Ya en Adviento se nos presentó la figura de Juan, a quien Lucas evita llamar "el Bautista". En su relato, Jesús es bautizado -no dice por quién- tras el encarcelamiento de Juan (versículo 20, que no se lee hoy).
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías y en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo (versículos 15-16).
Llama la atención que Jesús se someta a un bautismo de conversión y de perdón (ver verso 3).
Lo más importante ocurre tras el bautismo de Jesús, cuando se pone a orar: se manifiesta el Espíritu Santo y el Padre, quien declara que Jesús es su Hijo (versículos 21-22).
Lucas no precisa si alguien ve la paloma u oye la voz de Dios, que habla a Jesús, no a la gente como en Mateo. Representa al Espíritu en forma de paloma es algo extraño en la Biblia, aunque nosotros nos hayamos acostumbrado, y no es seguro su significado. La frase que pronuncia Dios no es igual en todos los códices: en vez de Tú eres mi Hijo amado, el predilecto, escogida por la traducción litúrgica, hay otra influenciada por el Salmo 2, 7 "Tú eres mi Hijo, hoy he engendrado"
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 6 de enero de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
C Domingo de Adviento 3º - Lucas 3,10-18
Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista), omitiendo los versos donde Juan (Bautista) presenta a Jesús como Juez.
A Juan acude toda clase de gente, y él le pide que actúe con justicia con el prójimo y con caridad con el necesitado.
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías: Juan dice que ni siguiera es digno de hacer con él ni una tarea de esclavo, como la de desatar las sandalias.
También insiste en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo -algo que no ocurrirá hasta Pentecostés, narrado por el mismo autor-.
A Juan acude toda clase de gente, y él le pide que actúe con justicia con el prójimo y con caridad con el necesitado.
Lucas insiste en que Juan no es el Mesías: Juan dice que ni siguiera es digno de hacer con él ni una tarea de esclavo, como la de desatar las sandalias.
También insiste en distinguir el bautismo de conversión de Juan y el del Mesías, cuyo bautismo infundirá el Espíritu Santo -algo que no ocurrirá hasta Pentecostés, narrado por el mismo autor-.
jueves, 3 de diciembre de 2009
C Domingo de Adviento 2º - Lucas 3,1-6
Los Domingos 2º y 3º de Adviento se reparten la perícopa que presenta la figura de Juan (el Bautista).
Hoy es cortada tras la cita de Isaías 40, 3-5 que Lucas aplica a Juan: él es esa voz que prepara el camino a la venida de Jesús, quien empezará su vida pública en la perícopa inmediatamente posterior. Así también se deja claro que Juan no es el Mesías.
Juan es presentado como profeta, pues casi todos los libros proféticos comienzan como esta perícopa, situando al profeta en el contexto histórico y geográfico. El año 15 de Tiberio es en torno al 28 de nuestra era.
La Palabra de Dios no es dirigida a ninguno de los poderosos del imperio, ni tampoco a los influyentes sacerdotes, sino a una figura marginal que bautiza fuera del Templo, por el Jordán. Lucas deja claro que su bautismo es sólo de conversión y no confiere el Espíritu Santo.
Hoy es cortada tras la cita de Isaías 40, 3-5 que Lucas aplica a Juan: él es esa voz que prepara el camino a la venida de Jesús, quien empezará su vida pública en la perícopa inmediatamente posterior. Así también se deja claro que Juan no es el Mesías.
Juan es presentado como profeta, pues casi todos los libros proféticos comienzan como esta perícopa, situando al profeta en el contexto histórico y geográfico. El año 15 de Tiberio es en torno al 28 de nuestra era.
La Palabra de Dios no es dirigida a ninguno de los poderosos del imperio, ni tampoco a los influyentes sacerdotes, sino a una figura marginal que bautiza fuera del Templo, por el Jordán. Lucas deja claro que su bautismo es sólo de conversión y no confiere el Espíritu Santo.
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