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viernes, 7 de agosto de 2026

A 19 Mateo 14, 13 - 21 ¿Por qué has dudado?

 Este es un relato complejo, con muchas imágenes bíblicas, que responde a las dudas de la comunidad de san Mateo sobre la presencia de Dios debido a las dificultades que están experimentando (no hay que confundir la escena de hoy con una situación similar en el lago, donde Jesús está dentro de la barca dormido y la barca está a punto de hundirse.. En el evangelio, las dificultades están simbolizadas en el viento en contra que tienen los discípulos para remar (viento que no siente Jesús en el monte donde está orando), así como la oscuridad que les rodea al ser de noche, oscuridad que sienten los discípulos en su interior y les hace dudar, y también las olas de las aguas, que en la Biblia representa el caos, el mal que les afecta. 

San Mateo sigue el relato original de san Marcos 6,45-52. Pero introduce dos novedades importantes: el diálogo entre Jesús y Pedro respecto a andar sobre las aguas, que es exclusivo de este evangelista -él suele resaltar la figura de san Pedro-, y un final modificado, donde Jesús es reconocido como Hijo de Dios por los discípulos, mientras san Marcos solo dice que "ellos estaban en el colmo del estupor".

Cuando Jesús se acerca a ellos andando sobre las aguas, algo que solo hace Dios en la Biblia, mostrándose así como Dios, ya es la madrugada, fin de la oscuridad y comienzo de la claridad, tanto exterior como la interior de los discípulos. Jesús les infunde valor y les dice "Yo soy", que hace referencia a la identidad de Dios manifestada en el Antiguo Testamento. Su entrada en la barca hace que el viento, la dificultad, amaine, lo que hace que los discípulos adoren a Jesús mientras confiesan: «Realmente eres Hijo de Dios», que hasta ahora solo lo ha dicho la voz que se oyó en su bautismo.

Cuando Jesús llega andando sobre las aguas, los discípulos gritan asustados porque creen ver un fantasma, siendo extraño que no le reconozcan porque han estado con Él hace solo unas horas y el aspecto de Jesús no ha cambiado; pero sí habitual en los relatos de las apariciones del Resucitado, donde tampoco le reconocen y a veces también creen que es un fantasma. Eso indica que san Mateo está hablando de la presencia del Resucitado en la Iglesia, representada por la barca de los discípulos.

El encuentro entre Jesús y san Pedro representa las dudas de todo creyente cuando afronta dificultades que le superan, que lo convierte en "hombre de poca fe", como llama a Pedro, y en la que es afrontado a sus vacilaciones: "¿Por qué has dudado?". Pedro, en su falta de fe, cree ver un fantasma con la vista, pero con su oído sí oye la voz del Señor y hace lo que le dice, lo que le capacita para andar sobre las aguas como Él, algo que nunca había hecho un ser humano en la Biblia. De nuevo, cuando deja de escuchar la Palabra y se centra en su visión, vuelve a tener miedo al ver la fuerza del viento, la fuerza de la dificultad, y empieza a hundirse. Pero el Señor sigue estando ahí, y ante su súplica de salvación, lo libra de las aguas (algo extraño porque san Pedro, que es pescador, sabe nadar, lo cual indica el sentido simbólico del relato).

El relato es una invitación a la confianza en la presencia del Señor en medio de las dificultades, aún cuando no se le perciba: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

 

viernes, 26 de julio de 2024

B 17º Juan 6 · 1-15 Jesús realiza el signo del pan

 El domingo pasado dejamos a Jesús "enseñando muchas cosas" a la multitud que se había congregado con Él y los "apóstoles" en un lugar desierto, donde habían ido "a descansar un poco".

A continuación, San Marcos relata cómo Jesús manda a sus discípulos que den de comer a la multitud, realizando la multiplicación de "cinco, y dos peces".

