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lunes, 7 de julio de 2025

C 17 Lucas 11 · 1-13 Orar importunamente: el "Padrenuestro"

"Estaba Jesús orando en cierto lugar", despertando el interés de sus discípulos

-  «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos»

Parece que Juan Bautista había dado una oración a sus discípulos, y los discípulos de Jesús desean tener una de su maestro. Y Jesús accede y enseña el llamado "Padrenuestro", como también narra el evangelista San Mateo en 6, 9-11. Hay cuatro omisiones en Lucas respecto a la versión de Mateo: No dice "Padre nuestro", sino solo "Padre"; omite "que estás en el cielo"; no pide "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" como tampoco "líbranos del mal".

A continuación cuenta la parábola del que va a medianoche a casa de su amigo a pedirle tres panes, enseñando a pedir con "importunidad" . En el capítulo 18, que se lee el domingo 29º,  volverá a insistir en la necesidad de "orar siempre sin desanimarse".

Después de proclamar que "todo el que pide recibe", aclara que no recibe siempre lo que pide, sino "algo bueno", como los padres que "sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos".

Aquí Lucas introduce una novedad que no viene en el paralelo de san Mateo: la "cosa buena" que dará el Padre es, nada menos, el Espíritu Santo: "¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden!"

 

domingo, 18 de mayo de 2025

C Pascua 6º - Juan 14, 23-29 La relación del discípulo con la Trinidad

 Estas palabras las pronuncia Jesús durante su última cena, después de haber lavado los pies a sus discípulos.

Judas, no el Iscariote, la hace una pregunta a Jesús, justo en el versículo anterior, el 22: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».

El texto que se proclama en la liturgia es la respuesta de Jesús, a la que le falta su última frase, en la que dice: "Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo" (versículo 30).

En el versículo siguiente, el 31, se encuentra el final original del discurso de Jesús, cuando dice "¡Levantaos, vámonos de aquí!"; si embargo no se van ni se levantan, sino que Jesús sigue hablando durante los tres siguientes capítulos.

En el texto de este Domingo, se muestra la Santísima Trinidad, pues Jesús habla de su Padre y del Espíritu Santo, al que califica de Paráclito

Tras aclarar quién es discípulo suyo (el que guarda su Palabra), revela la relación de cada persona divina con sus discípulos:

- El Padre hace morada -junto a Él mismo- en el discípulo (no dice que también lo hace el Espíritu Santo, porque éste aún no ha sido derramado).

- El Espíritu Santo es maestro interior del discípulo, y su paráclito, esa figura antigua en la que otra persona hacía de valedor, de defensor.

- Jesús es el que da la Palabra -que es de su Padre-, que la guarda quien le ama, Y a quien la guarda, además de morar en él junto a su Padre, le da su paz , distinta a la del mundo.

C Pascua 7º - Lucas 24, 46-53 La ascensión del Señor

Es el final del Evangelio de Lucas. Este texto tiene dos partes. La segunda es la ascensión del Señor al cielo.
La primera empieza intempestivamente, en medio del último discurso de Jesús. El contexto es el encuentro del Resucitado con los Once y los demás discípulos, al final del día de la resurrección.
Jesús les comunica su legado: lo predicho en la Biblia se ha realizado en Él, el grupo es testigo de ello, han de anunciar el perdón en nombre de Él, este anuncio será universal aunque empezando por la ciudad santa, donde han de esperar el Espíritu prometido.
La ascensión es una separación de sus ellos y una subida al Padre. Acaece fuera de la ciudad, cerca de Betania, donde planeó su entrada en Jerusalén, cerrando así el ciclo. Sus discípulos vuelven allí como les indicó Jesús, "con gran alegría" -aquella que al principio los ángeles anunciaron a los pastores de Belén-. Se dirigen al templo, donde acaba el evangelio, el mismo lugar donde empezó con Zacarías, el padre de Juan Bautista. Allí bendicen a Dios, como Jesús los bendijo al ascender al cielo.

martes, 20 de agosto de 2024

B 21º Juan 6 · 60-69 La crisis de los discípulos

 Llegamos al final del capítulo 6º -a falta de dos versículos-, y con ella termina la incursión del ciclo B (cuyo evangelista de referencia es san Marcos) en el evangelio de san Juan. La liturgia se salta un versículo respecto al evangelio del domingo pasado, el 59: "Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún".

