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viernes, 28 de agosto de 2026

A 21 Mateo 16, 13 - 20 La fundación de la Iglesia

Es el mismo evangelio que la solemnidad de San Pedro y San Pablo, si bien aquel se corta un versículo antes.

 Esta perícopa del evangelio de Mateo es bastante compleja. Para San Mateo marca un antes y un después en la actividad de Jesús y en su relación con los discípulos.

Jesús evalúa la percepción que se tiene de él. En primer lugar, pregunta por la opinión de la gente. La gente le tiene por profeta, unos por Juan Bautista (como Herodes, que en Mc 6,16 dice de Jesús: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado"), otros que Elías -que no murió sino que fue arrebatado a las nubes y cuya vuelta se esperaba-, otros que Jeremías -sin que se sepa la razón (en el paralelo de Mc 8, 28 no aparece)-, u otro profeta.

En segundo lugar, pregunta por la opinión de sus discípulos. Solo contesta Simón-Pedro (es la única vez que se le designa por su nombre y su apodo juntos), constituyéndose en portavoz del grupo, lo que muestra su liderazgo. Jesús había preguntado por la opinión sobre "el Hijo del Hombre" y Pedro dice que "el Hijo de Dios", el Mesías esperado. Esta respuesta recibe la felicitación de Jesús, no tanto por su acierto, sino porque no es fruto de su propio conocimiento, sino que le ha sido revelado por el Padre.

Entonces Jesús decide fundar la Iglesia: "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Históricamente, el grupo de los creyentes en Jesucristo comenzaron siendo una corriente dentro de la religión judía, sólo más tarde, por la animadversión de sus correligionarios, el grupo acabó separándose del judaísmo y tomando conciencia de ser un pueblo aparte.

Afirma que su Iglesia supera el límite de la muerte: es lo que quiere decir la expresión "el poder del infierno no la derrotará", pues "infierno" aquí traduce el "Hades", que es el lugar de los muertos. Es llamativo, porque hasta entonces nada ha superado ese límite.

Sorprende que Jesús llame a Simón "Piedra". En la Biblia, la Roca es Dios, y en el Nuevo Testamento, la Piedra angular es Jesús, así que causa extrañeza que Simón sea llamado del mismo modo. Comoquiera, significa que san Pedro tiene una misión especial en la Iglesia de Jesucristo. 

A continuación Jesús despliega las dimensiones de la misión de Pedro en la Iglesia: posee las llaves del Reino, y tiene poder de atar y desatar.

La imagen de tener las llaves viene del Antiguo Testamento, donde el rey confiaba las llaves de palacio a un elegido, que podía dar acceso o no a los demás (Is 22,22: "Pongo sobre sus hombros | la llave del palacio de David: | abrirá y nadie cerrará; | cerrará y nadie abrirá"). De ahí se deduce la importancia que se le está concediendo a San Pedro en este texto. ¿Con qué significado? En el mundo rabínico se entiende como el poder de dar acceso o no a las Escrituras: los rabinos, con su conocimiento de la Biblia, podían interpretar correctamente la Palabra para que la gente lo entendieran, es decir, tenían la llave para abrir su comprensión. Jesús les criticará en Mt 23,13 que cierren el acceso a la Palabra a la gente: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren." (En el paralelo de Lc 11:52 mencionan explícitamente las llaves: "¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!"). Como en la imagen de la Roca, también esta imagen se refiere a Jesús en otro texto del Nuevo Testamento (Ap 3,7). 