Pero la liturgia, en vez de continuar con la lectura del evangelio de Marcos, nos propone, siguiendo el mismo tema, el llamado "discurso del pan" del evangelio de san Juan, a lo largo de cinco domingos seguidos, para luego volver al evangelio correspondiente a este ciclo B, con el capítulo 7 de san Marcos, saltándose el relato de la multiplicación, ya que hoy se presenta la versión de san Juan. Esta introducción de un capítulo de san Juan se debe a la brevedad del evangelio de Marcos, que no llena todo su ciclo litúrgico.

En el texto joánico, Jesús es presentado como el nuevo y definitivo Moisés a través de varias "pistas", encuadradas en la indicación de que "estaba cerca la Pascua". Igual que en la Pascua del Éxodo el pueblo  el pueblo pasó el mar Rojo, siguiendo una multitud a Moisés; quien luego subió al monte; y realizó prodigios; así Jesús "marchó a la otra parte del mar de Galilea", "lo seguía mucha gente", "subió Jesús entonces a la montaña", y la gente "habían visto los signos" que hacía Jesús. E igual que Moisés dio de comer al pueblo hambriento, Jesús hará lo mismo con esta multitud que le escucha.

A diferencia del relato de Marcos, en este evangelio es Jesús y no los discípulos quien se percata de la necesidad de la multitud. En el diálogo con Felipe y con Andrés éstos le presenta la imposibilidad de alimentarlos: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo» le contesta Felipe;  «aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?», le dice Andrés.

Jesús, en cambio, "tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió", lo cual no sólo hace referencia a la Cena de la Pascua judía, sino que son los verbos que identifican la Cena del Señor, la Eucaristía.

La multiplicación de los panes remite al maná del desierto en tiempos de Moisés.

Los doce canastos de sobras de pan hacen referencia al grupo de los Doce. 

Ante este "signo" de Jesús, la gente reconoce que Él es el nuevo Moisés: «Éste es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo». Se cumple  en Él lo prometido en  Dt 18,15.18: "El Señor, tu Dios, te suscitará de entre los tuyos, de entre tus hermanos, un profeta como yo."

Sin embargo, la gente malinterpreta el signo e intentan hacer a Jesús el líder de una revuelta política: "iban a llevárselo para proclamarlo rey"; por lo que Jesús tuvo que huir de ellos:  "se retiró otra vez a la montaña él solo"





 

 

miércoles, 12 de marzo de 2014

A Cuaresma 2º Mateo 17, 1-9 El rostro resplandeciente de Jesús

Evoca Éxodo, particularmente el capítulo 24 (desde el verso 15): el monte, la nube luminosa, la voz de la nube, la referencia a seis días, el rostro brillante, el temor, las tiendas, la presencia de Moisés... Jesús es el nuevo Moisés (más adelante, en el verso 13, Jesús identifica al Bautista como el nuevo Elías, personaje presente también en esta escena).
El centro del relato parece ser la declaración de Dios (la nube luminosa es signo de su presencia): "Este es mi hijo amado, escuchadle" (v. 5). El espanto de los discípulos (v. 6) al oir la voz significa que reconocen que es Dios el que habla.
En el salmo 2, tales palabras (en v. 7) entronizan al rey. Jesús es el ungido de Dios, descendiente de David, que instaura el nuevo reino.

El último versículo forma paarte de un diálogo posterior de Jesús con sus discípulos, hasta el v. 13. Jesús alude a su muerte y resurrección como el acontecimiento desde el que se puede interpretar correctamente lo visto y oído en el monte.