La tensión que Jesús ha mantenido con "los judíos" en los domingos anteriores, estalla en los discípulos de Jesús que se escandalizan de Jesús: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» (v. 61).

Jesús responde a sus críticas afirmando: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida". (v. 63)

Ante la firmeza de Jesús, se produce la gran crisis en su discipulado: "Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él." (v. 66)

Jesús pregunta a sus discípulos más cercano, a los Doce, sobre su postura: «¿También vosotros queréis marcharos?» (v. 67)

El portavoz de los Doce, Pedro, le responde confirmando lo que Jesús acaba de decir sobre sus palabras: «Señor, Tú tienes palabras de vida eterna» (v, 68), a la que añade una confesión de fe: «nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios» (v. 69). Es la única vez que la expresión "Santo de Dios" aparece en este evangelio e indica que Jesús es alguien que pertenece a lo divino.

Jesús desvela porqué algunos creen en Él, como los Doce, y otros no, como los judíos y los "muchos discípulos" que no siguen con Él: "Sus palabras son espíritu", y para aceptar su Palabra se necesita el Espíritu: "El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada" (v, 63); los que no creen no se guían por el Espíritu, sino por su propia comprensión humana ("la carne") y, por tanto, no pueden creer. Ya en el capítulo 3º, Jesús dijo a Nicodemo: «El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu» (vv. 6-7).


lunes, 20 de mayo de 2024

B Trinidad Mt 28 ·16-20 En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

 Es la misma lectura que la fiesta de la Ascensión del Señor en el ciclo A.
En el presente comentario solo hacemos referencia al motivo por el que la Iglesia ha escogido esta lectura para la fiesta de la Santísima Trinidad en el ciclo B.
Son pocos los textos bíblicos en los que se mencionen, a la vez, las tres personas de la Trinidad; y éste es uno de ellos. Es el final del evangelio según san Mateo. Se trata de un encuentro de los once apóstoles (a falta de Judas Iscariote) con el Resucitado, en un monte indeterminado de Galilea.
Jesucristo les dice unas breves palabras que en las que ordena a sus discípulos que realicen el proceso completo de evangelización de la Iglesia: anunciar el el Evangelio ("id y haced discípulos"), incorporar a la Comunidad eclesial ("bautizándolos") y catequizar ("enseñándoles").
El segundo momento, el bautismo, se ha de hacer en el nombre de las tres personas trinitarias: "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".  Que el bautismo se haga en nombre de la Trinidad (en los Hechos de los Apóstoles se hacía en nombre de Jesús), implica una redacción tardía de este párrafo, al menos de la segunda mitad del siglo I. 
Bautizar "en el nombre" significa que el bautizado pasa a ser pertenecer a las personas nombradas, queda consagrado a ellas, ya que en la Biblia el nombre representa a la persona. Es la única vez que sale esta expresión en el evangelio, con la que empezamos toda liturgia (santiguándonos)


viernes, 10 de mayo de 2024

Pascua 8º Pentecostés Juan 20 · 19-23 Sopló sobre ellos

Este evangelio ya fue proclamado el 2º domingo de Pascua. Y es el mismo en todos los ciclos, en ambos domingos.

La comunidad de discípulos de Jerusalén se encuentra reunida el mismo día que en que resucitó Jesús.
Han cerrado las puertas el entorno hostil, que les provoca miedo.

Jesús se presenta en medio de y les comunica su paz, por dos veces.

El resucitado es el mismo que fue crucificado (no es un fantasma), lo confirma el hecho de que les muestra sus manos y el costado, con las cicatrices de la crucifixión. 
Pero a la vez tiene una apariencia distinta, pues los discípulos no lo reconocen inmediatamente, como tampoco en otras manifestaciones suyas.

Quienes reconocen su presencia, se llenan de alegría.

A la vez que les comunica la paz, Jesús hace el envío misionero, para lo cual les comunica el Espíritu Santo (esto acontece "al anochecer" del mismo día de la resurrección de Jesús., no 50 días después) y les hace mediadores (a todos los discípulos, no sólo a los apóstoles) del perdón de Dios: "a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados". En este evangelio de Juan, "pecados" se refiere propiamente a la posición que se toma contra Jesús: "un pecado, porque no creen en mí" (16, 9).