A quien posee la llave se le supone el poder de abrir/cerrar, pero Jesús cambia la imagen y habla de atar/desatar. Es una imagen conocida en el mundo rabínico, con el doble sentido de permitir o prohibir, en paralelo con abrir/cerrar.

domingo, 31 de agosto de 2025

Exaltación de la Santa Cruz - Juan 3 · 13-17

Jesús está respondiendo a Nicodemo, que no ve cómo puede uno nacer de nuevo siendo viejo.
En este trozo de su contestación, Jesús se presenta como el Mesías/Ungido/Enviado del Padre: "el que bajó del cielo"
Su misión es salvar la humanidad, que aquí es llamada "mundo", sin el significado negativo que tiene en otros lugares de este evangelio. Esa misión implica la Cruz, cuya exaltación celebramos hoy.
Jesús habla de un modo que identifica su crucifixión con su éxito, llamando a ambas cosas "ser levantado": el alzar de la cruz y el alzar del éxito de su misión.
Lo asemeja a cuando Moisés levantó una serpiente de cobre en el desierto de modo que todo el que recibía una mordedura mortal de serpiente, al mirar la de cobre quedaban curado (acontecimiento que se proclama en la primera lectura de esta fiesta). 
Lo mismo pasa con la cruz: salva al que se adhiere a ella. Para ser salvado es imprescindible creer en Él, que en este evangelio significa estar de parte de Jesús. 
El Enviado no condena a nadie. Jesús se presenta como un don del Padre a la humanidad, regalo debido al amor que tiene al "mundo".

jueves, 12 de junio de 2025

29 junio: San Pedro y San Pablo - Mt 16 · 13-19 La misión de Pedro en la Iglesia

 El evangelio de la solemnidad de San Pedro y San Pablo es el mismo que el del domingo 21 del ciclo A, si bien éste se prolonga un versículo más. La figura de Saulo (San Pablo) no aparece en ningún evangelio, de ahí que se centre solo en la figura de Simón (Pedro).

 Esta perícopa del evangelio de Mateo, aparentemente sencilla, es bastante compleja. Para San Mateo, marca un antes y un después en la actividad de Jesús y en su relación con los discípulos. Nuestra mirada se va a centrar en la figura de Pedro, dejando otros aspectos.

Jesús evalúa la percepción que se tiene de él. Después de preguntar por la opinión de la gente, pregunta a sus discípulos. Solo contesta Simón-Pedro (es la única vez que se le designa con su nombre y su apodo juntos), constituyéndose en portavoz del grupo, lo que muestra su liderazgo. Jesús había preguntado por la opinión sobre "el Hijo del Hombre" y Pedro dice que es "el Hijo de Dios", el Mesías esperado. Esta respuesta recibe la felicitación de Jesús, no tanto por lo acertada que es, sino porque no es fruto de su propia deducción, sino que le ha sido revelado por el Padre. En esta bienaventuranza, Jesús le llama por su nombre: Simón Bar-Ioná (Simón hijo de Jonás).

Entonces Jesús decide fundar la Iglesia, llamando a Simón por su apodo (Pétros -Pedro- en griego, traduciendo el Kephas -Cefas- arameo, como dice Juan 1, 42: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas -que se traduce: Pedro-»),  y dándole un significado en la naciente Iglesia: "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Sorprende que Jesús llame a Simón "Piedra". En la Biblia, la Roca es Dios, y en el Nuevo Testamento, la Piedra angular es Jesús, así que causa extrañeza que Simón sea llamado del mismo modo. Sin embargo, así también es llamado Abrahán en Is 52,1-2: "Mirad la roca de donde os tallaron, | la cantera de donde os extrajeron. Mirad a Abrahán, vuestro padre...". Otros interpretan que, "la piedra sobre la que edificará la Iglesia", no se refiere a la persona de Pedro, sino a la confesión hecha por Pedro de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios: esa sería la piedra sobre la que se levanta la Iglesia. Comoquiera, el texto evidencia que san Pedro tiene una misión especial en la Iglesia de Jesucristo. 

A continuación Jesús despliega las dimensiones de la misión de Pedro en la Iglesia: posee las llaves del Reino, y tiene poder de atar y desatar.

