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lunes, 15 de julio de 2024

B 16º Marcos 6 · 30-34 Los Doce vuelven de la misión

 El domingo anterior vimos a Jesús enviar a los 12 a predicar la conversión. Hoy domingo, vemos lo que ocurre a la vuelta de esa misión. Sin embargo, no son dos escenas seguidas, sino que nos hemos saltado los versículos 14 al 29, donde se narra el martirio de san Juan Bautista, que se celebra el 29 de agosto

A la vuelta los "apóstoles" (es la primera vez, quizá la única, en que san Marcos los llama así, justo despés de ser enviados, pues el griego "apostolos" significa"enviado"), pasan muchas cosas:

- los apóstoles "contaron -a Jesús- todo lo que habían hecho y enseñado"

- Jesús se los lleva "a un lugar desierto a descansar un poco" (como se reza en el salmo responsorial -"El Señor es mi pastor ... en verdes praderas me hace recostar... y repara mis fuerzas"-, Jesús hace de pastor con los Doce)

- "Muchos los reconocieron" y " se les adelantaron"

- Cuando Jesús ve la multitud que le está esperando, "se compadeció de ella" y "se puso a enseñarle". Ese verbo que se traduce por "sentir compasión" solo aparece doce veces en los evangelios sinópticos, 4 de ellas en san Marcos: "splagjnízomai" en griego, que se refiere a una conmoción en las entrañas.

Hay una crítica a los dirigentes del pueblo judío, que eran los pastores puestos por Dios al frente del pueblo, pues Jesús los encuentra que "andaban como ovejas que no tienen pastor", es decir, perdidos, pues las ovejas que no son guiadas por sus pastores, se pierden.

"Se puso a enseñarles" -a guiarles- como suele hacer Jesús en este evangelio, asumiendo el papel de pastor.

 

lunes, 8 de julio de 2024

B 15º Marcos 6 · 7-13 Jesús envía a los Doce

 Este domingo continúa la lectura del capítulo 6º de san Marcos, donde se dejó el domingo pasado.

La perícopa anterior terminaba anotando en v. 6: Jesús "recorría los pueblos de alrededor enseñando".

Ahora manda a sus discípulos a hacer lo mismo que Él.

En primer lugar les da su "autoridad" para poder ejercer. En concreto, les da poder sobre los "espíritus inmundos". que es una forma de designar a los demonios, espíritus que se oponen a Jesucristo.

En segundo lugar, les dice lo que pueden y no pueden llevar durante el camino. Llama la atención que les permite llevar un bastón y sandalias, pues en la versión de san Mateo 10, dice que no lleven "ni sandalias, ni bastón". Dado que no les permite llevar "ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja,,, no una túnica de repuesto", parece que Jesús se preocupa de que expresen su no interés por enriquecerse.

También les prohíbe cambiar de casa en el lugar donde lleguen, quizá con la misma intención de no estar buscando el mejor alojamiento.

En tercer lugar, les enseña a asumir el rechazo, si se produce, dejando un signo profético que se ha hecho muy conocido: "sacudíos el polvo de los pies".

Por último, Marcos nos narra en qué consiste la actividad de los enviados, desplegada en tres acciones: invitar a la conversión, expulsar demonios de las personas y curar los enfermos. En esta última, se indica un modo de hacerlo que no usaba Jesús, pero que sí usa desde sus orígenes la Iglesia que él fundó: "ungían con aceite", acción que se mantiene hoy día en el sacramento de la unción de los enfermos.


lunes, 1 de julio de 2024

B 14º Marcos 6 ·1-6a Jesús no es aceptado en su pueblo

 Jesús visita su pueblo: Nazaret. El Sábado acude a la sinagoga, donde se pone a enseñar.

Sus vecinos se "maravillan" de su enseñanza, pero a la vez están desconcertados: se preguntan dónde ha aprendido Jesús toda esa sabiduría que muestra, pues hasta hace poco convivía con ella y no la mostró.

Sus paisanos también han oído hablar de los milagros que ha hecho en otras ciudades, y, asimismo, se preguntan de dónde le viene ese poder, que antes no manifestó entre ellos. En sus preguntas, no le nombran, sino le llama "éste", que da las frases cierto tono despectivo.

Corroboran que es el carpintero, el hijo de María (no mencionan a su padre, lo cual puede ser también un modo de insultarlo), y listan los nombres de sus hermanos, afirmando que también tiene hermanas. Como la Iglesia católico-romana afirma que Jesús fue el único hijo que tuvo María, que siempre permaneció virgen, la referencia aquí a unos hermanos y hermanas de Jesús resulta problemática (ver el Catecismo de la Iglesia Católica nº 499-500. A dicha cuestión se le ha dado diferentes soluciones, siendo la más extendida la que explica que en el idioma hebreo se describe un parentesco no específico, y que el término griego que figura en el evangelio (adelfos) se refiere a una relación más amplia (pueden ser primos) que la que supone el término español "hermano-a".

A los de su pueblo, ver a una persona que se ha criado con ellos con esa sabiduría y con ese poder para hacer milagros, que desconocían que tuviera, les escandaliza.

Jesús, por su parte, se extraña de la falta de fe en Él de sus vecinos (es la única vez en este evangelio que Jesús se asombre de la incredulidad de la gente). Y el evangelista parece suponer que por eso no podía hacer en Nazaret ningún milagro.

Es entonces cuando Jesús pronuncia la frase que luego se ha hecho famosa: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

Se muestra así lo difícil que resulta creer que alguien, que se ha conocido desde pequeño, sea el Mesías esperado, el Hijo de Dios. Es el escándalo de la encarnación, de que el Hijo de Dios se haya encarnado en un hombre llamado Jesús.

Jesús decide marcharse y seguir su anuncio del Reino por otros pueblos de la zona.