Este domingo de Pentecostés la atención se centra en estas palabras de Jesús resucitado: "Recibid el Espíritu Santo". Las acompaña el gesto de "soplar sobre ellos", el mismo gesto con el que Dios crea al ser humano, según la versión griega de Génesis 2, 7: ""el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida". 
Con la entrega del Espíritu, soplando sobre sus discípulos, Jesús está re-creando al ser humano, lo hace "nacer de nuevo" o "nacer de Espíritu" (ver capítulo 3 de san Juan), está realizando una nueva creación.

lunes, 12 de febrero de 2024

B Cuaresma 1º Marcos 1, 12-15 Jesús es tentado

 El evangelio del Domingo 1º de Cuaresma siempre narra las tentaciones sufridas por Jesús. Cada ciclo litúrgico narra un evangelista diferente: en el ciclo A narra Mateo, en el presente ciclo -el B- narra Marcos y en el último -el C- narra Lucas; que son justamente los tres evangelistas que narran las tentaciones de Jesús (el evangelio de San Juan no lo hace).

Mientras Mateo y Lucas se extiende y cuentan tres tentaciones hechas a Jesús, Marcos es muy breve y no especifica ninguna tentación, ni siquiera nos dice si Jesús venció la tentación o no, pero la indicación de que los ángeles le sirven indican que Jesús está del lado de Dios y, por tanto, vence la tentación a la que le induce Satanás. Dice en los versículos 12 y 13:

"(12) Y, de inmediato, el Espíritu le empuja [a Jesús] al desierto, (13) y estuvo en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Y estaba con las fieras, y los ángeles le servían".

Esta escena ocurre inmediatamente después que su bautismo, igual que en los otros evangelios. Está en el desierto durante cuarenta días, como lo estuvo Israel durante cuarenta años: es un número simbólico. El desierto es el lugar donde se experimenta la propia fragilidad, porque no hay asideros, y donde la fe puede purificarse, porque aprende a asirse solo en Dios.

Estaba con las fieras, sin que éstas le hagan daño, como ocurría en el paraíso antes del primer pecado.

Es el Espíritu, que se hizo presente en la anterior escena del bautismo, el que le conduce al desierto para vivir la experiencia que tuvo el pueblo de Dios antes de llegar a la tierra prometida, pero al contrario que Israel, que sucumbió a las tentaciones, Jesús se mantiene fiel.

 Los versículos 14 y 15 cambian de tema y nos presenta a Jesús anunciando la cercanía del Reino de Dios e instando a la conversión y a al fe en su anuncio.

jueves, 5 de enero de 2023

A - Jesús es bautizado por Juan: Mateo 3, 13-17

Jesús es sumergido ("bautizado" en griego) por Juan en el Jordán. Es el río que el pueblo de Dios atravesó para llegar a la tierra prometida.
Juan reconoce con humildad la superioridad de Jesús por lo que intenta evitar bautizarlo. Pero Jesús le responde con una frase que se puede entender de diversos modos y que en el original dice así: "cumplamos toda justicia". La idea de fondo es que el proceder de Jesús y el de Dios están en sintonía.
Después de ser bautizado, Jesús tiene una visión (que no parecen percibir los demás). "Los cielos se abren": en la literatura del tiempo, eso ocurre cuando Dios va a dar una aclaración de lo que está pasando.
El Espíritu de Dios desciende sobre él. El Espíritu sobre las aguas aparece en el Génesis, antes del comienzo de la creación. Así Mateo nos indica que Jesús va a iniciar una nueva creación.
Lo hace en forma de paloma, algo inusual en los libros bíblicos, y que recuerda la paloma con la rama de olivo que significaba el fin de las aguas del diluvio.
Se oye la voz de Dios que declara a Jesús como su hijo. La expresión "mi hijo" se usa en el Antiguo Testamento para designar al pueblo de Israel o a su Rey. Así se muestra a Jesús como el que inicia un nuevo Pueblo de Dios, como el Rey esperado.

