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jueves, 15 de diciembre de 2022

A - Adviento 4º Mateo 11, 2-11: La figura de José



Mateo se centra en la figura de José -mientras Lucas en la de María-.

José es el que asegura la linaje y puede hacer que Jesús sea "hijo de David", como llama el ángel a José.
Pero dado que el niño no es suyo, como señala el texto de diversas maneras por tres veces, es necesario que lo adopte, de ahí el interés del ángel en que le ponga nombre al niño, que es el modo de reconocerlo. El nombre "Jesús" significa salvador, como el mismo ángel explica.

Mateo dice que así se cumple la profecía de Isaías. En realidad, el texto hebreo habla de una joven, no necesariamente virgen; es la traducción conocida como la de "los setenta" -usada por el evangelista- la que tradujo el término por "virgen".

Originariamente la profecía se refería a un hijo del entonces rey, Acaz, que aseguraría la dinastía.


La Ley preveía el repudio de la desposada que hubiese roto su fidelidad, como parecía el caso de María. José que no quería ponerla en entredicho, decidió continuar con la boda y practicar el repudio mandado en lo secreto del hogar.

Pero tras la intervención de Dios en su sueño a través del ángel, palabra que significa "mensajero", José decidió acoger a su esposa y adoptar al niño, asegurándole la genealogía que Mateo consignó en el párrafo precedente.

jueves, 8 de diciembre de 2022

A - Adviento 3º Mateo 11, 2-11: La pregunta de Juan Bautista

Adelantamos diez capítulos respecto al domingo anterior aunque continuamos con el mismo protagonista, figura propia del Adviento, Juan el Bautista

Encarcelado por el tetrarca Herodes Antipas, manda preguntar a Jesús si él es quien tenía que venir. Después de haberle reconocido como Mesías cuando vino a ser bautizado por él, parece que Jesús no está respondiendo a las expectativas de Juan, que esperaba un mesías justiciero (ver domingo anterior), y desea que el mismo Jesús le ayude a discernir.
Jesús enumera las acciones realizadas por él en los capítulos 8-9, que se corresponden a las anunciadas por Isaías sobre el futuro mesías.
En la segunda parte, Jesús habla con las multitudes sobre Juan, preguntándoles qué fueron a ver al desierto de Judá, donde él predicaba. Pregunta si fueron a ver a alguien vestido con lujo, en contraste con la descripción de su vestimenta -parecida a la del profeta Elías- hecha el domingo anterior. El mismo Jesús contesta que tales visten en palacios reales no en el desierto, refiriéndose así, al menos, a Herodes Antipas, con quien Juan se enfrentó y que le mantiene encarcelado. En el mismo sentido puede ir la pregunta de si fueron a ver una caña agitada por el viento, ya que la caña era el símbolo de Herodes en monedas acuñadas por él, y con su predicación Juan agitaba la figura del rey.
Jesús le cualifica en la mejor tradición profética, como el que cumple lo escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti. Esta frase no se encuentra en la Biblia tal cual, sino que funde en una el anuncio de Éxodo 23,20 (el ángel que irá delante del pueblo a la tierra prometida), y Malaquías 3,1 (el mensajero que prepara el camino).
La última frase se puede interpretar de formas diversas: el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. ¿Se refiere a que Juan pertenece a un estadio anterior al reino y por ello él es el más pequeño de éste? ¿Se refiere a que Jesús es el más pequeño, pues realiza en sí aquello de que "el que se haga pequeño es el mayor" (18,4), y por eso es más grande que Juan?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A - Adviento 2º Mateo 3, 1-12 Juan Bautista

La forma de vestir de Juan el Bautista es como la del gran profeta Elías (ver 2 Reyes1,8), presentándolo así como un profeta de esa línea. Más tarde, Jesús lo corrobora al decir que Juan era el Elías que esperaban que volviera (Mateo11, 14).
La presentación de Juan como profeta se completa al mostrarlo como el anunciado por el profeta Isaías en 40,3 cuyo texto reproduce el evangelista.
Como tantos profetas, Juan predica en el desierto. El tono de su mensaje es apocalíptico, ya que anuncia un castigo inminente por lo que urge al arrepentimiento. Jesús es, según Juan, el que realizará tal juicio, al decir que él separa la paja del grano. Sin embargo, el mensaje de Jesús nos siempre se adecua a ese perfil, ya que aconseja dejar crecer el trigo y la cizaña juntos en13, 24-30.
A los que confiesan sus pecados, Juan los bautiza con agua. Él mismo anuncia la novedad del bautismo de Jesús que infunde el Espíritu Santo.
Entre los que acuden a él se encuentran fariseos y saduceos, futuros adversarios de Jesús.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