La imagen de tener las llaves viene del Antiguo Testamento, donde el rey confiaba las llaves de palacio a un elegido, que podía dar acceso o no a los demás (Is 22,22: "Pongo sobre sus hombros | la llave del palacio de David: | abrirá y nadie cerrará; | cerrará y nadie abrirá"). De ahí se deduce la importancia que se le está concediendo a San Pedro en este texto. ¿Con qué significado? Jesús menciona la llave que tienen los maestros de la Ley, y los critica por cómo la usan en Lc 11:52 mencionan explícitamente las llaves: "¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!" (también en el paralelo Mt 23,13: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.").  Jesús les critica que cierren, a la gente, el acceso a la Palabra; por tanto se entiende como el poder de dar acceso o no a las Escrituras: los rabinos, con su conocimiento de la Biblia, podían interpretar correctamente la Palabra para que la gente lo entendieran, es decir, tenían la llave para abrir su comprensión. Así como pasó en la imagen de la Roca, así pasa también en esta imagen de la llave: en el texto de Ap. 3,7  el que tiene la llave es Jesús, no Pedro: "el Santo y el Verdadero, el que tiene la llave de David, de forma que si él abre, nadie cierra, y si él cierra, nadie abre".

Jesús explica lo que significa que Pedro tenga las llaves. Lo propios es se le suponga el poder de abrir/cerrar, pero Jesús cambia la imagen y habla de atar/desatar. Frecuentemente, se interpreta como el poder de excomulgar o perdonar los pecados, potestad que no queda excluida de dicha expresión. Pero esta es una imagen conocida en el antiguo mundo rabínico -el de los maestro de la Ley-, para indicar dos cosas: por un lado, el poder de interpretar las Escrituras, de enseñar el sentido correcto de la Palabra, como ya se ha dicho explicando la imagen de las llaves, de permitir entrar o de bloquear la entrada a la Palabra del Reino; pero además, también implica el poder de juzgar (ya que la interpretación de la Ley permitía discernir y dictaminar sobre los casos), o sea, de emitir un juicio de admisión o de rechazo, asimismo de perdonar o excomulgar, como se dijo. Por tanto, aquí se está dando a Pedro una misión esencial en la Iglesia.

Aunque esta misión se le dar en singular a Pedro, recalcando así su misión única en la Iglesia, no es un poder dado en exclusiva, pues en ese mismo evangelio, Mt, 18.18, Jesús dirá a todos sus discípulos: "En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos", extendiendo la potestad de Pedro a toda la Iglesia.

 

sábado, 7 de septiembre de 2024

B 24º Marcos 8 · 27-35 Tu eres el Mesías

La gente parece tener buena opinión de Jesús, pues lo comparan con algunos de los profetas.
Pedro -a quien va dirigida la pregunta- se muestra como aparece como portavoz del grupo. Su respuesta es aparentemente lúcida; sin embargo, hay diferentes modos de concebir cómo era el Mesías (es decir, el Enviado de Dios, el Cristo) ¿Se ajusta a Jesús la idea que tiene Pedro sobre el Mesías?
Marcos suele advertir que Jesús manda callar cuando alguien le reconoce como Mesías o como Hijo de Dios. Tal vez para evitar que le identificaran con otras concepciones acerca del Mesías, Jesús explica "con toda claridad" su camino mesiánico. Identifica su ser de Mesías con la figura del Siervo de Yavé que dibuja el profeta Isaías  (50, 4-9; 52,13-53,12)
Pedro increpa a Jesús porque el camino de Siervo que ha anunciado no coincide con las expectativas que tiene él de cómo debe actuar un Mesías . Los discípulos, con Pedro al frente, seguramente participan del mentalidad común en la época que esperan un Mesías político, aunque eso no lo especifica el texto.
Jesús no se deja manipular por Pedro. Le llama "Adversario" (Satanás).
En el relato se contraponen dos mentalidades, la de Dios y la de su Adversario (Satanás), sobre el perfil del Enviado (Mesías). Jesús participa de la primera y Pedro de la segunda. El camino de Dios no es el que creían los discípulos.

