Jesús redefine las relaciones familiares. En las nuevas relaciones desaparece el papel dominante del hombre de la casa.
En primer lugar restaura la relación conyugal al plan original de Dios, citando el libro del Génesis, combinando los versículos 1,27 con 2, 24. Deroga así una ley del Deuteronomio (24,1) que Jesús interpreta que procede de los hombres (de Moisés) y no de Dios; esa norma permitía -según la interpretación del texto evangélico- despedir a la esposa con tal que se le diera un acta (en realidad, el texto del Deuteronomio no dice eso, aunque reconoce que existe esa práctica). Quien haga eso, es un/a adúltero/a (El texto evangélico considera tanto que lo haga el hombre como la mujer, pero esto último debe haberse escrito teniendo en cuenta su lectores de origen griego, pues entre los judíos sólo cabía que lo hiciese el hombre).
Posteriormente incluye a los niños en la casa donde él instaura una nueva red de relaciones centradas en Él. No sólo regaña a a quienes tratan de excluirlos, sino que los pone como referencia de la vida en esta nueva casa (en esta parte, él se encuentra en la casa con sus discípulos), en lugar de ser el padre de familia como antes Probablemente Marcos se refiera a las relaciones que ha de haber en la comunidad a la que escribe.
Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
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miércoles, 3 de octubre de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Marcos 1 ·29-39 Jornada intensa - Domingo V B
El pasado domingo, Marcos empezó a narrar una jornada de Jesús -un Sábado en Cafarnaúm-. En este domingo la concluye con tres actividades.
En la primera Jesús se traslada desde la sinagoga del domingo anterior a la casa de los hermanos Simón y Andrés, junto al otro par de hermanos que había llamado. En esa casa vivía la suegra de Simón, seguramente porque había enviudado y no tenía hijos varones. Al ser curada de su fiebre, se pone a "servirles", a ejercer la diaconía, término técnico que volverá a aparecer al final del evangelio, en la crucifixión: "Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos... que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea" (15, 41), designado así un grupo específico de discípulas.
La segunda actividad es doble: por un lado cura y por otro exorcisa, en la puerta de la casa. Los enfermos y poseídos han acudido a al ocultarse el sol, cuando ya no había que guardar el descansdo del Sábado. Jesús sigue mandando a los demonios que no revelen su identidad, que el evangelista quiere revelar justamente en su crucifixión.
Por último, Jesús se levanta en el alba a orar en un apartado, tras lo cual inicia su predicación por el resto de Galiea.
Los tiempos del día que se precisan en este pasaje ( ) coinciden con los de su sepultura y resurreción según este evangelio: "Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea... " (15, 42) y "A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro." (16, 2).
Por tanto, este texto se pone en conexión con el final del Evangelio, donde adquiere su pleno sentido.
En la primera Jesús se traslada desde la sinagoga del domingo anterior a la casa de los hermanos Simón y Andrés, junto al otro par de hermanos que había llamado. En esa casa vivía la suegra de Simón, seguramente porque había enviudado y no tenía hijos varones. Al ser curada de su fiebre, se pone a "servirles", a ejercer la diaconía, término técnico que volverá a aparecer al final del evangelio, en la crucifixión: "Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos... que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea" (15, 41), designado así un grupo específico de discípulas.
La segunda actividad es doble: por un lado cura y por otro exorcisa, en la puerta de la casa. Los enfermos y poseídos han acudido a al ocultarse el sol, cuando ya no había que guardar el descansdo del Sábado. Jesús sigue mandando a los demonios que no revelen su identidad, que el evangelista quiere revelar justamente en su crucifixión.
Por último, Jesús se levanta en el alba a orar en un apartado, tras lo cual inicia su predicación por el resto de Galiea.
Los tiempos del día que se precisan en este pasaje ( ) coinciden con los de su sepultura y resurreción según este evangelio: "Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea... " (15, 42) y "A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro." (16, 2).
Por tanto, este texto se pone en conexión con el final del Evangelio, donde adquiere su pleno sentido.
miércoles, 9 de febrero de 2011
El plus de la justicia cristiana Mateo 5, 17-37. Domingo 6º del ciclo A
Existe en la liturgia una versión abreviada de este largo texto, que seguimos en este breve comentario.