A Adviento 1º Mateo 24, 37-44 Estar atentos

Sección paralela a la de Lucas, de hace dos domingos.
El evangelista del ciclo litúrgico A que empezamos es Mateo. El capítulo 24 habla sobre el fin de los tiempos.
En el pasaje de hoy, Jesús insiste en que hemos de vivir atentos a lo que acontece y fiel a él. Ilustra su petición con cuatro ejemplos:
- la gente en tiempos de Noé vivía ocupada en sus cosas (el texto no dice aquí que estuviesen pecando, sino que estaban en las tareas propias de la vida); al no estar atentas les sorprendió el diluvio, y no se salvaron.
- dos mujeres están en su tareas, una pendiente de los acontecimientos y otra no. Se salva la primera.
- dos hombres en su trabajo diario, uno en actitud de vela y el otro no. Se salva el primero.
- un hombre cauto para que no le sorprenda el ladrón.
El Hijo del Hombre volverá sorpresivamente como el diluvio o el ladrón en la noche.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Lc 1 ·26-38: Anunciación - Domingo IV Adviento B

Esta segunda narración del evangelio de Lucas es un texto complejo. Nos centramos en su relación con el final del Adviento: el anuncio del nacimiento del Mesías.
El ángel Gabriel, conocido por el libro de Daniel, anunció a Zacarías, en el relato anterior, el nacimiento de Juan Bautista. Ahora se dirige a María, una mujer prometida, a quien afirma dos veces que goza de la gracia/favor de Dios, a la que anuncia la concepción y nacimiento de un niño que llamará Jesús. Ella se muestra disponible a la acción de Dios.
En medio del anuncio y de la respuesta, se encuentra una larga intervención de Gabriel, interrumpida por una pregunta de María. En la primera parte, Gabriel explica quién es el que va a nacer (vv 32-33), en la segunda parte explica cómo va a ser concebido (v. 35). La presentación de quién es Jesús se basa en la profecía de Natán (2 Samuel 7, 12-16) como cumplimiento de la misma. La presentación de la concepción refiere una acción del Espíritu explicada con palabras del Éxodo (cf. 13, 22).

jueves, 8 de diciembre de 2011

Jn 1 ·6-8. 19-28: Testigo de la luz Domingo III de Adviento B

Nos encontramos con dos textos muy distintos del capítulo 1º de San Juan, pegados bajo la figura de Juan Bautista.
La primera parte (6 al 8) es un trozo del "prólogo" del evangelio, texto que se proclama en Navidad.
Por otro lado, los versos 19 al 28 es un trozo de la narración sobre el comienzo de vida pública de Jesús, en relación a Juan Bautista, que se prolonga hasta el verso 36.

El propósito principal de ambos textos es dejar claro que Juan no es el Mesías esperado: "El no era la luz" dice el prólogo, “Yo no soy el Mesías” dice el mismo Juan en la narración. Mientras, el mismo Jesús dice de sí "Yo soy la luz del mundo" (Jn 8,12) y que es el Mesías (4,26).
A la vez, el mensaje trata de definir la misión de Juan (¿Quién eres tú?), que es la de introducir la misión de Jesús: "dar testimonio de la luz" según la terminología del prólogo, "alguien que viene detrás de mí" según las palabras del mismo Juan Bautista.
También se remarca la distancia de dignidad que separa a uno de otro: "Hubo un hombre enviado por Dios" dice el prólogo del Bautista, mientras que en paralelo dice del Mesías "en el principio ya existía la Palabra" (1,1), es decir, un simple humano frente al eterno; "yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias" dice el mismo Bautista, expresión que quiere decir que Juan no puede ocupar el puesto de Jesús (en Dt 25,9 se desata la sandalia a alguien para adquirir los derechos y obligaciones que tiene)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Marcos 1 ·1-8: Preparad Domingo II de Adviento B

Marcos presenta la figura de Juan, al que llama el Bautista, como un profeta, de ahí que describa su vestimenta, como la que usaba el gran profeta Elías -como el que el mismo Jesús identificará más tarde a Juan Bautista-, y su tipo de comida, que se ajusta a los alimentos puros permitidos y que se podían adquirir en los mercados (a pesar que a nosotros nos resulte extraña).
Como otros tantos de su tiempo, Juan es un líder que invita a una renovación espiritual. El incita a la enmienda en las actitudes de vida y acoger así el perdón de Dios, y lo ritualiza con una inmersión en el río Jordán, el que cruzó el pueblo para apropiarse de la tierra prometida por Dios.
Esta renovación en la fe judía la realiza en el desierto, lugar asociado por la tradición a la purificación y al encuentro con Dios, a pesar de que en este tiempo se consideraba al grandioso y bello Templo de Jerusalén como el lugar de la presencia del Señor.
Juan centra su mensaje en el anuncio de otro bautismo que se hará no en agua, sino con Espíritu Santo, y será realizado por alguien grandioso (al que no se es digno de servirle ni como esclavo que descalza a su amo) que ha de venir inmediatamente tras Juan.
Así Juan se presenta como la realización de la profecía de Isaías que se cita, aunque en realidad el texto citado es una combinación de versículos del Éxodo, de Malaquías e Isaías, una práctica normal en aquel tiempo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Mc 13 ·33-37: Velad B Domingo I de Adviento B

Comenzamos la lectura del evangelio de Marcos, propia del ciclo B de la liturgia.
Empezamos por uno de sus últimos capítulos, donde Jesús da uno de sus dos grandes discursos.
Les habla a sus apóstoles más íntimos, pero termina diciendo que este mensaje es para todos.

