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miércoles, 25 de noviembre de 2009

C Domingo de Adviento 1º - Lucas 21,25-28.34-36

Las signos en el cielo señalan que se va a producir un cambio muy importante. El movimiento de las aguas es el que había antes que Dios pusiera armonía, según el Antiguo Testamento. El "Hijo del hombre" (o sea, "el Humano") es una imagen del profeta Daniel; viene sobre una nube, como lo hacía Dios, indicando así también su condición divina, Jesús ya se identificado antes en este Evangelio como ese "Hijo de lo humano".

Todo esto causa dos reacciones distintas:

- Para "las gentes" será causa de angustia y locura, "como un lazo".

- Para los discípulos es anuncio de que la liberación está cerca, Entonces podrá alzar la cabeza. (En este mismo capítulo, poco antes, hace constar las dificultades que padecen los creyentes en el tiempo del evangelista, los poderes queles hacen de agachar la cabeza).

La liberación no sólo será de las persecuciones, sino de toda clase de mal, dado el contexto en que anuncia.

Para poder mantenerse "de pie ante el Hijo del hombre", Jesús propone la oración y estar atentos.

Y para ese estar "siempre despiertos", Jesús anima a llevar un estilo de vida distinto al de "las gentes", cuyo corazón está adormecido por el ritmo de vida que llevan y por la búsqueda de lo placentero.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

B 33º domingo de tiempo ordinario Marcos 13, 24-32

Las señales en el cielo indican que se va a producir un cambio muy importante. Para los creyentes es señal de que Dios está cerca, así como las ramas tiernas con brotes de la higuera es señal de que el verano está cerca. Aunque Jesús no sabe cuándo va a pasar -sólo lo sabe el Padre-, afirma que será en su generación.

Emplea una imagen del profeta Daniel: un Humano (o, lo que es lo mismo, un "Hijo del hombre") vendrá como Dios, de la misma forma en que Dios descendía sobre el Sinaí: entre nubes. Jesús ya se ha referido antes a sí mismo como ese "Hijo de lo humano". Entonces reunirá a sus seguidores de los 4 puntos cardinales o vientos, del horizonte del cielo al de la tierra.

Es un anuncio de victoria para los cristianos que se han dispersado por todas partes a causa de la persecución de los poderes imperiales, -la estrellas que caen- adoradores de los dioses del sol y la luna, que se apagarán.