La perícopa se compone de una introducción que da el criterio a seguir, seguida de cuatros ejemplos (aunque en Mateo el evangelio sigue con más ejemplos que veremos el domingo que viene, seis en total, todos referidos a las relaciones con los demás).
El criterio dice así en la versión litúrgica: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos". ¿"Mejores" en qué? El texto original griego sí lo dice, y las traducciones habituales de los biblias también: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos...". Ciertamente, lo que nosotros entendemos por "justicia" no es lo que quiere decir el texto original. Esa término lo dijo Jesús cuando quería ser bautizado y Juan se resistía a hacerlo: "es necesario que cumplamos toda justicia" y posteriormente en las bienaventuranzas, la de "tener hambre y sed de justicia" y "ser perseguido a causa de la justicia". La idea de fondo es que el proceder de uno debe corresponder con el de Dios.
Pone como baremo a los escribas y fariseos, que eran considerados los más cumplidores, luego es un nivel alto el que pide. En caso de no alcanzarse, no sen entra en el Reino, lo contrario a los que, según dijo Jesús hace un par de domingos, responden al perfil de las bienaventuranzas, de los cuales es el reino de los cielos.
A continuación pone ejemplos, que sigue siempre el mismo esquema: "Habéis oído" (donde cita algún madamiento) - "Pero yo os digo" (el baremos de la "mayor justicia") - a veces seguido de concreciones posibles.
Los cuatro de este domingo se refieren a la ira, a la sinceridad, y dos al respeto a la mujer casada.
La perícopa se compone de una introducción que da el criterio a seguir, seguida de cuatros ejemplos (aunque en Mateo el evangelio sigue con más ejemplos que veremos el domingo que viene, seis en total, todos referidos a las relaciones con los demás).
El criterio dice así en la versión litúrgica: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos". ¿"Mejores" en qué? El texto original griego sí lo dice, y las traducciones habituales de los biblias también: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos...". Ciertamente, lo que nosotros entendemos por "justicia" no es lo que quiere decir el texto original. Esa término lo dijo Jesús cuando quería ser bautizado y Juan se resistía a hacerlo: "es necesario que cumplamos toda justicia" y posteriormente en las bienaventuranzas, la de "tener hambre y sed de justicia" y "ser perseguido a causa de la justicia". La idea de fondo es que el proceder de uno debe corresponder con el de Dios.
Pone como baremo a los escribas y fariseos, que eran considerados los más cumplidores, luego es un nivel alto el que pide. En caso de no alcanzarse, no sen entra en el Reino, lo contrario a los que, según dijo Jesús hace un par de domingos, responden al perfil de las bienaventuranzas, de los cuales es el reino de los cielos.
A continuación pone ejemplos, que sigue siempre el mismo esquema: "Habéis oído" (donde cita algún madamiento) - "Pero yo os digo" (el baremos de la "mayor justicia") - a veces seguido de concreciones posibles.
Los cuatro de este domingo se refieren a la ira, a la sinceridad, y dos al respeto a la mujer casada.
miércoles, 14 de julio de 2010
C Domingo 16º Lucas 10, 38-42 La única cosa necesaria
La escena se sitúa en el camino de Jesús hacia Jerusalén, iniciado en 9,51. El texto litúrgico ha suprimido tal significativa indicación del primer versículo, el 38: "mientras iba de camino". Es una perícopa exclusiva de Lucas.
No menciona el nombre de la aldea, sí reseñada por Juan, seguramente porque Betania está ya cerca de Jerusalén (a unos tres kilómentros, Juan 11,18), cuando en Lucas el camino de Jesús se va a prolongar aún durante nueve capítulos. Al final del camino, en 19,29, "cuando se acercaban a Betfagé y Betania", prepara su entrada en Jerusalén. Por allí también acaecerá la ascención.
El evangelista Juan también conoce a las hermanas Marta y María, como a su hermano Lázaro (11,1; 12,1), del que Lucas no hace referencia ninguna.
Marta acoge a Jesús, haciendo el papel de anfitriona, propio del varón (como lo hace Abraham en la primera lectura de hoy). Después asume el rol previsto de encargarse de las provisiones.