jueves, 20 de marzo de 2014

A Cuaresma 3º Juan 4, 5-42 El manantial interior que sacia la sed

Los domingos 3º, 4º y 5º forman una unidad dentro de la Cuaresma, sus evangelios de los capítulos 4, 9 y 11 de Juan son unas catequesis bautismales (sacramento a celebrar en la Pascua) desde sus símbolos del agua, la luz y la vida.
Comentamos alguna nota de la versión breve del evangelio de este domingo tercero:
- Los samaritanos se había separado de los judíos (no se hablan: v. 9); los cismáticos habían establecido en el monte Garizím un templo alternativo al judío de Jersualén. Jesús que ya había declarado nulo el culto en el templo de Jersualén (Juan 2) ahora también declara sin valor el del templo de Garizím (v. 21).  Jesús inaugura un nuevo culto: "los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto" (v. 24). La razón es que "Dios es espíritu"
- Jesús ofrece su agua para que no se vuelva a tener sed: "el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna" (v. 13). Jesús se refiere al Espíritu Santo que va a dar (en 20, 20). Ya en la tradición profética Dios es simbolizado como agua viva, frente al agua estancada que son los ídolos (ver Jeremías 2,13)

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A Adviento 2º / Solemnidad de la Inmaculada - Lucas 1, 26- 38 La Anunciación

Este año 2013, en España, en vez del II Domingo de Adviento, se celebra la Inmaculada Concepción.

Esta es la segunda narración del evangelio de Lucas. Es un texto complejo. Nos centramos en su relación con el Adviento: el anuncio del nacimiento del Mesías.
El ángel Gabriel, conocido por el libro de Daniel, anunció a Zacarías, en el relato anterior, el nacimiento de Juan Bautista. Ahora se dirige a María, una mujer prometida, a quien afirma dos veces que goza de la gracia/favor de Dios, a la que anuncia la concepción y nacimiento de un niño que llamará Jesús. Ella se muestra disponible a la acción de Dios.
En medio del anuncio y de la respuesta, se encuentra una larga intervención de Gabriel, interrumpida por una pregunta de María. En la primera parte, Gabriel explica quién es el que va a nacer (vv 32-33), en la segunda parte explica cómo va a ser concebido (v. 35).
La presentación de quién es Jesús -primera parte- se basa en la profecía de Natán (2 Samuel 7, 12-16) como cumplimiento de la misma.
La presentación de la concepción -segunda parte- refiere una acción del Espíritu explicada con palabras del Éxodo (cf. 13, 22).

jueves, 27 de septiembre de 2012

B Domingo 26° Marcos 9 · 38-43. 45. 47-48 Cuidar la fe de los otros

Sorprende que sea Juan quien tome la palabra en nombre del grupo; la primera vez, pero no la única.
Presenta a uno que expulsa demonios en nombre de Jesús. Ellos habían fracasado al intentar hacerlo en este mismo capítulo (14-29) con un endemoniado, y Jesús le recriminó su falta de fe. Ahora quieren prohibir a éste -que tiene éxito- que lo haga. La razón que aduce es "no es de los nuestros" (literalmente: que no sigue a los discípulos).
Jesús pone las cosas en su sitio: no seguirá a sus discípulos pero actúa en su nombre.
(La primera lectura de la misa hace referencia a otro intento de prohibición de actuar según el espíritu de Dios en tiempos de Moisés: Números 11, 25-29)

A continuación, Jesús parece cambiar de tema: habla del "escándalo" a la fe de los "pequeñuelos" (literalmente en griego: los "micro"), es decir, de aquellos que ponen en crisis la frágil fe de algunos de sus seguidores, probablemente miembros de la comunidad cristiana a la que Marcos se dirige. Jesús les advierte con palabras duras que es un asunto muy serio en el que se juega la condenación eterna
Los versículos 44 y 46 repiten el 48 y hoy día se consideran un añadido posterior por lo que suele omitirse

