Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dinero. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de noviembre de 2024

B 32º Marcos 12 · 38-44 Devoradores de los bienes de las viudas

En el capítulo anterior, Jesús calificó el Templo como "cueva de bandidos" cuando debiera ser "casa de oración"; ahora acusa a los escribas -entendidos en Biblia- de "devoradores de los bienes de las viudas" mientras aparentan con "largos rezos".

Ahora Jesús observa desde fuera lo que pasa en esa "cueva de bandidos", y no se fija en los "rezos" que sería lo propio de una "casa de oración", sino en los "bienes" que se depositan de acuerdo a lo mandado, y "observa" cómo "los bandidos" "devoran todos los bienes" de una "viuda pobre", que consistía en las dos monedas más insignificantes, equivalente a un cuarto de jornal.

Jesús no dice que se deba dar los "bienes" a esos "devoradores" en esa "cueva de bandidos"; no pone de ejemplo a esta víctima del Templo donde Él acaba de volcar las mesas a los cambistas de "monedas "y donde los "escribas" junto a los sacerdotes del Templo están buscando cómo matarle.

Jesús, como la viuda, será otra víctima, también "echando toda su vida" en su pasión y muerte.

lunes, 28 de octubre de 2013

C Domingo 31º Lucas 19, 1-10 Compartir los bienes

Episodio exclusivo de Lucas. El encuentro con Zaqueo tiene mucha similitud al encuentro con Leví (5, 27 ss).
A pesar del uso que se hace del mismo, no es un relato de conversión.
Nos encontramos con una persona rica, lo cual ya se catalogaba como alguien injusto, y además jefe de publicanos, lo que confirmaba la calificación, como vimos en el texto del domingo pasado. Por ello se le marginaba socialmente, como se observa en el hecho que no se le deja hueco para que vea a Jesús, como sería propio dada la importancia de su condición.
De ahí el malestar con Jesús, que rompe su aislamiento social al hospedarse en su casa y comer con él, acto de integración social. Por tanto, Jesús no siempre rechaza a una persona por su condición de rico.
Ante las críticas, Zaqueo afirma que está dando la mitad de sus bienes a los pobres y devolviendo el cuádruple a los que pueda haber extorsionado. Los verbos en el original están ambos en presente (la liturgia traduce el segundo en futuro: "le restituiré cuatro veces más"); no es algo que vaya a hacer a partir de ahora, sino que se defiende ante Jesús con sus hechos. De ahí que no sea signo de conversión alguna.
Jesús afirma con palabras lo que ha mostrado con sus hechos, reintegrándole en el pueblo: "también éste es hijo de Abrahán". Considera que así la salvación ha llegado en ese día (también en presente) a su casa (puede que el espacio de la casa, como lugar de salvación, se enfrente implícitamente al Templo, lugar que antes acaparaba ese poder salvífico).
Jesús se califica a sí mismo como el Hijo del Hombre.

jueves, 11 de octubre de 2012

Marcos 10·17-30 Peligros de la riqueza Domingo XXVIII B

Jesús contrapone el modo de "los hombres" (para quienes "es imposible" salvarse) al de "Dios" ("para Dios todo es posible").
Jesús repite tres veces (por tanto, algo bien atestiguado) que la dificultad de "los hombres" reside en la riqueza (en "la confianza" en la riqueza, según la traducción litúrgica).
El texto parece relacionar riqueza y la estafa (obtenida de manera injusta), pues Jesús, añade al rico un mandamiento que no viene en el Decálogo: "no cometerás fraude"
La alternativa es amontonar "un tesoro en el cielo". Como los Doce, que sí han "dejado todo" y han "seguido a Jesús", como le había pedido al rico (Marcos no dice que sea joven).
Tal petición ("vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y luego sígueme") es paralela con la que había proclamado a sus discípulos anteriormente ("que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga"), también en un contexto donde se enfrentan las dos mentalidades.