También sorprende que María asuma el papel de discípula (al ponerse a escuchar a Jesús a sus pies), lo que era habitual entre los hombres. Ella no realiza las funciones que se esperan de una mujer en la casa, como está haciendo su hermana, sino que se ha quedado hablando con el huésped, algo que se espera de un varón, como en la comida que tuvo Jesús con el fariseo Simón, que fue interrumpida por la abrupta entrada de una mujer.
Este texto continúa el capítulo por donde se dejó el domingo anterior, donde Jesús invitó a practicar la misericordia para heredar la vida eterna, poniendo de ejemplo las acciones con la que un samaritano atendió a un asaltado. Por tanto, las palabras de Jesús a Marta no pueden interpretarse como una minusvaloración del hacer cosas (y menos de la hospitalidad, central en la espiritualidad bíblica), que justamente acaba de ser exaltado.
Por otro lado, ya Lucas ha aclarado que la escucha implica obendiencia -es decir, su puesta por obra-, como lo explica con la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos (8, 5ss).
Tampoco puede verse en María la vida activa y en Marta la vida contemplativa. En los tiempos de Lucas aún no se había iniciado la clausura contemplativa en la Iglesia.
Lo que sí había sucedido es el enfrentamiento de la parte helena de la comunidad de Jersualén con la parte judía, sobre la inadecuada atención a sus viudas, actividad llamada "servir a las mesas" (Act 6, 1ss). Ese servicio o diaconía es el mismo del que habla Marta: me haya dejado sola con el servicio. En la narración de los Hechos de los Apóstoles, escrita también por Lucas, los Once contestan a los griegos en la misma línea de Jesús, resaltando la centralidad de la Palabra: No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa (Act 6, 2.4)
Ya Lucas había calificado de tentación del demonio querer vivir sólo de pan. (4,4)
El próximo domingo, esta actitud de escucha es desarrollada con una enseñanza sobre la oración.
No menciona el nombre de la aldea, sí reseñada por Juan, seguramente porque Betania está ya cerca de Jerusalén (a unos tres kilómentros, Juan 11,18), cuando en Lucas el camino de Jesús se va a prolongar aún durante nueve capítulos. Al final del camino, en 19,29, "cuando se acercaban a Betfagé y Betania", prepara su entrada en Jerusalén. Por allí también acaecerá la ascención.
El evangelista Juan también conoce a las hermanas Marta y María, como a su hermano Lázaro (11,1; 12,1), del que Lucas no hace referencia ninguna.
Marta acoge a Jesús, haciendo el papel de anfitriona, propio del varón (como lo hace Abraham en la primera lectura de hoy). Después asume el rol previsto de encargarse de las provisiones.
También sorprende que María asuma el papel de discípula (al ponerse a escuchar a Jesús a sus pies), lo que era habitual entre los hombres. Ella no realiza las funciones que se esperan de una mujer en la casa, como está haciendo su hermana, sino que se ha quedado hablando con el huésped, algo que se espera de un varón, como en la comida que tuvo Jesús con el fariseo Simón, que fue interrumpida por la abrupta entrada de una mujer.
Este texto continúa el capítulo por donde se dejó el domingo anterior, donde Jesús invitó a practicar la misericordia para heredar la vida eterna, poniendo de ejemplo las acciones con la que un samaritano atendió a un asaltado. Por tanto, las palabras de Jesús a Marta no pueden interpretarse como una minusvaloración del hacer cosas (y menos de la hospitalidad, central en la espiritualidad bíblica), que justamente acaba de ser exaltado.
Por otro lado, ya Lucas ha aclarado que la escucha implica obendiencia -es decir, su puesta por obra-, como lo explica con la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos (8, 5ss).
Tampoco puede verse en María la vida activa y en Marta la vida contemplativa. En los tiempos de Lucas aún no se había iniciado la clausura contemplativa en la Iglesia.
Lo que sí había sucedido es el enfrentamiento de la parte helena de la comunidad de Jersualén con la parte judía, sobre la inadecuada atención a sus viudas, actividad llamada "servir a las mesas" (Act 6, 1ss). Ese servicio o diaconía es el mismo del que habla Marta: me haya dejado sola con el servicio. En la narración de los Hechos de los Apóstoles, escrita también por Lucas, los Once contestan a los griegos en la misma línea de Jesús, resaltando la centralidad de la Palabra: No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa (Act 6, 2.4)
Ya Lucas había calificado de tentación del demonio querer vivir sólo de pan. (4,4)
El próximo domingo, esta actitud de escucha es desarrollada con una enseñanza sobre la oración.
miércoles, 9 de junio de 2010
C Domingo 11º Lucas 7,36 - 8,3 La pecadora perdonada
Nos encontramos con un relato y un sumario (éste no es de lectura obligada en la misa). Ambos protagonizados por mujeres, lo que resulta llamativo en aquella sociedad.