miércoles, 4 de enero de 2012

Mc 1 ·6-11: El Bautismo del Señor Domingo III de Navidad B

Se comienza súbitamente con unas declaraciones de Juan Bautista, que forman parte de una presentación de este personaje que comienza tres versículos antes. El conjunto ya fue proclamado el pasado domingo 2º de Adviento, cuyas notas bíblicas pueden leerse aquí.
Para la fiesta de hoy, del Bautismo del Señor [en algunos lugares, sin embargo, hoy se celebra la Epifanía, con sus lecturas propias], nos interesa fijarnos en la diferencia que hace entre el bautismo de Juan, de agua, y el de Jesús, de Espíritu Santo.
El evangelista apenas se detiene en el relato del Bautismo de Señor. Nos cuenta que llegó Jesús y que Juan lo bautizó, para decir seguidamente: "Apenas salió del agua..." [El griego dice "subió del agua", movimiento en consonancia con el del Espíritu que "bajaba sobre Él"]. El hecho de "subir" del agua por parte de Jesús tiene reminiscencia de la piscina bautismal de los cristianos, a la que se descendía por unos escalones y de la que subía por otros. Tanto en tal bautismo como en el de Jesús, en el que supone que antes "bajó" al agua, tiene el significado de entregarse a la muerte. "Subir" tiene el significado de "nacer" de las aguas a una vida nueva, que queda confirmada por el descenso del Espíritu sobre Jesús. Es un bautismo distinto al de conversión de Juan, corroborado por el hecho de que Jesús no confiesa sus pecados como los demás (ver v. 5b)
La recepción del Espíritu va acompañada de una voz del cielo que lo proclama hijo, o sea, se afirma que el hombre Jesús es Hijo de Dios. Así como la visión del cielo y la bajada del Espíritu es algo que experimenta Jesús personalmente (y el lector), no se aclara quién o quiénes oyen la voz. El Hijo es proclamado Amado y Predilecto, lo cual se muestra por el don del Espíritu.
Estamos ante una manifestación de la Santísima Trinidad: el Espíritu en forma de paloma, el Hijo de Dios encarnado en Jesús, y el Padre a través de su voz.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Marcos 1 ·1-8: Preparad Domingo II de Adviento B

Marcos presenta la figura de Juan, al que llama el Bautista, como un profeta, de ahí que describa su vestimenta, como la que usaba el gran profeta Elías -como el que el mismo Jesús identificará más tarde a Juan Bautista-, y su tipo de comida, que se ajusta a los alimentos puros permitidos y que se podían adquirir en los mercados (a pesar que a nosotros nos resulte extraña).
Como otros tantos de su tiempo, Juan es un líder que invita a una renovación espiritual. El incita a la enmienda en las actitudes de vida y acoger así el perdón de Dios, y lo ritualiza con una inmersión en el río Jordán, el que cruzó el pueblo para apropiarse de la tierra prometida por Dios.
Esta renovación en la fe judía la realiza en el desierto, lugar asociado por la tradición a la purificación y al encuentro con Dios, a pesar de que en este tiempo se consideraba al grandioso y bello Templo de Jerusalén como el lugar de la presencia del Señor.
Juan centra su mensaje en el anuncio de otro bautismo que se hará no en agua, sino con Espíritu Santo, y será realizado por alguien grandioso (al que no se es digno de servirle ni como esclavo que descalza a su amo) que ha de venir inmediatamente tras Juan.
Así Juan se presenta como la realización de la profecía de Isaías que se cita, aunque en realidad el texto citado es una combinación de versículos del Éxodo, de Malaquías e Isaías, una práctica normal en aquel tiempo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Guardar los mandamientos: Juan 14, 15-21 Domingo Pascua 6º - Ciclo A

Nos saltamos los versículos 13 y 14 respecto al domingo anterior. Llegamos justo hasta donde le interrumpe Judas no-Iscariote.
La liturgia escoge este texto para este domingo del final de la Pascua por dos razones:
- Porque Jesús habla de su "marcha", con lo que se prepara la fiesta de la Ascensión.
- Porque habla del Espíritu que el Padre va a enviar, con lo que se prepara la fiesta de Pentecostés.

El lenguaje usado por el evangelista tiene su dificultad y se presta a malas interpretaciones.

El texto empieza y acaba con la misma afirmación: amar a Jesús conlleva guardar sus mandamientos.
Así como Dios en el Antiguo Testamento estableció a su pueblo elegido la guarda de unos mandamientos, así Jesús lo hace con su comunidad de discípulos, equiparándose así a Dios.
Y a la vez, toma distancia de esa Ley de Moisés, porque él pone sus propios mandamientos.