jueves, 2 de junio de 2011

Yo estoy con vosotros: Mateo 28, 16-20 Domingo Pascua 7º (Ascensión) - A

Esta lectura corresponde a la fiesta de la Ascensión del Señor, que en determinados lugares se celebra el jueves anterior. Sólo el evangelista Lucas narra la ascensión del Señor, en el ciclo C; el evangelista del ciclo A es Mateo.
Este trozo es el final del Evangelio, las últimas palabras de Jesús resucitado. Tiene lugar en Galilea, que al principio del Evangelio fue calificada como tierra de gentiles y Jesús una luz para ella; ahora se confirma. Lejos de Jerusalén donde las autoridades judías y romanas se confabularon contra Jesús (en el texto inmediatamente anterior, se ponen de acuerdo para contar que el cadáver de Jesús fue robado por sus discípulos del sepulcro). Concretamente en un monte -como cuando inició su enseñanaza- , el monte "que Jesús les había indicado". No hay constancia de esa indicación de Jesús; también puede traducir por "al monte donde Jesús dio sus indicaciones/enseñanzas".
Jesús se "aparece" resucitado a sus discípulos. Ésto le postran, en señal de adoración, gesto propio para con Dios, reconociendo a Jesús como tal. "Pero algunos vacilaban", no sabemos en qué consiste sus dudas.
El resucitado ha sido investido de autoridad por Dios, el que había rechazado de manos de Satanás. En esta calidad, asegura su presencia con sus discípulos hasta el final de los tiempos/del mundo (no habla del final de la tierra)
Mientras, ordena a sus discípulos que realicen el proceso completo de evangelización de la Iglesia: anuncia el el Evangelio ("id y haced discípulos"), incorporar a la Comunidad eclesial ("bautizándolos") y catequizar ("enseñándoles").
Que el bautismo se haga en nombre de la Trinidad (en Hechos vemos que al principio se hacía en nombre de Jesús), indica el retoque de un redactor posterior del evangelio.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Sal y Luz. Mateo Mt 5, 13-16. Domingo 5º del ciclo A

Jesús dice que sus discípulos son "sal de la tierra" y "luz del mundo". Ya los había llamado "pescadores de hombres".
Hay una correspondencia de términos entre "tierra-mundo-hombres", que se refieren a la misma realidad, a aquella que no es como Dios desea. Ya Mateo la había llamado tinieblas y oscuridad.
Asimismo, la realidad deseada por Dios es llamada "sal-luz-pescador", y éstos son los discípulos de Jesús.
La relación entre la primera serie de tierra/mundo/hombres y la segunda de sal/luz/pescador es de misión: los discípulos tienen la misión de ser sal/luz/pescador en medio de tierra-mundo-hombres.
La imagen de la luz ya apareció en Mateo referida al mismo Jesús en el inicio de su misión, que es definida como luz que brilla en la el país donde manda la tiniebla y la oscuridad.
La novedad de este trozo del evangelio está en la advertencia de Jesús del peligro de ser infiel a la misión: sal que se desvirtúa o luz que se esconde (el "celemín" es un recipiente que servía como medida del grano de la cosecha). En ese caso, el discípulo infiel será desechado.
Jesús invita a realizar plenamente la misión: luz en lo alto que ilumine a todos.

La mayor dificultad del texto está en el uso de la sal. Si bien ser luz tiene un sentido claro, la sal puede tener diversos significados según sus diferentes usos, y de varios de ellos ya se ha hablado en la Biblia. ¿A cuál se refiere aquí Mateo? Los biblistas dan diferentes interpretaciones. En cualquier caso, el mensaje en su conjunto es claro.

Con ello se consigue que otras personas "den gloria" al Padre (no a los que salan o iluminan), con lo que se convertirían en nuevos discípulos. Ello coincide con el último mandato de Jesús en Mateo 28,19.: Id y haced discípulos