No sabemos quién es la anónima mujer "pecadora" del relato (no hay dato alguno para suponer que sea María Magdalena, la cual sí es nombrada en el sumario). También desconocemos su pecado (no necesariamente ha de ser prostituta, como se suele dar por sentado).
Las acciones que la mujer realiza con Jesús (soltarse el pelo, ungir y besar sus pies) sí pueden dar lugar a equívocas interpretaciones por parte de los comensales.
El relato presenta dos modos de ver un mismo hecho y de considerar a una persona: el del fariseo y el de Jesús. Simón ve a una pecadora y Jesús a una mujer agradecida a Dios. Se lo explica con una parábola de la que el mismo fariseo saca la conclusión: ama más a quien más se le perdona.
Resultan difíciles de leer los versículos posteriores, sobre todo el 47 que la liturgia traduce así: "Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor". Si se entiende que se perdona a la mujer a causa del amor que ha mostrado antes, entonces se contradice con la parábola. Pero se puede entender: Porque está mostrando mucho amor podemos decir que ha sido perdonada en mucho.
En este caso, persiste la dificultad a continuación, pues Jesús le dice que sus pecados están perdonados. ¿Es una constatación de que ha sido perdonada por Dios? Los convidados interpretarn que Jesús la está perdonando, y lo hace después de mostrar su amor.
Lo importante es que ven que Jesús se arroga la capacidad de perdonar, algo que sólo puede hacer Dios -mostrándose así como Dios-, y por ello se preguntan: ¿Quién es éste?
No sabemos quién es la anónima mujer "pecadora" del relato (no hay dato alguno para suponer que sea María Magdalena, la cual sí es nombrada en el sumario). También desconocemos su pecado (no necesariamente ha de ser prostituta, como se suele dar por sentado).
Las acciones que la mujer realiza con Jesús (soltarse el pelo, ungir y besar sus pies) sí pueden dar lugar a equívocas interpretaciones por parte de los comensales.
El relato presenta dos modos de ver un mismo hecho y de considerar a una persona: el del fariseo y el de Jesús. Simón ve a una pecadora y Jesús a una mujer agradecida a Dios. Se lo explica con una parábola de la que el mismo fariseo saca la conclusión: ama más a quien más se le perdona.
Resultan difíciles de leer los versículos posteriores, sobre todo el 47 que la liturgia traduce así: "Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor". Si se entiende que se perdona a la mujer a causa del amor que ha mostrado antes, entonces se contradice con la parábola. Pero se puede entender: Porque está mostrando mucho amor podemos decir que ha sido perdonada en mucho.
En este caso, persiste la dificultad a continuación, pues Jesús le dice que sus pecados están perdonados. ¿Es una constatación de que ha sido perdonada por Dios? Los convidados interpretarn que Jesús la está perdonando, y lo hace después de mostrar su amor.
Lo importante es que ven que Jesús se arroga la capacidad de perdonar, algo que sólo puede hacer Dios -mostrándose así como Dios-, y por ello se preguntan: ¿Quién es éste?
miércoles, 17 de marzo de 2010
C Domingo Cuaresma 5º - Jn 8, 1-11 La adúltera
Pasaje impropio de Juan, introducido forzadamente en este evangelio. Su temática conecta más con Lucas; tiene reminiscencias de su escena 7,38 ss.
El drama se centra en Jesús, a quien los escribas y fariseos le tienden una trampa cuando estaba enseñando -sentado como un Maestro- en el Templo. El ardid es una mujer detenida en "flagrante adulterio" (siendo así ¿por qué no ha sido detenido también el adúltero?).
En Lv 20,10 y Dt 22, 24 está castigado con la lapidación -a ambos, no sólo a la mujer-, práctica entonces en desuso.