Al que hace así las cosas, Jesús le asegura ya desde ahora una nueva familia ("casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras"), pero sin la figura de dominación -el padre- (como enseñó el domingo pasado), y después -en el futuro- la vida eterna, por la que había preguntado el rico.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hacer fructificar los talentos :Mateo 25 ·14-30 Domingo XXXIII A

Los capítulos 24 y 25 de Mateo nos hablan del final de nuestro tiempo. En esa línea se sitúa esta parábola, así como la del domingo pasado, de las diez doncellas.
El "talento" del que habla la parábola era una moneda mediterránea de plata de muchísimo valor. La romana en tiempos de Jesús pesaba más de 32 kilos. Equivalía a unos seis mil "denarios", seis mil jornales según este evangelista. (El significado que le damos a la palabra "talento" como aptitud o inteligencia deriva de la interpretación de esta parábola).
La parábola nos remite a lo que ocurre cuando el propietario de esa riqueza vuelve "después de mucho tiempo" y "llamó a cuentas a sus servidores"; es decir, la parábola nos habla de cuando vuelva el Señor y realice el juicio final.
El dueño felicita a los servidores que han negociado con la riqueza que se les confió y que han ganado una cantidad similar. Es lo que se espera de nosotros: que seamos "buenos y fieles". La fidelidad y la bondad está en haber realizado la tarea encomendada. Frente a este comportamiento, condena al "malo y perezoso". La maldad está en no haber cumplido la voluntad del dueño y la pereza en la negligencia en el uso de la riqueza confiada.
Lógicamente, el propietario confiará más monedas al que es productivo y se la quitará al improductivo, como sentencia el final de la parábola.

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Por qué me tentais?: Mateo 22,15-21 Domingo XXXIX A

La cuestión de los impuestos cobrados por los ocupantes ya la abordó Mateo en  17,24. Allí Jesús se mostró contrario a ellos ("Los hijos están exentos" v. 26) pero opta por un comportamiento no beligerante ("Para que no ofendamos... toma la moneda y dásela por ti y por mi" v.27).
A la cuestión planteada ahora ("¿Es lícito pagar impuesto al César?"), Jesús responde con una conocida frase que cada uno la usa dándole distintas interpretaciones: "Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". (Ver interpretación en "Al César lo del César a Dios lo de Dios", desde los textos de Mateo y Lucas)
Para comprender mejor lo que Jesús dice hay que ajustarse a la pregunta: "¿Es lícito?" cuestiona si está de acuerdo con la Palabra de Dios o no. Es algo que la comunidad cristiana a la que escribe Mateo tiene que resolver: si está de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo el honrar  con el pago de impuestos a un emperador, en este caso Tiberio. que se fue proclamado "César".
Además, el evangelista presenta la pregunta como una trampa urdida por los fariseos contra Jesús y puesta no directamente por ellos sino por sus discípulos aliados con los partidarios de Herodes. Por tanto, en su respuesta Jesús no se puede limitar a enseñar, sino tiene que evitar ser atrapado, objetivo que logra ("Al oír esto se maravillaron y, dejándolo, se fueron" v. 22 que la liturgia no incluye en la lectura).
Con esta perícopa, los lectores originales de Mateo comprendieron que podían pagar los impuestos del imperio sin que eso significasen que estuvieran dando al emperador una honra que sólo corresponde al Señor Jesús y a su Padre.

jueves, 24 de febrero de 2011

Ante todo, la justicia del Reino: Mateo 6, 24-34. Domingo 8º del ciclo A

Damos un salto respecto al domingo pasado, dejando 6, 1-23 para Cuaresma.
El texto de hoy desarrolla el principio declarado al comienzo: No podéis servir a Dios y al dinero. "Dinero" traduce el término arameo "Mammón", que encarnaría un dios-riqueza: no se puede estar al servicio de dos dioses.
El servicio a Mammón implica vivir "agobiado" por obtener riquezas en "lucha" (el texto litúrgico traduce "busca") por conseguir cosas; en cambio el servicio a Dios da más importancia al vivir, en "lucha" por conseguir la "justicia" de su Reino, y Dios sabe qué cosas nos son imprescindibles que en su Reino quedarán garantizadas.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

C Domingo 26º Lucas 16, 19-31 La riqueza y la vida eterna

Mismo capítulo y mismo tema que el domingo anterior: la gestión de la riqueza.
La historia del pobre Lázaro y del anónimo rico (que no dice que se llame Epulón) es más compleja de lo que aparenta. Trata diversos asuntos:
1. Las consecuencias eternas que tiene la relación con la riqueza. La historia da una justificación compensatoria: "recuerda que recibiste tus bienes en vida".
2. Lo decisivo que resulta escuchar la Palabra de Dios (la ley y los profetas) para la salvación. Ninguna señal cambiará el corazón de la persona que no quiere escuchar.
3. Al final se alude a la resurrección de los muertos, una cuestión controvertida en aquellos tiempos. Seguramente se refiera a la de Jesucristo y cómo ésta no va a provocar la fe en quien no quiere aceptar la revelación de Dios.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

