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viernes, 28 de agosto de 2026

A 22 Mt 16, 21 - 27 Pedro se opone al camino de cruz de Jesús

Esta perícopa de san Mateo, continuación de la leída el domingo anterior, es paralela a san Marcos 8, 31-37 y a san Lucas 9, 22-26.

Tiene tres partes.

En la 1ª parte (16,21) Jesús hace el primero de los tres anuncios de su pasión (los otros en 17,22 y 20,17), donde Jesús "manifiesta" que Dios quiere (se sobreentiende al decir que "tenía que") que sea un Mesías sufriente profetizado por Isaías en el capítulo 53 en sus cantos del "Siervo de Dios". Así comienza una nueva sección de este evangelio, que se extiende hasta el tercer anuncio de la pasión.

En la 3ª parte, Jesús enseña que quien quiera ir con Él ha de seguir su mismo camino, que conlleva dos condiciones:

  • negarse a sí mismo: renegar de uno mismo, de su propia vida ("perder la vida" lo llama después) es "dejar" el contexto de mi vida cuyas implicaciones, ataduras, me impedirían seguir a Jesús. Así lo hicieron sus discípulos al dejar sus familias y sus trabajos.
  • tomar su cruz: los condenados por las autoridades romanas eran expuestos a escarnio público al ser obligados a caminar con la cruz. Jesús advierte que seguirlo también tiene sus consecuencias sociales en la vida.

Jesús añade una paradoja (que capta la atención) conocida en la literatura sapiencial: perder la vida / ganar la vida. "Perder la vida" o "perder el alma" está en paralelo a "negarse a sí mismo". Lo interesante es la coletilla que añade: "por mí".

Tanto el "tomar la cruz" como "ganar/perder la vida" ya había sido enseñado por Jesús seis capítulos antes en 10, 38-39.

 Termina Jesús prometiendo "pagar a cada uno según su conducta" cuando "venga, con la gloria de mi Padre, entre los ángeles", en el momento del juicio final, mostrando la seriedad de su seguimiento por su mismo camino.

La 2ª parte es la reacción de Pedro tras el anuncio de la pasión, también narrada en el paralelo de san Marcos, pero silenciada por san Lucas, que no le gusta presentar a san Pedro en situaciones donde da una mala imagen. 

Pedro increpa a Jesús porque el camino de Siervo que ha anunciado no coincide con las expectativas que tiene él de cómo debe actuar un Mesías . Los discípulos, con Pedro al frente, seguramente participan del mentalidad común en la época que esperan un Mesías político, aunque eso no lo especifica el texto.
Jesús no se deja manipular por Pedro. Le llama "Adversario" (Satanás).
En el relato se contraponen dos mentalidades, la de Dios y la de su Adversario (Satanás), sobre el perfil del Enviado (Mesías). Jesús participa de la primera y san Pedro de la segunda. Por eso Jesús le dice a san Pedro "eres para mí piedra de tropiezo" (literalmente dice el griego "escándalo"), es decir, que le está tentando a caer, algo tan fuerte que ni siquiera viene en el paralelo de san Marcos.

Hay un juego de imágenes entre la respuesta de Jesús a Pedro ahora y la que le dio el domingo pasado:

  • "eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre" <->  "tú piensas como los hombres, no como Dios": en un primer momento san Pedro se guía por la revelación del Padre, en el segundo por la mentalidad de su sociedad.
  • "yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" <-> "Eres para mí piedra de tropiezo": san Pedro actúa tanto como piedra de la Iglesia y como piedra en la que Jesús puede tropezarse. 

 

 

 

A 21 Mateo 16, 13 - 20 La fundación de la Iglesia

Es el mismo evangelio que la solemnidad de San Pedro y San Pablo, si bien aquel se corta un versículo antes.

 Esta perícopa del evangelio de Mateo es bastante compleja. Para San Mateo marca un antes y un después en la actividad de Jesús y en su relación con los discípulos.