Jesús no puede contradecir la Ley de Dios, pero tampoco hacer que apedreen a la mujer. Todos a los que enseñaba están también pendientes de su situación sin salida.
No se puede determinar qué incidencia tiene lo que hacía con el dedo en el suelo ¿una sentencia al modo de ciertos tribunales romanos?
El drama se centra en Jesús, a quien los escribas y fariseos le tienden una trampa cuando estaba enseñando -sentado como un Maestro- en el Templo. El ardid es una mujer detenida en "flagrante adulterio" (siendo así ¿por qué no ha sido detenido también el adúltero?).
En Lv 20,10 y Dt 22, 24 está castigado con la lapidación -a ambos, no sólo a la mujer-, práctica entonces en desuso.
Jesús no puede contradecir la Ley de Dios, pero tampoco hacer que apedreen a la mujer. Todos a los que enseñaba están también pendientes de su situación sin salida.
No se puede determinar qué incidencia tiene lo que hacía con el dedo en el suelo ¿una sentencia al modo de ciertos tribunales romanos?
lunes, 18 de agosto de 2008
¿POR QUÉ ES GRANDE LA FE DE LA MUJER CANANEA?
¿En qué alaba Jesús la fe de la mujer cananea?
Mateo 15, 28 no lo aclara:
- ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides.
La cananea -que no pertenece al pueblo de Israel- es alabada en público por su fe por el mismo Jesús. Mateo nos presenta así una modelo de creyente.
Contrasta con las duras palabras que Jesús acaba de pronunciar contra los fariseos en 15, 13:
- Son ciegos, guía de ciegos.
En Marcos 7,8 -antes del episodio de esta mujer-, tras llamarles hipócritas les dice a los fariseos:
- Vosotros dejáis a un lado el mandamiento de Dios y os aferráis a la tradición de los hombres.
Pero, ¿en qué ha apreciado Jesús la grandeza de la fe de esta mujer? Sin saberlo es imposible tomarla como modelo.
En 15,26 aún la llama "perrillo", diminutivo de "perro", expresión con la que los judíos se referían a estos extranjeros; aún no es alabada.
Sólo queda el verso 27 donde se encuentra la réplica de la anónima mujer:
- Eso es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de las mesas de sus amos.
Ciertamente ocurrente, pero ¿es muestra de grandeza de fe?
Eso parece si seguimos la versión de Marcos 7,29 en que Jesús responde:
- Por haber hablado así, vete, que el demonio ha salido de tu hija.
No alaba explícitamente la fe de la pagana, pero realiza el exorcismo de su hija, como le había pedido, a causa de estas palabras, idéntica a la versión de Mateo;
- Es cierto, Señor, pero también los perrillos, debajo de la mesa, comen las migajas de los niños.
¿Alaba a la mujer por su humillación, al aceptar ser considerada "perrillo", aún cuando el diminutivo suponga una dulcificación del calificativo? En este caso podríamos relacionar humildad y fe. ¿Pero es humildad o desprecio la calificación como perrillo? La intención de los judíos al llamarlos perros era despectiva. Tal humillación no puede ser calificada de humildad, ni relacionada con la fe.
¿Alaba a la pagana por su insistencia, al no rendirse a pesar de las negativas de Jesús?
En Marcos Jesús se opone tan sólo una vez en 7,27:
- Deja que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
Por tanto, la mujer sólo insiste una vez.
Mateo en cambio presenta esta negativa de Jesús en 15, 26 y dos más.
La primera en el verso 23: "Jesús no le respondió nada".
La segunda en el verso 24, después de sus discípulos intercedieran por ella:
- Dios me ha enviado sólo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
(En esta frase el Jesús que nos presenta Mateo define claramente su misión).
Por tanto, según Mateo hay una triple negación de Jesús (tal vez podría relacionarse con el significado que tenía entonces una triple declaración), ante la cual no se rinde la mujer. Aquí sí podría ser alabada por su insistencia, en una súplica persistente en la fe. Y es justo Mateo quién explicita la alabanza de Jesús por la fe de la mujer.
Sin embargo, no cuadra con la versión de Marcos, que quedaría sin explicación, siendo originariamente un mismo relato: ¿en razón de qué concedió Jesús exorcizar a su hija?
¿Alaba a la mujer por sus expresiones de reconocimiento?