Entonces, Jesús pide a sus discípulos "negarse a sí, cargar con su cruz", es decir, renunciar la mentalidad contraria a Dios (negarse) y asumir las consecuencias (cargar con su cruz), e "ir con él y seguirlo" en la aceptación del camino de Dios.
Seguir el camino de Dios en Jesús es "perder su vida por el Evangelio", como ha anunciado, lo cual se traducirá en salvarla; y así sucederá a sus discípulos. En cambio, quien siga los pensamientos mesiánicos de Pedro y su grupo, con la idea de un Mesías que "salva su vida", en realidad "la perderá".

lunes, 29 de julio de 2024

B 18º Jn 6 · 24-35 Jesús ha bajado del cielo para dar vida

 El domingo pasado iniciamos un conjunto de cinco domingos reflexionando el capítulo 6º del evangelio de san Juan. En la perícopa anterior, Jesús dio de comer a cinco mil varones con cinco panes. Nos hemos saltado los versículos del 16 al 23.

En la perícopa de hoy se hace alusión al hecho de que Moisés "dio pan del cielo" al pueblo. Por eso, la Iglesia ha escogido como primera lectura ese relato en el capítulo 16º del libro del Éxodo (vv. 2-4. 12).

Jesús corrige a los judíos y, tal como relata la lectura del Éxodo, precisa que "no fue Moisés quien os dio pan del cielo", sino que fue Dios, a quien llama "mi Padre", y añade que "es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo".

Luego explica los beneficio de ese pan que da el verdadero pan: "el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo".

Pero los judíos le entienden mal, porque piensan que está hablando de algún tipo de pan como el maná del desierto, y por eso le piden, para conseguir esos efectos beneficiosos: «Señor, danos siempre de este pan»

Entonces Jesús aclara cuál es ese pan: «Yo soy el pan de vida». Jesús es el Hijo de Dios que ha bajado del cielo y se ha encarnado. Su persona es la comida que da vida: «El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Justamente, creer en Él es lo que Dios quiere que hagamos:  «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado».

Con esta conversación, Jesús pretende que los judíos superen el buscarle por propio interés, "no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros", y en cambio trabajen "no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna", que es justamente el alimento que da Él, que es en realidad Él mismo que se da, creyendo en Él.

lunes, 26 de febrero de 2024

B Cuaresma 3º Juan 2, 13-25 La "purificación" del Templo

 Esta es una de las pocas escenas que narran los 4 evangelistas, pero mientras en los sinópticos se sitúa poco antes de su pasión, en este evangelio de Juan está al principio, enmarcando la actividad pública de Jesús, que se manifiesta así como el Mesías, pues se esperaba que el mesías purificara el Templo cuando llegase.

El signo de la purificación del Templo, Jesús lo realiza durante la fiesta de Pascua. El evangelista usa un juego de palabras para hacer referencia a la Pascua de Jesús, es decir, su muerte y resurrección:

- "templo" se refiere tanto al de Jerusalén como al cuerpo resucitado de Jesús, el nuevo templo.

- "levantar" el templo destruido se refiere tanto a volver a construir el de Jerusalén si fuese destruido como a resucitar (que en el griego del texto es "levantar") el cuerpo (el nuevo templo) muerto (destruido) de Jesús. De ahí que habla de levantarlo en tres días, pues Jesús resucitará al tercer día de su muerte.

Como el nuevo culto a Dios se va a realizar en el nuevo templo, que es el Resucitado, ya no harán faltas ni las monedad ni los animales, y por eso Jesús puede sacarlos del templo; porque hasta entonces, los peregrinos que venían al Templo necesitaban cambiar la moneda romana, impura para el Templo por tener la imagen del César, por una moneda judía, y necesitaban animales para poder ofrecer los sacrificios.

Por otro lado, el evangelista plantea dos tipos de fe:

- la fe de los judíos en Jesús, que se basa en ver signos para creer: está fe es rechazada por Jesús.