El centro del texto nos habla de la permanencia de Jesús entre sus discípulos: no los deja huérfanos. Ésta se hace realidad con la venida de su Espíritu, que es para sus discípulos un "paráclito", un defensor, un abogado, un valedor.

miércoles, 12 de enero de 2011

El bautismo con Espíritu quita el pecado del mundo: Juan 1, 29-34. Domingo 2º del ciclo A

Juan Bautista considera que Dios le ha encomendado la misión de facilitar que el enviado por Dios se de a conocer a su pueblo Israel. Ese era el sentido de su bautismo con agua.
Como Juan tampoco sabía quién era, Dios le da una señal: es aquel sobre el que vea posarse el Espíritu Santo.

Al ver la señal, Juan lo señala como "el Cordero de Dios". Hace referencia al cordero que se sacrifica en la Pascua, por cuya sangre en los dinteles de las puertas se salvaron los israelitas de la matanza de los primogénitos de Egipto.
Este nuevo Cordero salva de "el pecado del mundo". "El pecado" en singular se refiere a la cerrazón a Dios y su plan, como ya dijo el evangelista: La Palabra estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció (1,10).
El Hijo de Dios salva de ese "pecado del mundo" con su "bautismo con Espíritu Santo", distinto al de agua que hacía Juan.

miércoles, 2 de junio de 2010

C Corpus Lucas 9, 11b-17 Milagro con panes y peces

Éste es el único milagro de Jesús narrado por los cuatro evangelistas.
Para la festividad del Corpus, interesa su relación con la Eucaristía: las acciones de Jesús con los cinco panes y los dos peces son las mismas de su última cena pascual (22, 19) y las que hoy día se repiten en la Misa. Además, las primeras comunidades celebraban la Eucaristía sobre esa hora ("caía la tarde"). Con los discípulos de Emaús, el Resucitado repite con el pan los mismos gestos, también al declinar el día (24, 29-30).

La perícopa está enmarcada entre la pregunta que se hace el rey Herodes sobre la identidad de Jesús (¿Quién es éste...? 9, 9) y la que repite el mismo Jesús (¿Quién dice la gente que soy yo? 9,18). Esta acción ayuda a iluminar una respuesta.
Por un lado, varios elementos hacen recordar cómo Dios alimentaba con maná a su pueblo en el desierto. Así Jesús se vislumbra como un nuevo Moisés.
Por otro lado, este milagro y el diálogo previo entre Jesús y los Doce reproducen el milagro del profeta Eliseo y el diálogo con su criado : - ¿Cómo voy a dar de comer con esto [le habían traído veinte panes] a cien personas?. Replicó Eliseo: - Dáselo, porque el Señor dice 'Comerán y sobrará´ (2 Reyes 4, 43). Así Jesús es visto como un nuevo Eliseo; justo lo que dicen de él la gente, que es un profeta (9, 8.19)
Pero aquí se muestra Jesús como más que Eliseo en dos detalles: Uno, en que no se refiere a la palabra del Señor como hace el profeta, sino a su misma autoridad, con lo que ocupa el puesto de Dios; y dos, si el gesto de Eliseo en aquellos tiempos de hambre muestra la abundancia de Dios; con Jesús, el gesto es de sobreabundancia (se saciaron y cogieron las sobras), realizando así una de las bienaventuranzas que había proclamado (bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados 6,21), lo cual es propio del Mesías o Cristo, como reconocerá Pedro (9,20).
La llegad del tiempo mesiánico podría advertirse en otro detalle. En tiempos de Eliseo, los profetas vivían en comunidades de 50 (2 Reyes 2, 7), como Jesús manda que sea organizada la gente. Para ser profeta era necesario recibir el Espíritu; en el segundo libro de Lucas, la efusión ocurre el día de Pentecostés -el dia 50º- (Hechos 2,1ss)


Por su parte, los discípulos asumen la actitud de servicio a la gente, como enviados de Jesús (se los dio a los discípulos para que lo sirvieran a la gente). "Servir las mesas", como aquí servir los grupos, es una de las misiones en la primera comunidad cristiana (cf. Hechos 6, 2 ss). Es posible que a esa misión que continuará el nuevo pueblo de Dios haga referencia el hecho que sobren tantas canastos como apóstoles.

