Comentarios bíblicos, notas de exégesis, a los Evangelios de la liturgia del Domingo de la Iglesia católica romana
jueves, 17 de febrero de 2011
El plus de la justicia cristiana (II) Mateo 5, 38-48. Domingo 7º del ciclo A
Había comenzado por un criterio dado por Jesús ("si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos") y acaba con el mismo criterios formulado en positivo: "Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto". El concepto de "perfecto" en Mateo se refiere a algo que llega a su plenitud, algo que se ha completado. El modelo a imitar es Dios Padre.
Jesús sigue "llevando a plenitud" la práctica de los mandamientos. El domingo anterior vimos cuatro de ellos. Hoy se ven dos más: el de "ojo por ojo" y el de "amarás a tu prójimo" (Mateo añade: "y aborrecerás a tu enemigo", pero ese mandato no existe en la Escritura; pudiera ser un dicho que enseñaban unos a otros en tiempos de Jesús).
La ley del talión ("ojo por ojo") enseñaba la reciprocidad en la práctica de la justicia, de manera que el castigo fuese proporcional al daño infringido, con lo que se ponía límites a las venganzas. Jesús lleva más allá la reacción que debe tener el que ha sufrido daño, y propone buscar vías para desactivar la dinámica daño-venganza. Pone tres ejemplos de quien sufre humillaciones: el que es desafiado con el gesto de abofetearle en la derecha, el que es demandado para que le pague con la túnica y el que es requerido por soldado romano para llevar sus pertrechos una milla (como más adelante -27,32- Simón de Cirene será requerido para llevar la cruz de Jesús). Jesús propone no enfrentarse al que humilla, pero sí a la humillación, haciendo ridícula la misma por exageración: que desafíe por la mejilla izquierda -algo imposible-, pagar también con el manto-se quedaría desnudo en el tribunal pues es toda la ropa-, andar una milla más.
La ley de amar al prójimo la amplía al enemigo, llevando el mandato del amor a su plenitud. El modelo de ese actuar vuelve a ser Dios Padre, que nos discrimina a sus enemigos en su actuación. Actuando como el Padre nos hacemos hijos suyos. El actuar de otro modo nos asemeja al proceder de los publicanos, que se apoyaban entre sí, como lo que no seríamos "mejores que los escribas y fariseos"
miércoles, 9 de febrero de 2011
El plus de la justicia cristiana Mateo 5, 17-37. Domingo 6º del ciclo A
La perícopa se compone de una introducción que da el criterio a seguir, seguida de cuatros ejemplos (aunque en Mateo el evangelio sigue con más ejemplos que veremos el domingo que viene, seis en total, todos referidos a las relaciones con los demás).
El criterio dice así en la versión litúrgica: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis en el reino de los cielos". ¿"Mejores" en qué? El texto original griego sí lo dice, y las traducciones habituales de los biblias también: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos...". Ciertamente, lo que nosotros entendemos por "justicia" no es lo que quiere decir el texto original. Esa término lo dijo Jesús cuando quería ser bautizado y Juan se resistía a hacerlo: "es necesario que cumplamos toda justicia" y posteriormente en las bienaventuranzas, la de "tener hambre y sed de justicia" y "ser perseguido a causa de la justicia". La idea de fondo es que el proceder de uno debe corresponder con el de Dios.
Pone como baremo a los escribas y fariseos, que eran considerados los más cumplidores, luego es un nivel alto el que pide. En caso de no alcanzarse, no sen entra en el Reino, lo contrario a los que, según dijo Jesús hace un par de domingos, responden al perfil de las bienaventuranzas, de los cuales es el reino de los cielos.
A continuación pone ejemplos, que sigue siempre el mismo esquema: "Habéis oído" (donde cita algún madamiento) - "Pero yo os digo" (el baremos de la "mayor justicia") - a veces seguido de concreciones posibles.