En Mateo 15,22 llama a Jesús "Hijo de David";
en el mismo verso y en el 25 y el 27 le llama "Señor" - y en Marcos en 7,28- (aunque no sabemos en qué sentido, si reconociéndolo como Dios);
en el verso 25 (en 7,25 en Marcos) se postra ante Jesús.
Sin embargo, tales expresiones están desde el comienzo del relato, a pesar de las cuales Jesús desatiende su súplica. No parece que se deba a ellas.
Lo cierto es que pone a una mujer pagana como modelo de fe justo después de descalificar la fe de los fariseos.
Mateo 15, 28 no lo aclara:
- ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides.
La cananea -que no pertenece al pueblo de Israel- es alabada en público por su fe por el mismo Jesús. Mateo nos presenta así una modelo de creyente.
Contrasta con las duras palabras que Jesús acaba de pronunciar contra los fariseos en 15, 13:
- Son ciegos, guía de ciegos.
En Marcos 7,8 -antes del episodio de esta mujer-, tras llamarles hipócritas les dice a los fariseos:
- Vosotros dejáis a un lado el mandamiento de Dios y os aferráis a la tradición de los hombres.
Pero, ¿en qué ha apreciado Jesús la grandeza de la fe de esta mujer? Sin saberlo es imposible tomarla como modelo.
En 15,26 aún la llama "perrillo", diminutivo de "perro", expresión con la que los judíos se referían a estos extranjeros; aún no es alabada.
Sólo queda el verso 27 donde se encuentra la réplica de la anónima mujer:
- Eso es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de las mesas de sus amos.
Ciertamente ocurrente, pero ¿es muestra de grandeza de fe?
Eso parece si seguimos la versión de Marcos 7,29 en que Jesús responde:
- Por haber hablado así, vete, que el demonio ha salido de tu hija.
No alaba explícitamente la fe de la pagana, pero realiza el exorcismo de su hija, como le había pedido, a causa de estas palabras, idéntica a la versión de Mateo;
- Es cierto, Señor, pero también los perrillos, debajo de la mesa, comen las migajas de los niños.
¿Alaba a la mujer por su humillación, al aceptar ser considerada "perrillo", aún cuando el diminutivo suponga una dulcificación del calificativo? En este caso podríamos relacionar humildad y fe. ¿Pero es humildad o desprecio la calificación como perrillo? La intención de los judíos al llamarlos perros era despectiva. Tal humillación no puede ser calificada de humildad, ni relacionada con la fe.
¿Alaba a la pagana por su insistencia, al no rendirse a pesar de las negativas de Jesús?
En Marcos Jesús se opone tan sólo una vez en 7,27:
- Deja que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.
Por tanto, la mujer sólo insiste una vez.
Mateo en cambio presenta esta negativa de Jesús en 15, 26 y dos más.
La primera en el verso 23: "Jesús no le respondió nada".
La segunda en el verso 24, después de sus discípulos intercedieran por ella:
- Dios me ha enviado sólo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
(En esta frase el Jesús que nos presenta Mateo define claramente su misión).
Por tanto, según Mateo hay una triple negación de Jesús (tal vez podría relacionarse con el significado que tenía entonces una triple declaración), ante la cual no se rinde la mujer. Aquí sí podría ser alabada por su insistencia, en una súplica persistente en la fe. Y es justo Mateo quién explicita la alabanza de Jesús por la fe de la mujer.
Sin embargo, no cuadra con la versión de Marcos, que quedaría sin explicación, siendo originariamente un mismo relato: ¿en razón de qué concedió Jesús exorcizar a su hija?
¿Alaba a la mujer por sus expresiones de reconocimiento?
En Mateo 15,22 llama a Jesús "Hijo de David";
en el mismo verso y en el 25 y el 27 le llama "Señor" - y en Marcos en 7,28- (aunque no sabemos en qué sentido, si reconociéndolo como Dios);
en el verso 25 (en 7,25 en Marcos) se postra ante Jesús.
Sin embargo, tales expresiones están desde el comienzo del relato, a pesar de las cuales Jesús desatiende su súplica. No parece que se deba a ellas.
Lo cierto es que pone a una mujer pagana como modelo de fe justo después de descalificar la fe de los fariseos.
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