C Domingo 25º Lucas 16, 1-13 El ídolo de las riquezas

Nos encontramos con una parábola de Jesús (de lectura opcional en la liturgia) y unas cuantas afirmaciones de Jesús sobre la riqueza.
Sólo en este trozo del evangelio, y también en una frase de Mateo, sale la palabra mammona para referirse a la riqueza, al dinero. Mammon era considerado un dios (un ídolo). De ahí que Jesús presente la alternativa de servir al Dios verdadero o a ese dios falso.
Y además, por dos veces adjetiva a mammona con una palabra que habla de su maldad, que la liturgia traduce de distintas formas: "el dinero injusto", "el vil dinero".
La parábola de Jesús da frecuentemente a interpretaciones erradas, pues su lectura no es sencilla. En definitiva, Jesús anima a sus seguidores a ser sagaces, como se recomienda en otras partes del Nuevo Testamento y que puede ver aquí.

viernes, 9 de octubre de 2009

28º domingo de tiempo ordinario Marcos 10, 17 - 30

Jesús contrapone el modo de "los hombres" (para quienes "es imposible" salvarse) al de "Dios" ("para Dios todo es posible").
Jesús repite tres veces (por tanto, algo bien atestiguado) que la dificultad de "los hombres" reside en la riqueza (en "la confianza" en la riqueza, según la traducción litúrgica).
El texto parece relacionar riqueza y la estafa (obtenida de manera injusta), pues Jesús, añade al rico un madamiento que no viene en los diez: "no cometerás fraude"

La alternativa es amontonar "un tesoro en el cielo". Como los Doce, que sí han "dejado todo" y han "seguido a Jesús", como le había pedido al rico (Marcos no dice que sea joven).
Tal petición ("vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y luego sígueme") es paralela con la que había proclamado a sus discípulos anteriormente ("que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga"), también en un contexto donde se enfrentan las dos mentalidades.

Al que hace así las cosas, Jesús le asegura ya desde ahora una nueva familia ("casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras", pero sin la figura de dominación -el padre-,como enseñó el domingo pasado), y después -en el futuro- la vida eterna, por la que había preguntado el rico.

domingo, 19 de octubre de 2008

AL CÉSAR LO DEL CÉSAR, A DIOS LO DE DIOS

Éste dicho de Jesús ha dado lugar a toda clase de interpretación:
- Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios

Mateo 22, 21 b y Lucas 20, 25 b
¿Qué quiere decir Jesús?
No es fácil precisarlo y en la historia se ha aplicado hasta en modo contradictorio.

El contexto sólo se refiere al pago de impuestos al emperador romano.
Éste había invadido Palestina y les cobraba unos impuestos
Sus conciudadanos preguntan a Jesús si están "obligados" a pagar el tributo.

Los presentes tienen diversas opiniones al respecto, según sus intereses.
Los que luchan por expulsar a los romanos están en contra del pago, también lo están lo más ortodoxos judíos que creen que el pueblo elegido por Dios no ha de mezclarse en modo alguno con los paganos; en cambio están a favor los que colaboran con los dominadores y sacan provecho de ello.
Un sí o un no tajante provocaría fuertes reacciones en su auditorio.

Jesús pide que le muestren la moneda con la que hay que pagar el tributo.
Le enseñan un denario, moneda común en el imperio. No es moneda judía.
En dicha moneda, como es habitual, se representa al césar y la leyenda hace referencia a él.

Si la imagen y la inscripción es del césar, dice Jesús que se le de a él lo que es suyo. Por lo tanto, con esa moneda hay que pagar el impuesto. Eso es conforme a la doctrina paulina que invita a vivir como buenos ciudadanos en el imperio.

A continuación añade "y a Dios lo que es de Dios" ¿Ésto a qué viene?
Lo anterior hace referencia a lo que se ve en el denario: "al césar lo que es del césar"
Pero ¿y lo de Dios a qué hace referencia? ¿qué es "lo de Dios" en este contexto?

Sea lo que sea, sus oyentes le entendieron y nadie se lo discutió, más aún, quedaron "asombrados".

Si ya tiene su dificultad entender el dicho en su contexto; mucho más complejo resulta cuando se aplica a otras situaciones.
Pues ya no sólo hay que responder a la cuestión de "qué es lo que Dios" (para lo cual antes hay que preguntarse: ¿no es todo de Dios?), sino que además hay que concretar "qué es lo del césar" en ese nuevo contexto.
Y en esto, cada uno ha ido por su lado, frecuentemente ha servido para justificar los propios intereses.