Los cuatro de este domingo se refieren a la ira, a la sinceridad, y dos al respeto a la mujer casada.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Sal y Luz. Mateo Mt 5, 13-16. Domingo 5º del ciclo A
Hay una correspondencia de términos entre "tierra-mundo-hombres", que se refieren a la misma realidad, a aquella que no es como Dios desea. Ya Mateo la había llamado tinieblas y oscuridad.
Asimismo, la realidad deseada por Dios es llamada "sal-luz-pescador", y éstos son los discípulos de Jesús.
La relación entre la primera serie de tierra/mundo/hombres y la segunda de sal/luz/pescador es de misión: los discípulos tienen la misión de ser sal/luz/pescador en medio de tierra-mundo-hombres.
La imagen de la luz ya apareció en Mateo referida al mismo Jesús en el inicio de su misión, que es definida como luz que brilla en la el país donde manda la tiniebla y la oscuridad.
La novedad de este trozo del evangelio está en la advertencia de Jesús del peligro de ser infiel a la misión: sal que se desvirtúa o luz que se esconde (el "celemín" es un recipiente que servía como medida del grano de la cosecha). En ese caso, el discípulo infiel será desechado.
Jesús invita a realizar plenamente la misión: luz en lo alto que ilumine a todos.
La mayor dificultad del texto está en el uso de la sal. Si bien ser luz tiene un sentido claro, la sal puede tener diversos significados según sus diferentes usos, y de varios de ellos ya se ha hablado en la Biblia. ¿A cuál se refiere aquí Mateo? Los biblistas dan diferentes interpretaciones. En cualquier caso, el mensaje en su conjunto es claro.
Con ello se consigue que otras personas "den gloria" al Padre (no a los que salan o iluminan), con lo que se convertirían en nuevos discípulos. Ello coincide con el último mandato de Jesús en Mateo 28,19.: Id y haced discípulos
miércoles, 26 de enero de 2011
Las bienaventuranzas. Mateo 5, 1- 12a. Domingo 4º del ciclo A
Por primera vez se usa el término "discípulo", después de las llamadas a los cuatro primeros.
Las fórmulas de bienaventuranzas declaran quién es una persona honorable, lo cual en la sociedad de antes era algo fundamental.
En las primeras cuatro bienaventuzanzas, Dios se porte de parte de aquellos que sufren marginación por parte de la sociedad; y en ese sentido son felicitados. No se dice que sean felices en esa situación, sino que Dios quiere cambiar su situación.
En las siguientes cuatro bienaventuranzas, Dios también felicita a aquellos cuyo comportamiento les alejan de los injustos y trabajan por cambiar el estado de las cosas.
Así propiamente terminan las bienaventuranzas, que empiezan y acaban con la mismas fórmula: porque de ellos es el Reino de los cielos. Las promesas de las demás bienaventuranzas expresan dimensiones de lo que implica poseer el Reino: heredar la tierra, ver a Dios, etc.
La novena bienaventuranza es una repetición de la octava dirigida directamente (está en segunda persona del plural, no como las demás) a los lectores originarios de Mateo, que en aquellos tiempos pasaban por períodos de persecución.
jueves, 29 de octubre de 2009
B Solemnidad de Todos los Santos Mateo 5,1-12a
Mateo presenta a Jesús como el iniciador del Reino de Dios. Un largo discurso suyo enseña cómo Reina Dios. Comienza proclamando unas bienaventuranzas, que empiezan y terminan afirmando que de tales "es el Reino de los cielos". Son dos grupos de cuatro bienaventuranzas. El primero anuncia que las víctimas del reino del mal -los empobrecidos, los dañados, los violentados, los explotados- pueden considerarse afortunadas porque Dios va a actuar en su favor (él es el sujeto no nombrado de la acción declarada). El segundo enseña que las personas que actúan como Dios quiere en favor de tales víctimas (los que actúan con misericordia, con transparencia, por la paz, por la justicia), recibirán recompensa de Dios. La octava bienaventuranza se duplica en una novena, en la que se dirige directamente a los oyentes ("vosotros").