miércoles, 26 de enero de 2011

Las bienaventuranzas. Mateo 5, 1- 12a. Domingo 4º del ciclo A

Jesús enseña sentado a sus discípulos en un monte. El lugar evoca el Sinaí, donde Moisés recibió la Ley; Jesús da la nueva Ley.
Por primera vez se usa el término "discípulo", después de las llamadas a los cuatro primeros.
Las fórmulas de bienaventuranzas declaran quién es una persona honorable, lo cual en la sociedad de antes era algo fundamental.
En las primeras cuatro bienaventuzanzas, Dios se porte de parte de aquellos que sufren marginación por parte de la sociedad; y en ese sentido son felicitados. No se dice que sean felices en esa situación, sino que Dios quiere cambiar su situación.
En las siguientes cuatro bienaventuranzas, Dios también felicita a aquellos cuyo comportamiento les alejan de los injustos y trabajan por cambiar el estado de las cosas.
Así propiamente terminan las bienaventuranzas, que empiezan y acaban con la mismas fórmula: porque de ellos es el Reino de los cielos. Las promesas de las demás bienaventuranzas expresan dimensiones de lo que implica poseer el Reino: heredar la tierra, ver a Dios, etc.

La novena bienaventuranza es una repetición de la octava dirigida directamente (está en segunda persona del plural, no como las demás) a los lectores originarios de Mateo, que en aquellos tiempos pasaban por períodos de persecución.

miércoles, 23 de junio de 2010

C Domingo 13º Lucas 9, 51-62 Camino de Jerusalén

Comienza una nueva en Lucas, de nueve capítulos.
El evangelista presenta un camino de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, donde acontecerá su pasión, ya anunciada en el domingo anterior. Es una composición exclusiva de Lucas.
Entre los judíos y los samaritanos -dos ramas de un mismo pueblo- existía una profunda enemistad, y sus montes santos (el de Sión, donde Jerusalén, y el de Garizim) competían entre sí. No era de extrañar que no recibieran a quien peregrina a Jerusalén. Es la única vez que Lucas da mala imagen de los samaritanos.
La segunda perícopa ocurre mientras van de camino. Es una colección de dichos de Jesús sobre su seguimiento. Jesús emplea exageraciones para llamar la atención y grabar su enseñanza. Son tres. La primera es una comparación que usan otros autores de la época. Jesús no se refiere ahora a la pobreza (en realidad sí tiene donde vivir, en Cafanaúm); enseña que para seguirle hay que estar disponible, como lo están los mensajeros itinerantes (como él y los que envió por delante en la perícopa anterior). Si ésta aclara la relación con el hogar y las propiedades, las dos siguientes enseñan que el seguimiento tiene prioridad sobre la familia.
En la tercera Jesús se presenta como más importante que el gran profeta Elías, porque éste -en una escena similar- permitió a su discípulo Eliseo que se despidiera de su familia (1 Reyes 19, 20 ss).
Jesús vuelve a referirse a sí mismo como el "Hijo del hombre" [ver su significado], como el domingo anterior.

miércoles, 24 de febrero de 2010

C Domingo Cuaresma 2º - Lc 9, 28b-36 Transfiguración

Este acontecimiento ocurre en lo alto de una montaña indeterminada, para estar más cerca de Dios, y en el marco de una oración.
  • "Hablaban de su muerte" El mismo tema que la perícopa anterior, donde Jesús anuncia por primera vez su pasión y muerte, y lo volverá a hacer en los textos siguientes, donde Lucas anota que a sus discípulos "les resultaba tan oscuro lo que decía que no llegaban a entenderlo". El término usado aquí para referirse a su muerte es "éxodo", recordando al capitaneado por Moisés, uno de sus interlocutores.
  • "Vieron su gloria" El aspecto del rostro de Jesús ha cambiado, dejando ver su divinidad, signo de la cual es el fulgor de sus vestidos. Para los tres discípulos escogidos es una experiencia gozosa ("¡qué bien se está aquí!").
  • "Escuchadle" dice la voz de la nube (signo de la presencia de Dios), presentando así a Jesús como nuevo profeta, como lo fue Elías, uno con los que hablaba. Cuando Jesús estaba también orando en su bautismo, también una voz divina -del cielo- dijo que él era su hijo, como ahora.