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jueves, 13 de octubre de 2011

¿Por qué me tentais?: Mateo 22,15-21 Domingo XXXIX A

La cuestión de los impuestos cobrados por los ocupantes ya la abordó Mateo en  17,24. Allí Jesús se mostró contrario a ellos ("Los hijos están exentos" v. 26) pero opta por un comportamiento no beligerante ("Para que no ofendamos... toma la moneda y dásela por ti y por mi" v.27).
A la cuestión planteada ahora ("¿Es lícito pagar impuesto al César?"), Jesús responde con una conocida frase que cada uno la usa dándole distintas interpretaciones: "Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". (Ver interpretación en "Al César lo del César a Dios lo de Dios", desde los textos de Mateo y Lucas)
Para comprender mejor lo que Jesús dice hay que ajustarse a la pregunta: "¿Es lícito?" cuestiona si está de acuerdo con la Palabra de Dios o no. Es algo que la comunidad cristiana a la que escribe Mateo tiene que resolver: si está de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo el honrar  con el pago de impuestos a un emperador, en este caso Tiberio. que se fue proclamado "César".
Además, el evangelista presenta la pregunta como una trampa urdida por los fariseos contra Jesús y puesta no directamente por ellos sino por sus discípulos aliados con los partidarios de Herodes. Por tanto, en su respuesta Jesús no se puede limitar a enseñar, sino tiene que evitar ser atrapado, objetivo que logra ("Al oír esto se maravillaron y, dejándolo, se fueron" v. 22 que la liturgia no incluye en la lectura).
Con esta perícopa, los lectores originales de Mateo comprendieron que podían pagar los impuestos del imperio sin que eso significasen que estuvieran dando al emperador una honra que sólo corresponde al Señor Jesús y a su Padre.

domingo, 19 de octubre de 2008

AL CÉSAR LO DEL CÉSAR, A DIOS LO DE DIOS

Éste dicho de Jesús ha dado lugar a toda clase de interpretación:
- Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios

Mateo 22, 21 b y Lucas 20, 25 b
¿Qué quiere decir Jesús?
No es fácil precisarlo y en la historia se ha aplicado hasta en modo contradictorio.

El contexto sólo se refiere al pago de impuestos al emperador romano.
Éste había invadido Palestina y les cobraba unos impuestos
Sus conciudadanos preguntan a Jesús si están "obligados" a pagar el tributo.

Los presentes tienen diversas opiniones al respecto, según sus intereses.
Los que luchan por expulsar a los romanos están en contra del pago, también lo están lo más ortodoxos judíos que creen que el pueblo elegido por Dios no ha de mezclarse en modo alguno con los paganos; en cambio están a favor los que colaboran con los dominadores y sacan provecho de ello.
Un sí o un no tajante provocaría fuertes reacciones en su auditorio.

Jesús pide que le muestren la moneda con la que hay que pagar el tributo.
Le enseñan un denario, moneda común en el imperio. No es moneda judía.
En dicha moneda, como es habitual, se representa al césar y la leyenda hace referencia a él.

Si la imagen y la inscripción es del césar, dice Jesús que se le de a él lo que es suyo. Por lo tanto, con esa moneda hay que pagar el impuesto. Eso es conforme a la doctrina paulina que invita a vivir como buenos ciudadanos en el imperio.

A continuación añade "y a Dios lo que es de Dios" ¿Ésto a qué viene?
Lo anterior hace referencia a lo que se ve en el denario: "al césar lo que es del césar"
Pero ¿y lo de Dios a qué hace referencia? ¿qué es "lo de Dios" en este contexto?

Sea lo que sea, sus oyentes le entendieron y nadie se lo discutió, más aún, quedaron "asombrados".

Si ya tiene su dificultad entender el dicho en su contexto; mucho más complejo resulta cuando se aplica a otras situaciones.
Pues ya no sólo hay que responder a la cuestión de "qué es lo que Dios" (para lo cual antes hay que preguntarse: ¿no es todo de Dios?), sino que además hay que concretar "qué es lo del césar" en ese nuevo contexto.
Y en esto, cada uno ha ido por su lado, frecuentemente ha servido para justificar los propios intereses.