíritu explicada con palabras del Éxodo (cf. 13, 22).
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 20 de enero de 2010
C Domingo ordinario 3º - Lc 1, 1-4; 4, 14-21
La lectura une dos pasajes de Lucas:
1, 1-4 es el comienzo del evangelio y declara su propósito: fortalecer la fe de quien ya cree en Jesucristo, presentando una narración de su vida tras consultar a testigos y contrastar las fuentes. Nos hace saber que ya circulan otros "evangelios" en esa época.
4, 14-21 es el principio de la actividad pública de Jesús, tras su bautismo.
Una primera parte es un sumario. Dice que Jesús tenía fama, cualidad que era importante entonces para considerar a alguien. A nosotros nos interesa que Jesús se movía a impulsos del Espíritu, que descendió sobre él en su bautismo.
La segunda parte muestra a Jesús en la sinagoga de su pueblo donde proclama un texto de Isaías 61, 1-2 con un añadido de 58,6. El evangelista presenta a Jesús como un judío piadoso (era "su costumbre" "los sábados" participar en esta oración). Por su parte, Jesús dice que la profecía se cumple en él, pues "el Espíritu del Señor está sobre" él. Él da comienzo a un "año jubilar" decretado en el Deuteronomio, a celebrar cada 49 años, donde todas las deudas eran perdonadas.
La lectura dominical se interrumpe antes de darnos a conocer las reacciones de sus paisanos.
1, 1-4 es el comienzo del evangelio y declara su propósito: fortalecer la fe de quien ya cree en Jesucristo, presentando una narración de su vida tras consultar a testigos y contrastar las fuentes. Nos hace saber que ya circulan otros "evangelios" en esa época.
4, 14-21 es el principio de la actividad pública de Jesús, tras su bautismo.
Una primera parte es un sumario. Dice que Jesús tenía fama, cualidad que era importante entonces para considerar a alguien. A nosotros nos interesa que Jesús se movía a impulsos del Espíritu, que descendió sobre él en su bautismo.
La segunda parte muestra a Jesús en la sinagoga de su pueblo donde proclama un texto de Isaías 61, 1-2 con un añadido de 58,6. El evangelista presenta a Jesús como un judío piadoso (era "su costumbre" "los sábados" participar en esta oración). Por su parte, Jesús dice que la profecía se cumple en él, pues "el Espíritu del Señor está sobre" él. Él da comienzo a un "año jubilar" decretado en el Deuteronomio, a celebrar cada 49 años, donde todas las deudas eran perdonadas.
La lectura dominical se interrumpe antes de darnos a conocer las reacciones de sus paisanos.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
C Domingo de Adviento 4º - Lucas 1,39-45
Se encuentran dos mujeres embarazadas, y el hijo de una reconoce en el otro a Dios.
Isabel movida por el Espíritu Santo, como una profetisa (algo también infrecuente), interpreta el movimiento de su hijo en su seno como señal de alegría ante su Dios y llama a María (una adolescente de Nazaret, poblado sin dignidad alguna) "Madre de mi Señor". Isabel se siente indigna de tal visita.
Lucas escribe la primera bienaventuranza de su evangelio: Isabel problama bienaventurada a María por su fe y le asegura que se cumplirá la Palabra del Señor.
Isabel movida por el Espíritu Santo, como una profetisa (algo también infrecuente), interpreta el movimiento de su hijo en su seno como señal de alegría ante su Dios y llama a María (una adolescente de Nazaret, poblado sin dignidad alguna) "Madre de mi Señor". Isabel se siente indigna de tal visita.
Lucas escribe la primera bienaventuranza de su evangelio: Isabel problama bienaventurada a María por su fe y le asegura que se cumplirá la Palabra del Señor.
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