Su mensaje es claro, lo repite cuatro veces en cinco versículos: "Velad" (o vigilad). Es la actitud contraria a estar "durmiendo". Esta vigilancia se ha de mantener toda la noche (el evangelista señala las cuatro vigilias en que se dividía entonces la noche).
Jesús ilustra su enseñanza con una breve parábola de alguien que marcha y deja sus tareas en manos de otros. A su vuelta, cuyo momento se desconoce, espera ver a su gente trabajando en lo encomendado. Marcos se refiere así a la venida de Jesucristo al final de los tiempos.
No se conoce el momento de su venida. Marcos habla del "momento", traducción del griego "kairós" que se refiere al tiempo oportuno para algo, distinto del "cronos", el tiempo que controlamos con el reloj.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

C Domingo de Adviento 4º - Lucas 1,39-45

Se encuentran dos mujeres embarazadas, y el hijo de una reconoce en el otro a Dios.
Isabel movida por el Espíritu Santo, como una profetisa (algo también infrecuente), interpreta el movimiento de su hijo en su seno como señal de alegría ante su Dios y llama a María (una adolescente de Nazaret, poblado sin dignidad alguna) "Madre de mi Señor". Isabel se siente indigna de tal visita.
Lucas escribe la primera bienaventuranza de su evangelio: Isabel problama bienaventurada a María por su fe y le asegura que se cumplirá la Palabra del Señor.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

C Domingo de Adviento 3º - Lucas 3,10-18

Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista), omitiendo los versos donde Juan (Bautista) presenta a Jesús como Juez.
A Juan acude toda clase de gente, y él le pide que actúe con justicia con el prójimo y con caridad con el necesitado.
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías: Juan dice que ni siguiera es digno de hacer con él ni una tarea de esclavo, como la de desatar las sandalias.
También insiste en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo -algo que no ocurrirá hasta Pentecostés, narrado por el mismo autor-.

jueves, 3 de diciembre de 2009

C Domingo de Adviento 2º - Lucas 3,1-6

Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista).
Hoy es cortada tras la cita de Isaías 40, 3-5 que Lucas aplica a Juan: él es esa voz que prepara el camino a la venida de Jesús, quien empezará su vida pública en la perícopa inmediatamente posterior. Así también se deja claro que Juan no es el Mesías.
Juan es presentado como profeta, pues casi todos los libros proféticos comienzan como esta perícopa, situando al profeta en el contexto histórico y geográfico. El año 15 de Tiberio es en torno al 28 de nuestra era.
La Palabra de Dios no es dirigida a ninguno de los poderosos del imperio, ni tampoco a los influyentes sacerdotes, sino a una figura marginal que bautiza fuera del Templo, por el Jordán. Lucas deja claro que su bautismo es sólo de conversión y no confiere el Espíritu Santo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

C Domingo de Adviento 1º - Lucas 21,25-28.34-36

Las signos en el cielo señalan que se va a producir un cambio muy importante. El movimiento de las aguas es el que había antes que Dios pusiera armonía, según el Antiguo Testamento. El "Hijo del hombre" (o sea, "el Humano") es una imagen del profeta Daniel; viene sobre una nube, como lo hacía Dios, indicando así también su condición divina, Jesús ya se identificado antes en este Evangelio como ese "Hijo de lo humano".

Todo esto causa dos reacciones distintas:

- Para "las gentes" será causa de angustia y locura, "como un lazo".

- Para los discípulos es anuncio de que la liberación está cerca, Entonces podrá alzar la cabeza. (En este mismo capítulo, poco antes, hace constar las dificultades que padecen los creyentes en el tiempo del evangelista, los poderes queles hacen de agachar la cabeza).

La liberación no sólo será de las persecuciones, sino de toda clase de mal, dado el contexto en que anuncia.

Para poder mantenerse "de pie ante el Hijo del hombre", Jesús propone la oración y estar atentos.

Y para ese estar "siempre despiertos", Jesús anima a llevar un estilo de vida distinto al de "las gentes", cuyo corazón está adormecido por el ritmo de vida que llevan y por la búsqueda de lo placentero.