- la fe de los discípulos, que se basa en el recuerdo de lo vivido con Jesús, que les hace comprender el significado de los hechos que pasarán posteriormente.

jueves, 8 de diciembre de 2022

A - Adviento 3º Mateo 11, 2-11: La pregunta de Juan Bautista

Adelantamos diez capítulos respecto al domingo anterior aunque continuamos con el mismo protagonista, figura propia del Adviento, Juan el Bautista

Encarcelado por el tetrarca Herodes Antipas, manda preguntar a Jesús si él es quien tenía que venir. Después de haberle reconocido como Mesías cuando vino a ser bautizado por él, parece que Jesús no está respondiendo a las expectativas de Juan, que esperaba un mesías justiciero (ver domingo anterior), y desea que el mismo Jesús le ayude a discernir.
Jesús enumera las acciones realizadas por él en los capítulos 8-9, que se corresponden a las anunciadas por Isaías sobre el futuro mesías.
En la segunda parte, Jesús habla con las multitudes sobre Juan, preguntándoles qué fueron a ver al desierto de Judá, donde él predicaba. Pregunta si fueron a ver a alguien vestido con lujo, en contraste con la descripción de su vestimenta -parecida a la del profeta Elías- hecha el domingo anterior. El mismo Jesús contesta que tales visten en palacios reales no en el desierto, refiriéndose así, al menos, a Herodes Antipas, con quien Juan se enfrentó y que le mantiene encarcelado. En el mismo sentido puede ir la pregunta de si fueron a ver una caña agitada por el viento, ya que la caña era el símbolo de Herodes en monedas acuñadas por él, y con su predicación Juan agitaba la figura del rey.
Jesús le cualifica en la mejor tradición profética, como el que cumple lo escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti. Esta frase no se encuentra en la Biblia tal cual, sino que funde en una el anuncio de Éxodo 23,20 (el ángel que irá delante del pueblo a la tierra prometida), y Malaquías 3,1 (el mensajero que prepara el camino).
La última frase se puede interpretar de formas diversas: el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. ¿Se refiere a que Juan pertenece a un estadio anterior al reino y por ello él es el más pequeño de éste? ¿Se refiere a que Jesús es el más pequeño, pues realiza en sí aquello de que "el que se haga pequeño es el mayor" (18,4), y por eso es más grande que Juan?

jueves, 25 de octubre de 2012

B Domingo 30 º Marcos 10 · 46-52: Deja el manto y da un brinco

Con este pasaje termina la sección del camino, que empezó justamente después de la curación de otro ciego.
Marcos nos transmite un mensaje claro en este año de la fe: la fe en Jesús salva. Jesús valora la fe de Bartimeo, presentado como modelo. 
En principio toma a "Jesús Nazareno" -de quien ha oído hablar- como descendiente del rey David. Eso puede significar que cree que es el esperado Mesías político. Culmina reconociéndolo como Maestro con una expresión de la mayor consideración (rabboní en vez de rabbí).
Para ello ha tenido que superar la oposición de "muchos", que le mandan callar como a los espíritus malignos.
Jesús detiene su caminar y sin moverse manda a los "muchos" que le llamen, luego le pregunta lo mismo que a los hijos de Zebedeo el domingo anterior. Bartimeo, en vez de pedir un puesto destacado en su reino, pide recobrar la vista. Todo el proceso lo hace en base a lo que oye, de donde se puede inferir la importancia de la escucha para la fe.
Bartimeo que es un excluido que vive postrado, al margen del camino, fuera de la ciudad, mendigando, no duda en dejar con prontitud todo lo que tiene, como hicieran los hijos de Zebedeo cuando recibieron la llamada de Jesús, en contraste con el rico de hace dos domingos.
Termina siguiendo a Jesús por el camino, como discípulo.

jueves, 12 de enero de 2012

Juan 1 · 35-42: Vocación - Domingo II B

Un texto rico en la simbología que Juan usa a lo largo de su evangelio. Marca la transición de Juan Bautista a Jesús.
Sigue la dinámica joánica del testimonio: se habla de lo que se ha visto u oído personalmente. Así, el Bautista habla de Jesús sobre el cual, en el verísculo anterior, ya había dicho: "Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios". Al "oír" su testimonio, dos discípulos suyos siguen a Jesús, y después de "ver" dónde vivía, uno de ellos da testimonio sobre Jesús a su hermano, el cual, al "oir" va al encuentro de Jesús.
El testimonio que se da sobre Jesús es que él es "El Cordero de Dios" y el "Mesías" o "Ungido".
Ya antes el Bautista había llamado a Jesús "Cordero de Dios" (en el v. 29), que h ace referencia al cordero que se sacrificaba para la celebración de la Pascua que liberó al pueblo de la opresión de Egipto. Así, Jesús es presentado como aquel con cuyo sacrificio el pueblo va a ser liberado "del pecado del mundo" (v. 29). Siendo así, es el "Mesías" anunciado por los profetas para la liberación del pueblo.