miércoles, 26 de mayo de 2010

C Domingo de la Santísima Trinidad Juan 16, 12-15

Este trozo del discurso de Jesús durante su última cena ha sido escogido para la fiesta de la Santísima Trinidad.
En él se muestra la unidad del Padre, del Espíritu de la verdad y de Jesús: "Todo lo que tiene el Padre es mío" -afirma Jesús-, y el Espíritu "tomará de lo mío".
Ya Jesús ha afirmado antes su identificación con el Padre: "os he dado a conocer todo lo que oído a mi Padre" (15, 15), y lo repetirá después: "Les he comunicado las palabras que tú me diste... todo lo mío es tuyo y lo tuyo, mío" (17, 8 ss)

La misión del Espíritu es guiar a los discípulos hasta la verdad plena, con la que no pueden cargar por ahora ("Ya está aquí la hora de que os disperséis cada uno por vuestro lado" 16,32 cf 13,33). Esa verdad plena aclarará "lo que está por venir", que en el marco de este evangelio parece referirse a los frutos de su muerte -recordemos que éste es su discurso de despedida-, muerte cuyo sentido a los discípulos "por ahora" les resulta incomprensible ("no pueden cargar" con él) , pero les será explicado por el Espíritu.
De esta forma el Espíritu manifestará la gloria de Jesús, pues su exaltación consiste en dar su vida por sus amigos (cf 15,13)

miércoles, 17 de febrero de 2010

C Domingo Cuaresma 1º - Lc 4,1-13

Lucas nos ofrece una rica catequesis sobre la persona y la misión de Jesús, llena de evocaciones del Antiguo Testamento: el desierto, el número cuarenta, el ayuno... sobre todo nos remite a los 40 años de Israel caminando por el desierto, donde también tuvo tentaciones.
Jesús es guiado en el desierto por el Espíritu que acaba de recibir en su bautismo (como Israel era conducido por Dios en el desierto), y ahí tiene un encuentro con el Acusador, significado del griego Diablo, que se autopresenta como dueño de todos los reinos del mundo.
Éste pide a Jesús que le demuestre su filiación divina ("si eres Hijo de Dios...") en la manera que él le indica: a través de acciones prodigiosas (piedras en pan, sostenido por los ángeles) y arrodillándose ante él. Jesús decide hacer las cosas como le indique Dios, refutando cada tentación con la Palabra de Dios (usa textos del Deuteronomio 6 y 8). El mismo diablo usará la Biblia (dos citas del salmo 91) para confundir a Jesús.
Lucas termina advirtiendo que las tentaciones continuarán a lo largo de la vida de Jesús ("el demonio se marchó hasta otra ocasión")

miércoles, 20 de enero de 2010

C Domingo ordinario 3º - Lc 1, 1-4; 4, 14-21

La lectura une dos pasajes de Lucas:
1, 1-4 es el comienzo del evangelio y declara su propósito: fortalecer la fe de quien ya cree en Jesucristo, presentando una narración de su vida tras consultar a testigos y contrastar las fuentes. Nos hace saber que ya circulan otros "evangelios" en esa época.
4, 14-21 es el principio de la actividad pública de Jesús, tras su bautismo.
Una primera parte es un sumario. Dice que Jesús tenía fama, cualidad que era importante entonces para considerar a alguien. A nosotros nos interesa que Jesús se movía a impulsos del Espíritu, que descendió sobre él en su bautismo.
La segunda parte muestra a Jesús en la sinagoga de su pueblo donde proclama un texto de Isaías 61, 1-2 con un añadido de 58,6. El evangelista presenta a Jesús como un judío piadoso (era "su costumbre" "los sábados" participar en esta oración). Por su parte, Jesús dice que la profecía se cumple en él, pues "el Espíritu del Señor está sobre" él. Él da comienzo a un "año jubilar" decretado en el Deuteronomio, a celebrar cada 49 años, donde todas las deudas eran perdonadas.
La lectura dominical se interrumpe antes de darnos a conocer las reacciones de sus paisanos.