Jesús evalúa la percepción que se tiene de él. En primer lugar, pregunta por la opinión de la gente. La gente le tiene por profeta, unos por Juan Bautista (como Herodes, que en Mc 6,16 dice de Jesús: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado"), otros que Elías -que no murió sino que fue arrebatado a las nubes y cuya vuelta se esperaba-, otros que Jeremías -sin que se sepa la razón (en el paralelo de Mc 8, 28 no aparece)-, u otro profeta.

En segundo lugar, pregunta por la opinión de sus discípulos. Solo contesta Simón-Pedro (es la única vez que se le designa por su nombre y su apodo juntos), constituyéndose en portavoz del grupo, lo que muestra su liderazgo. Jesús había preguntado por la opinión sobre "el Hijo del Hombre" y Pedro dice que "el Hijo de Dios", el Mesías esperado. Esta respuesta recibe la felicitación de Jesús, no tanto por su acierto, sino porque no es fruto de su propio conocimiento, sino que le ha sido revelado por el Padre.

Entonces Jesús decide fundar la Iglesia: "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Históricamente, el grupo de los creyentes en Jesucristo comenzaron siendo una corriente dentro de la religión judía, sólo más tarde, por la animadversión de sus correligionarios, el grupo acabó separándose del judaísmo y tomando conciencia de ser un pueblo aparte.

Afirma que su Iglesia supera el límite de la muerte: es lo que quiere decir la expresión "el poder del infierno no la derrotará", pues "infierno" aquí traduce el "Hades", que es el lugar de los muertos. Es llamativo, porque hasta entonces nada ha superado ese límite.

Sorprende que Jesús llame a Simón "Piedra". En la Biblia, la Roca es Dios, y en el Nuevo Testamento, la Piedra angular es Jesús, así que causa extrañeza que Simón sea llamado del mismo modo. Comoquiera, significa que san Pedro tiene una misión especial en la Iglesia de Jesucristo. 

A continuación Jesús despliega las dimensiones de la misión de Pedro en la Iglesia: posee las llaves del Reino, y tiene poder de atar y desatar.

La imagen de tener las llaves viene del Antiguo Testamento, donde el rey confiaba las llaves de palacio a un elegido, que podía dar acceso o no a los demás (Is 22,22: "Pongo sobre sus hombros | la llave del palacio de David: | abrirá y nadie cerrará; | cerrará y nadie abrirá"). De ahí se deduce la importancia que se le está concediendo a San Pedro en este texto. ¿Con qué significado? En el mundo rabínico se entiende como el poder de dar acceso o no a las Escrituras: los rabinos, con su conocimiento de la Biblia, podían interpretar correctamente la Palabra para que la gente lo entendieran, es decir, tenían la llave para abrir su comprensión. Jesús les criticará en Mt 23,13 que cierren el acceso a la Palabra a la gente: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren." (En el paralelo de Lc 11:52 mencionan explícitamente las llaves: "¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!"). Como en la imagen de la Roca, también esta imagen se refiere a Jesús en otro texto del Nuevo Testamento (Ap 3,7). 

A quien posee la llave se le supone el poder de abrir/cerrar, pero Jesús cambia la imagen y habla de atar/desatar. Es una imagen conocida en el mundo rabínico, con el doble sentido de permitir o prohibir, en paralelo con abrir/cerrar.

jueves, 12 de junio de 2025

29 junio: San Pedro y San Pablo - Mt 16 · 13-19 La misión de Pedro en la Iglesia

 El evangelio de la solemnidad de San Pedro y San Pablo es el mismo que el del domingo 21 del ciclo A, si bien éste se prolonga un versículo más. La figura de Saulo (San Pablo) no aparece en ningún evangelio, de ahí que se centre solo en la figura de Simón (Pedro).

 Esta perícopa del evangelio de Mateo, aparentemente sencilla, es bastante compleja. Para San Mateo, marca un antes y un después en la actividad de Jesús y en su relación con los discípulos. Nuestra mirada se va a centrar en la figura de Pedro, dejando otros aspectos.