jueves, 16 de junio de 2011

Tanto nos amó Dios :Lectio Juan 3 ·16-18 Domingo Santísima Trinidad - ciclo A

Jesús está respondiendo a Nicodemo, que no ve cómo puede uno nacer de nuevo siendo viejo.
En este trozo de su contestación, Jesús se presenta como el Mesías/Ungido/Enviado del Padre.
Su misión es salvar la humanidad, que aquí es llamada "mundo", pero no con el significado negativo que tiene en otros lugares de este evangelio. Para ser salvado es imprescindible creer en Él, "creer" no es sólo ni principalmente admitir unas verdades reveladas, sino que en este evangelio significa estar de parte de Jesús.
El Enviado no condena a nadie, sino que el que decide no ponerse de parte de Jesús se condena a sí mismo, al no aceptar el regalo del Padre.
Jesús se presenta como un don del Padre a la humanidad, regalo debido al amor que tiene al "mundo". Esta entrega de su propio Hijo recuerda a la que hizo Abrahan de su hijo único.

jueves, 22 de octubre de 2009

B Domingo 30º Marcos 10, 46-52 La fe en Jesús salva

Marcos nos transmite un mensaje claro: la fe en Jesús salva. Con él termina la sección del camino, que empezó justamente después de la curación de otro ciego.
Jesús valora la fe de Bartimeo, presentado como modelo. En principio toma a "Jesús Nazareno" -de quien ha oído hablar- como descendiente del rey David. Eso puede significar que cree que es el esperado Mesías político. Culmina reconociéndolo como Maestro con una expresión de la mayor consideración (rabboní en vez de rabbí).
Para ello ha tenido que superar la oposición de "muchos", que le mandan callar como a los espíritus malignos.
Jesús detiene su caminar y sin moverse manda a los "muchos" que le llamen, luego le pregunta lo mismo que a los hijos de Zebedeo el domingo anterior. Bartimeo, en vez de pedir un puesto destacado en su reino, pide recobrar la vista. Todo el proceso lo hace en base a lo que oye, de donde se puede inferir la importancia de la escucha para la fe.
Bartimeo que es un excluido que vive postrado, al margen del camino, fuera de la ciudad, mendigando, no duda en dejar con prontitud todo lo que tiene, como hicieran los hijos de Zebedeo cuando recibieron la llamada de Jesús, en contraste con el rico de hace dos domingos.
Termina siguiendo a Jesús por el camino, como discípulo.

martes, 15 de septiembre de 2009

24º domingo de tiempo ordinario Marcos 8, 27-35

Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos:
- "¿Quién dice la gente que soy yo?"
Ellos le contestaron:
"Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas."
Por lo que dicen, la gente tiene buena opinión de Jesús, pues lo comparan con algunos de los profetas.

Él les preguntó:
- "Y vosotros, ¿quién decís que soy?"
Pedro le contestó:
- "Tú eres el Mesías."

Pedro aparece como portavoz del grupo -a quien iba dirigida la pregunta-; se muestra como líder. Su respuesta es aparentemente lúcida; sin embargo, hay diferentes modos de concebir cómo era el Mesías (es decir, el Enviado de Dios, el Cristo) ¿Se ajusta a Jesús la idea que tiene Pedro sobre el Mesías?
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Marcos suele advertir que Jesús manda callar cuando alguien le reconoce como Mesías o como Hijo de Dios. Tal vez para evitar que le identificaran con otras concepciones acerca del Mesías.
Y empezó a instruirlos:
- "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días."
Se lo explicaba con toda claridad.
Jesús explica "con toda claridad" su camino mesiánico. Identifica su ser de Mesías con la figura del Siervo de Yavé que dibuja el profeta Isaías.

Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo.
El lugar es importante: un "aparte". Pedro increpa a Jesús porque el camino de Siervo que ha previsto no coincide con las expectativas de cómo debe actuar un Mesías que tiene Pedro. Los discípulos, con Pedro al frente, seguramente (no lo especifica el texto) participan del mentalidad común en la época que esperan un Mesías político.

Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro:
- "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!"
Jesús no se deja manipular por Pedro. Le llama "Adversario" (Satanás).
En el relato se contraponen dos mentalidades, la de Dios y la de su Adversario (Satanás), sobre el perfil del Enviado (Mesías). Jesús participa de la primera y Pedro de la segunda. El camino de Dios no es el que creían los discípulos.

Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo:
- "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará."


Jesús les pide "negarse a sí, cargar con su cruz", es decir, renunciar la mentalidad contraria a Dios (negarse) y asumir las consecuencias (cargar con su cruz), e "irse con él y seguirlo" en la aceptación del camino de Dios.
Seguir el camino de Dios en Jesús es "perder su vida por el Evangelio", como ha anunciado, lo cual se traducirá en salvarla; y así sucederá a sus discípulos. En cambio, quien siga los pensamientos mesiánicos de Pedro y su grupo, con la idea de un Mesías que "salva su vida", en realidad "la perderá".

domingo, 24 de agosto de 2008

¿POR QUÉ JESÚS OCULTA SU IDENTIDAD?

Uno de los episodios más conocidos es cuando Pedro confiesa (en Mateo 16,16):
- Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo
Lo sorprendente es la reacción de Jesús (v. 19): "Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo"
¿Por qué quiere Jesús ocultar su identidad?

Hay que tomar nota de lo que viene inmediatamente a continuación (v. 20): el primer anuncio de su pasión.

Cuando adviene la anunciada pasión, justo al punto de expirar, el centurión romano y sus compañeros que lo vigilaban exclamaron (en Mateo 27,54), como lo hiciera Pedro en su tiempo:
- Verdaderamente éste era Hijo de Dios
El evangelista inserta esta pública confesión de fe en boca de unos paganos exactamente en este momento: tras su muerte en cruz y al ver lo que ocurre en su muerte.

Por el contrario, los judíos, en su Pasión, no ven al Hijo de Dios, sino todo lo contrario.
Así, justo antes (v. 43), estando en la cruz, la autoridades religiosas (v. 41) decían:
- Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."
Lo mismo decían los que pasaban por allí (v. 40)
- ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!

Para los creyentes judíos, el Hijo de Dios no se encontraría en esta situación de pasión y muerte, sino que estaría a salvo.

Jesús, por tanto, parece querer ocultar su identidad hasta que sea descubierta en el acontecimiento de su muerte en cruz, como lo hicieron los soldados romanos, que son puestos por Mateo como modelo.
A la vez, el evangelista no hace ver que la idea que se han formado los judíos sobre el Hijo de Dios les impide reconocerlo en su misma presencia.

Ello está en consonancia con la orden de Jesús dada a los discípulos que oyeron la voz del cielo que decía sobre él (en Mateo 17,5):
- Este es mi Hijo amado, en quien me complazco
Bajando del monte Jesús exigió (v. 9):
- No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos
Y a continuación les anuncia de nuevo su pasión .
Su identidad no puede ser descubierta hasta entonces.

En cambio, en su bautismo, donde una voz del cielo dice lo mismo (3,17) que en la montaña, no hace nada por ocultar esa declaración.
Si bien, en el capítulo siguiente, dos tentaciones comienzan todas con el estribillo "Si eres Hijo de Dios", con las que el diablo va mostrando la idea que había sobre el Hijo de Dios y con ella tienta. Jesús no cae en ellas, distanciándose de esa visión del Hijo de Dios.