Jesús evalúa la percepción que se tiene de él. Después de preguntar por la opinión de la gente, pregunta a sus discípulos. Solo contesta Simón-Pedro (es la única vez que se le designa con su nombre y su apodo juntos), constituyéndose en portavoz del grupo, lo que muestra su liderazgo. Jesús había preguntado por la opinión sobre "el Hijo del Hombre" y Pedro dice que es "el Hijo de Dios", el Mesías esperado. Esta respuesta recibe la felicitación de Jesús, no tanto por lo acertada que es, sino porque no es fruto de su propia deducción, sino que le ha sido revelado por el Padre. En esta bienaventuranza, Jesús le llama por su nombre: Simón Bar-Ioná (Simón hijo de Jonás).

Entonces Jesús decide fundar la Iglesia, llamando a Simón por su apodo (Pétros -Pedro- en griego, traduciendo el Kephas -Cefas- arameo, como dice Juan 1, 42: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas -que se traduce: Pedro-»),  y dándole un significado en la naciente Iglesia: "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Sorprende que Jesús llame a Simón "Piedra". En la Biblia, la Roca es Dios, y en el Nuevo Testamento, la Piedra angular es Jesús, así que causa extrañeza que Simón sea llamado del mismo modo. Sin embargo, así también es llamado Abrahán en Is 52,1-2: "Mirad la roca de donde os tallaron, | la cantera de donde os extrajeron. Mirad a Abrahán, vuestro padre...". Otros interpretan que, "la piedra sobre la que edificará la Iglesia", no se refiere a la persona de Pedro, sino a la confesión hecha por Pedro de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios: esa sería la piedra sobre la que se levanta la Iglesia. Comoquiera, el texto evidencia que san Pedro tiene una misión especial en la Iglesia de Jesucristo. 

A continuación Jesús despliega las dimensiones de la misión de Pedro en la Iglesia: posee las llaves del Reino, y tiene poder de atar y desatar.

La imagen de tener las llaves viene del Antiguo Testamento, donde el rey confiaba las llaves de palacio a un elegido, que podía dar acceso o no a los demás (Is 22,22: "Pongo sobre sus hombros | la llave del palacio de David: | abrirá y nadie cerrará; | cerrará y nadie abrirá"). De ahí se deduce la importancia que se le está concediendo a San Pedro en este texto. ¿Con qué significado? Jesús menciona la llave que tienen los maestros de la Ley, y los critica por cómo la usan en Lc 11:52 mencionan explícitamente las llaves: "¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!" (también en el paralelo Mt 23,13: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.").  Jesús les critica que cierren, a la gente, el acceso a la Palabra; por tanto se entiende como el poder de dar acceso o no a las Escrituras: los rabinos, con su conocimiento de la Biblia, podían interpretar correctamente la Palabra para que la gente lo entendieran, es decir, tenían la llave para abrir su comprensión. Así como pasó en la imagen de la Roca, así pasa también en esta imagen de la llave: en el texto de Ap. 3,7  el que tiene la llave es Jesús, no Pedro: "el Santo y el Verdadero, el que tiene la llave de David, de forma que si él abre, nadie cierra, y si él cierra, nadie abre".

Jesús explica lo que significa que Pedro tenga las llaves. Lo propios es se le suponga el poder de abrir/cerrar, pero Jesús cambia la imagen y habla de atar/desatar. Frecuentemente, se interpreta como el poder de excomulgar o perdonar los pecados, potestad que no queda excluida de dicha expresión. Pero esta es una imagen conocida en el antiguo mundo rabínico -el de los maestro de la Ley-, para indicar dos cosas: por un lado, el poder de interpretar las Escrituras, de enseñar el sentido correcto de la Palabra, como ya se ha dicho explicando la imagen de las llaves, de permitir entrar o de bloquear la entrada a la Palabra del Reino; pero además, también implica el poder de juzgar (ya que la interpretación de la Ley permitía discernir y dictaminar sobre los casos), o sea, de emitir un juicio de admisión o de rechazo, asimismo de perdonar o excomulgar, como se dijo. Por tanto, aquí se está dando a Pedro una misión esencial en la Iglesia.

Aunque esta misión se le dar en singular a Pedro, recalcando así su misión única en la Iglesia, no es un poder dado en exclusiva, pues en ese mismo evangelio, Mt, 18.18, Jesús dirá a todos sus discípulos: "En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos", extendiendo la potestad de Pedro a toda la Iglesia.